Cocina honesta, fondos y cercanía: así es El Alimentario, el restaurante del chef Jaime Tejedor que ha conquistado a la Axarquía


26 Abril 2026

Málaga

CdelSol Noticias

En la zona norte de Torre del Mar, alejado del ajetreado paseo marítimo que caracteriza a la localidad, en un zona residencial (Av. Infanta Elena, 1), se encuentra escondido uno de los restaurantes con mayor identidad de toda la Axarquía. Su chef lo define como un restaurante que ofrece "sencillez compleja", pero lo que encuentras nada más cruzar las puertas de El Alimentario es mucha honestidad. El catalán Jaime Tejedor es el que se encuentra entre fogones, un chef con un currículo intachable en la alta cocina al que el amor trajo hasta Benajarafe.

El Alimentario es un restaurante gastronómico realmente honesto, reflejo de un producto y una cocina con esmero, con mucho trabajo, donde resalta la paciencia y el sabor de sus fondos. "Es un restaurante austero, no hay grandes detalles, es muy sencillo", lo define el propio Jaime Tejedor, que asegura que ha construido ese restaurante al que a él le gustaría ir. La carta y menú que ofrece es realmente honesto, insisto, porque ofrece un resultado de alta cocina con precios contenidos, además de abundantes, perfectos para compartir y disfrutar en pareja o en grupos.

La "sencillez compleja" de Tejedor en El Alimentario se entiende rápidamente en los primeros bocados a su cocina. Enplatados correctos y simples, sin florituras, que esconden su poderosa fuerza al hacer contacto con el paladar. El complejo trabajo que hay detrás de algunas de las elaboraciones y platos –algunos de ellos de dos y tres días desde que comienzan la receta–, se traduce en sabores intensos, potentes y claros, envolventes a medida que vas probando tierra y mar, porque en la cocina de Tejedor hay espacio para todo.

Platos con personalidad, paciencia y esmero

En uno de esos bocados con los que comenzar en cualquier restaurante, con una croqueta para abrir boca. En el caso de El Alimentario, comienzas a entender qué tipo de cocina es la que profesa Jaime Tejedor. Su croqueta de carne asada concentrada con mostaza (3,5€) es un win to win, un éxito asegurado, una más que merecedora representante en el próximo concurso de croquetas de Málaga, potente y melosa. Si ya por separado suelen ser un acierto, su tartar de atún con huevas de arenque sobre ajoblanco (25€), como malagueño, es un viaje obligatorio a través de la carta de Tejedor, dos conceptos que casan a la perfección.

La explosión de sabor que ofrece su berenjena asada con sardina ahumada, junto una creme fraiche, marmite y manzana (18,5€) genera adeptos con facilidad, aunque sin duda uno de los platos que sorprende son sus alcachofas a la carbonara, con papada, yema confitada y parmesano, que invitan a reflexionar sobre si realmente necesitamos a la pasta en esta habitual ecuación, uno de esos platos abrumadores que consolida ese pensamiento que ya se había instalado en la mente de cualquier comensal que toma asiento en El Alimentario: el de cuándo repetir.

Jaime Tejedor concluye uno de sus platos. / GOMA

La elegancia en la cocina de Tejedor se constata en platos como la raya a la meuniere con bimi (24€), dónde demuestra su pasado y recorrido con el recetario francés. El punto de la raya, inmejorable, sobre todo teniendo en cuenta el tipo de pescado que es, especialmente cartilaginoso. Dice Tejedor que la berenjena quemada o la amas o la odias, aunque pienso que es difícil rechazar tal acompañante para su terrina de cordero confitado (26€), servida también junto a una salsa de yogur.

Cuando atraviesas una carta y platos salados con tanta consistencia, nada te hace pensar que el postre puede combatir y pelear de tú a tú. La crema de mascarpone con mermelada de tomate picante y sorbete de albahaca (8€) es un inmejorable cierre al viaje gastronómico que ofrece Tejedor en El Alimentario, un postre fresco, que sorprende, justifica y merece cualquier visita al restaurante. No se puede pasar por alto su bodega, con alrededor de 270 referencias nacionales e internacionales, con algunas piezas selectas por su singularidad y mínima intervención. Así como es necesario mencionar el trabajo en sala de Elisabeth Lupiáñez y Víctor Aranda, cercano y didáctico.

Referencias de El Alimentario. / GOMA

Un menú degustación en crecimiento

El Alimentario busca dar un paso más en su formato y su apuesta por la alta cocina, ampliando y adaptando su menú degustación a otros estándares, de entre siete y nueve pases (70€), muy diferente a su actual propuesta, con cuatro pases salados y uno dulce (49€). La Estrella Michelin siempre es un anhelo recurrente entre los chefs de alta cocina, sobre todo en un Jaime Tejedor que ya sabe lo que es lograrla y defenderla.

"Todos tenemos un punto de ego", afirma el catalán, que quiere más con El Alimentario pero sin perder el foco: "Mi objetivo es que este restaurante siga siendo rentable, que ahora lo es desde casi mediados del primer año; que mis trabajadores trabajen a gusto, ganen un sueldo muy decente y que ellos sigan siendo felices como lo son ahora. Y si vienen los reconocimientos será porque hacemos las cosas bien. No tengo otro objetivo". En cualquier caso, Tejedor reconoce que, a su juicio, "merecemos más reconocimiento del que tenemos", aunque no es algo que le quite el sueño porque "esta semana hemos estado casi llenos toda la semana, para mí esos son los reconocimientos, que la gente salga contenta, eso es lo bonito". Tejedor concluye destacando que el menú degustación "lo hago por nosotros, por expresarnos, por crecer gastronómicamente porque creo que hay mucho potencial y creo que, el cliente que tenemos, se merece que le demos más".

El equipo de El Alimentario. / GOMA

El Alimentario ha conseguido en la zona más residencial de Torre del Mar, sin los grandes focos que ofrece la capital o Marbella, que las hojas de su agenda de reservas estén cada semana cubiertas. El Alimentario no es un restaurante casual, es un restaurante gastronómico que atrapa, que invita a organizar y planear en torno a él, a su visita y el disfrute que ofrece. Jaime Tejedor está haciendo las cosas bien, y eso se nota.