Cómo la deficiencia de vitamina B12 puede alterar el organismo de las mujeres embarazadas


28 Mayo 2025

Necesitas saber

A pesar de vivir en una época de abundancia alimentaria, la deficiencia de vitamina B12 está en aumento.

¿Uno de los principales culpables? Nuestra creciente dependencia de los alimentos ultraprocesados (AUP), esos productos convenientes, ricos en calorías y pobres en nutrientes que dominan los estantes de los supermercados. Si bien pueden saciarnos, están alimentando una epidemia mundial de «hambre oculta».


Se trata de la falta de micronutrientes esenciales, como la B12, el folato, el hierro y el zinc, incluso cuando se consumen suficientes (o demasiadas) calorías. A menudo es invisible, pero puede tener consecuencias a largo plazo, especialmente para grupos vulnerables como las mujeres embarazadas, los niños y las personas mayores.

La deficiencia de vitamina B12 durante el embarazo, especialmente en el contexto de una dieta rica en alimentos ultraprocesados, puede alterar el procesamiento de las grasas y aumentar la inflamación sistémica. Esto aumenta el riesgo de problemas de salud a largo plazo tanto para la madre como para el bebé.

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Un reciente estudio ha arrojado luz sobre cómo la deficiencia de vitamina B12 durante el embarazo puede alterar dos sistemas críticos del organismo: el metabolismo de las grasas y la inflamación, ambos estrechamente relacionados con enfermedades crónicas como las cardiopatías y la diabetes tipo 2.

Los investigadores estudiaron el tejido adiposo de 115 mujeres embarazadas con niveles bajos de vitamina B12, centrándose en dos tipos de grasa abdominal: la subcutánea (debajo de la piel) y la omental o visceral (alrededor de los órganos). También examinaron células grasas cultivadas en laboratorio expuestas a diferentes niveles de vitamina B12 y recogieron muestras de mujeres con diferentes pesos corporales.

Los resultados fueron sorprendentes. Las mujeres con niveles bajos de vitamina B12 tenían un peso corporal más elevado y niveles más bajos de HDL (el colesterol «bueno»). Sus células grasas mostraban un aumento del almacenamiento de grasa, una reducción de la degradación de la grasa y una alteración de la función mitocondrial, los motores energéticos de nuestras células.

Lo más preocupante es que el tejido adiposo de estas mujeres liberaba niveles más altos de moléculas inflamatorias, lo que sugiere que la deficiencia de vitamina B12 podría poner al organismo en un estado constante de estrés de bajo grado.

Una molécula antigua

Lo que diferencia a la vitamina B12 de otras vitaminas es que es producida exclusivamente por bacterias y arqueas (pequeños organismos unicelulares similares a las bacterias, pero con importantes diferencias genéticas y bioquímicas). Ni las plantas, ni los animales, ni los seres humanos pueden producir vitamina B12.

Algunos científicos incluso especulan que la vitamina B12 podría haberse formado de forma prebiótica, antes de que surgiera la vida. Comparte parte de su estructura, conocida como anillo tetrapirrol, con otros compuestos vitales para la vida, como la clorofila (para la fotosíntesis) y el hemo (para transportar oxígeno en la sangre).

Aunque el hemo se ha considerado tradicionalmente el más antiguo de todos estos compuestos, recientes hallazgos sugieren que la vitamina B12 podría ser anterior. Su estructura central, un tetrapirrol conocido como anillo de corrina, se ha encontrado en bacterias que no producen hemo, lo que apunta a raíces evolutivas aún más profundas.

Dado que los seres humanos no podemos producir vitamina B12, dependemos de nuestra dieta para obtenerla. Los rumiantes, como las vacas y las ovejas, son capaces de albergar en su estómago bacterias productoras de vitamina B12 y absorber directamente este nutriente. Sin embargo, nosotros debemos obtenerla de alimentos de origen animal, o de suplementos y productos enriquecidos.

Dado que las plantas no producen ni almacenan vitamina B12, los vegetarianos y veganos corren un mayor riesgo de sufrir esta deficiencia, a menos que tomen suplementos con regularidad. A medida que las dietas se vuelven más procesadas y menos variadas, la ingesta y la absorción de vitamina B12 disminuyen, lo que provoca problemas en el funcionamiento del cerebro, el metabolismo y el desarrollo fetal. A menudo, la deficiencia no se detecta hasta que los síntomas se vuelven graves o irreversibles.

La conclusión es que debemos prestar más atención a los micronutrientes, no solo a las calorías. Es fundamental garantizar unos niveles adecuados de vitamina B12, especialmente antes y durante el embarazo. Esto significa dar prioridad a los alimentos integrales, las frutas, las verduras y las fuentes de proteínas de calidad, y limitar los productos ultraprocesados.

Desde el caldo primigenio hasta el plato moderno, la vitamina B12 es más que un nutriente: es un vínculo molecular entre nuestro pasado evolutivo y nuestra salud futura. Reconocer su importancia podría ser uno de los pasos más importantes que podemos dar hacia una vida más sana e informada.


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