Siete cosas que no hay que perderse este verano en una visita al pueblo de Ojén


17 Julio 2025

Málaga

CdelSol Noticias

Es uno de los pueblos más soñados por quienes idealizan la costa mediterránea, porque está situado en la ladera de una montaña, protegido por la sierra, pero, al mismo tiempo mirando claramente al mar, que no está lejos de allí.

A partir de su ubicación, hay que entender que Ojén es una de esas villas privilegiadas que tienen mucho que ofrecer todo el año, incluso cuando llega el verano.

En el perímetro del casco urbano, Ojén conserva unos abrigos naturales en la roca, que han sido durante siglos útiles para guardar el ganado o incluso de almacén de productos agrícolas.

Estas cuevas se encuentran tanto en la zona más alta del casco urbano como justo debajo de él. Estas últimas han sido rehabilitadas sobre todo para su uso cultural, mientras que las primeras tienen una situación idónea para sacar una buena fotografía del pueblo con el Mediterráneo en el horizonte.

Aunque el mar, que se ve desde parte del pueblo, no está lejos, en Ojén es posible también darse un baño de agua dulce en el conocido como Charco de las Viñas.

Se trata de una poza situada a un paso del pueblo de Ojén. Concretamente, hay que dirigirse hacia el cementerio (el actual, no el antiguo) para localizar una bajada pronunciada, pero que se atenúa gracias a sus escalones y una barandilla de madera. Nada más empezar el descenso se ve perfectamente la charca, que ha sido hasta hace relativamente poco la piscina de muchos vecinos de este pueblo malagueño.

Conviene ir a primera hora de la mañana en los días laborables si se quiere estar tranquilos o incluso solos.

Las calles adornadas con coloridas macetas, fachadas blancas y calles estrechas y empinadas forman parte del bonito laberinto de reminiscencias andalusíes que hay en el casco antiguo de Ojén.

Todo este trazado gira en torno a la plaza de Andalucía, donde se encuentra la iglesia de la Encarnación, con sus característicos limoneros trepadores en una de sus paredes, y la emblemática Fuente de los Chorros, que es un símbolo de la riqueza en recursos hídricos que tiene este municipio malagueño.

Herramientas y enseres de antaño están en una colección permanente en el propio casco urbano. Concretamente, en el Museo del Molino del Aceite, que antaño fue precisamente una antigua almazara. No en vano, se puede ver la maquinaria que hacía posible que las aceitunas se convirtieran en el virtuoso oro líquido.

Este espacio contiene a su vez el Museo del Molino del Aguardiente. Allí, el visitante podrá conocer con todo detalle la apasionante historia de la bebida que en su día elaboró Pedro Morales, el 'ojén', un licor que pintó el mismísimo Picasso y que aparece en una novela de Camilo José Cela.

Hay que dar un paseo para llegar hasta allí desde el pueblo a través de la calle Almadán, pero merece la pena llegar hasta el jardín botánico del Cerezal.

En este vergel hay acebuches, olivos y encinas, pero también aladiernos, helechos, esparragueras, lentiscos, zarzamoras, hinojos o adelfas.

Durante buena parte del día gracias a sus frondosos árboles, la zona está en plena umbría, lo que propicia un auténtico microclima. Merece la pena ir a primera hora de la mañana o a última de la tarde cuando llega el verano.

Cuando llega el verano, no hay que olvidarse del Refugio del Juanar, un cortijo histórico que lleva hasta uno de los enclaves ecológicos más valiosos de la zona sur de la comarca de la Sierra de las Nieves.

Además de un hotel por donde han pasado personajes célebres, en el Refugio del Juanar merece la pena hacer a última hora de la tarde o a primera de la mañana el recorrido que lleva hasta el mirador del Macho Montés, que se asoma sorprendentemente al Mediterráneo que baña Marbella.

Hay un desayuno que lleva años sorprendiendo a quienes visitan Ojén, el que ofrece el bar 'Er Mojaíto', llamado así porque los churros, según su tradición hay que bañarlos en agua y sal, justo antes de llevárselos a la boca. Es una costumbre atípica que, en la mayoría de los casos, suele ser plenamente satisfactoria.

Este establecimiento, situado en el propio casco urbano, frente a una zona de aparcamiento, abre de martes a domingo entre las 8 y la 13 horas.

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