Comer setas puede salvar el planeta: por qué la micología es clave para una alimentación sostenible
5 Junio 2025
Necesitas saber
Desde insectos, tofu y algas
hasta carne cultivada en laboratorio, la creciente presión por reducir el
impacto ambiental de nuestra alimentación está trayendo cada vez más
alternativas para sustituir a la carne tradicional en nuestros platos.
Algunas propuestas generan
entusiasmo, otras cierta desconfianza y hasta rechazo. ¿Nos atreveríamos a
comer grillos? ¿Puede el sabor de un filete vegetal parecerse a uno de vaca?
Leer más: ¿Cuántos insectos
deberíamos consumir para sustituir nutritivamente a la carne?
En la búsqueda hacia el
“alimento ideal del futuro” existe una opción con siglos de historia pero
todavía bastante desconocida. Nos referimos a los hongos, que por fin empiezan
a tener la atención que merecen.
En ocasiones ignorados, los
hongos tienen el poder de cambiar la humanidad. Pexels
Leer más: ¿Cuál es el interés
nutricional de la carne artificial?
El reino fungi no sólo ofrece
un acompañamiento gastronómico de lo más sabroso, sino que constituye una
fuente de proteínas completa, sostenible y cultivable con escasos recursos.
Esta innovación, desconocida para muchos, podría revolucionar no solo nuestra
dieta sino también nuestra relación con la producción de alimentos.
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¡Y sin necesidad de luz solar
ni animales de granja!
El alimento del futuro crece
en la oscuridad
En un mundo atravesado por la
crisis climática, la pérdida de biodiversidad y una población en aumento,
nuestra alimentación se ha convertido en una cuestión urgente que abordar. La
producción de carne, uno de los pilares de la dieta global, es una de las
actividades más intensivas en recursos y emisiones. Ante este complejo
panorama, científicos, emprendedores y organismos internacionales buscan
soluciones alternativas que sean sostenibles, nutritivas y escalables.
La ganadería podría encontrar
un respiro en el uso de los hongos. Pexels
Una de las propuestas más
prometedoras no llega del reino vegetal, ni del animal, sino de un reino a
menudo olvidado: el de los hongos. Lejos de limitarse a las setas que
encontramos en el supermercado, la micología aplicada está dando lugar a un
nuevo tipo de alimento llamado micoproteína. Se trata de una fuente rica en
proteínas obtenida a partir de hongos filamentosos. Silenciosa, eficiente y
sorprendente, esta forma de nutrición fúngica podría ayudarnos a rediseñar el
menú del futuro.
Leer más: Las setas son mucho
más que fibra: esto es todo lo que aportan
Micoproteína: ¿qué es y por
que es tan prometedora?
La micoproteína es una fuente
de proteínas obtenida a partir del cultivo de hongos filamentosos como Fusarium
venenatum. A diferencia de las setas que se recolectan, estos hongos se
fermentan en grandes biorreactores, con un mínimo consumo de recursos. El
resultado es una biomasa rica en proteínas, fibra y micronutrientes, con una
textura sorprendentemente similar a la carne.
Uno de los productos más
conocidos elaborados con micoproteína es Quorn. Aunque desde hace décadas está
disponible en supermercados en varios países, el interés por esta fuente
alternativa se ha disparado en el último año. Según estudios, la producción de
micoproteína requiere menos tierra y agua que la ganadería tradicional (con
ligeras diferencias entre el porcino y el vacuno) y genera menos emisiones de
gases de efecto invernadero.
En un momento en que
requerimos de soluciones alimentarias más sostenibles y resilientes, la
micoproteína no solo compite con la carne, sino que redefine lo que entendemos
por “alimento”.
Leer más: Por qué las setas
que comemos son indispensables para conservar el planeta
Cultivar setas en casa o en un
rascacielos
Más allá de los laboratorios
industriales, la producción de hongos comestibles está encontrando un lugar
destacado en entornos urbanos y circulares. Existen proyectos que cultivan
setas en las sobras de posos de café, residuos agrícolas o cartón reciclado,
transformando desechos en alimentos de alto valor. Esta capacidad de
crecimiento sobre materiales residuales, posiciona a los hongos como aliados
perfectos de la economía circular.
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En ciudades como París,
Londres o Buenos Aires, iniciativas de agricultura vertical ya están utilizando
espacios subterráneos o estructuras modulares para cultivar setas en
condiciones controladas. Incluso es posible hacerlo en casa con pequeños kits
que permiten cosechar en pocos días, sin necesidad de tierra ni luz solar.
La agricultura vertical o los
kits comerciales, permiten cultivar nuestros propios hongos en casa. Pexels
Al mismo tiempo, startups y
centros de innovación desarrollan biotecnologías fúngicas que integran cultivo
y procesado en sistemas compactos y escalables. Una innovación que predice un
futuro en el que producir hongos podría ser tan común como hornear pan. Y
quizá, en algún momento no tan lejano, igual de necesario.
Leer más: ¿Podemos predecir
las cosechas de setas silvestres?
¿Un menú con sabor a micelio?
Aunque los beneficios de la
micoproteína son numerosos, su incorporación masiva en la dieta global aún
enfrenta desafíos, entre los que destacan las barreras culturales, el
desconocimiento y la resistencia al cambio.
Para muchos, comer “hongos
cultivados en tanques” suena como una idea extraña, a pesar de que productos
similares que consumimos de forma diaria —como el pan o el yogur— también nacen
de la fermentación.
Sin embargo, cada vez más
chefs, nutricionistas y consumidores están redescubriendo el potencial
culinario del reino fúngico. Desde filetes vegetales con textura carnosa hasta
snacks proteicos o sustitutos del marisco, los hongos están demostrando que pueden
ser deliciosos, versátiles y, sobre todo, ¡sostenibles!
Quizá el futuro de nuestra
alimentación no se dirija sólo a reducir el consumo de carne, sino también a
abrazar nuevas alternativas que se encuentran entre nosotros desde hace
millones de años. No olvidemos, por otro lado, que al comer hongos, a la vez que
nutrimos nuestro cuerpo, estamos cultivando un mundo más justo, diverso y
resiliente.
sostenibilidad
hongos
alimentos
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Sergio Fuentes Antón no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
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