El Castillo de Marbella reescribe su historia: restos romanos y una fosa almohade del siglo XII


18 Agosto 2026

Marbella

Actualidad

El Castillo de Marbella sigue desvelando nuevos capítulos sobre el pasado de la ciudad. Después de más de una década de trabajos arqueológicos, las investigaciones realizadas en el recinto han permitido documentar una ocupación mucho más compleja de lo que podía apreciarse únicamente observando sus murallas.

Desde que comenzaron los estudios vinculados al Plan Director, los arqueólogos han realizado once excavaciones, además de diferentes análisis científicos y arquitectónicos. Los resultados apuntan a una larga secuencia histórica que incluye evidencias romanas y medievales y que ayuda a comprender mejor cómo fue evolucionando el actual casco antiguo de Marbella. La Delegación municipal de Cultura ha dado por finalizada esta fase de diagnóstico e investigación arqueológica.

Restos romanos cambian la mirada sobre los orígenes de Marbella

Uno de los descubrimientos más relevantes llegó durante los primeros sondeos, cuando aparecieron restos de una construcción de época romana.

El hallazgo permitió ampliar la mirada sobre los orígenes de esta parte de Marbella, tradicionalmente vinculada sobre todo a su pasado islámico.

De hecho, el castillo continúa siendo considerado el principal vestigio de la civilización musulmana conservado en el centro de la ciudad. Sus murallas visibles corresponden principalmente a los siglos XI y XII y originalmente estuvieron protegidas por alrededor de diez torres, aunque las investigaciones arqueológicas han demostrado que el subsuelo conserva huellas de etapas anteriores.

Esto convierte al recinto en algo más que una fortaleza medieval: funciona también como un archivo arqueológico capaz de conservar información sobre diferentes momentos de la historia urbana.

Una fosa almohade del siglo XII, el último gran hallazgo

La campaña arqueológica de 2026 se ha centrado en un sondeo realizado en el patio del colegio Nuestra Señora del Carmen, dentro del entorno del castillo.

Los trabajos han conseguido alcanzar el nivel geológico y reconstruir la secuencia estratigráfica completa de esta zona, identificando cinco fases históricas diferentes.

Entre los descubrimientos destaca una fosa séptica de época almohade, fechada en la segunda mitad del siglo XII.

En su interior se ha recuperado abundante material cerámico, incluyendo varias piezas completas, un conjunto que permitirá obtener información sobre la vida cotidiana de quienes habitaron esta parte de Marbella hace aproximadamente ocho siglos.

Arqueología más allá de las excavaciones

Conocer el Castillo de Marbella no ha consistido únicamente en abrir sondeos y extraer objetos del subsuelo.

Durante estos años se han combinado diferentes técnicas, entre ellas prospecciones con georrádar, análisis de morteros, pruebas de datación, estudios de los muros, levantamientos topográficos y fotogrametría.

Esta combinación permite estudiar tanto aquello que permanece enterrado como las propias murallas.

Cada material, reparación o cambio en la forma de construir puede ayudar a determinar cuándo se modificó una torre, cómo evolucionó un lienzo de muralla o qué partes pertenecen a distintas etapas.

Precisamente esa superposición explica por qué el Castillo de Marbella es especialmente interesante desde el punto de vista arqueológico: no responde a un único momento histórico, sino al resultado de siglos de ocupación, reformas y reutilizaciones.

Un monumento integrado en pleno casco antiguo

A diferencia de otras fortalezas situadas fuera de los núcleos urbanos, el Castillo de Marbella continúa completamente integrado en el centro histórico.

Su antiguo perímetro discurre por el entorno de calles como Solano, Portada, Arte, Salinas, Trinidad, Carmen, Ortiz del Molinillo y Virgen de los Dolores, formando parte del paisaje cotidiano de una de las zonas más visitadas de la ciudad.

Las murallas que hoy pueden contemplarse son, por tanto, solo la parte visible de un yacimiento mucho más amplio.

Bajo patios, edificios y espacios del entorno permanecen niveles arqueológicos capaces de aportar nuevas pistas sobre cómo se desarrolló Marbella antes y después de la construcción de la fortaleza medieval.

Del pasado romano a la Marbella medieval

Los resultados acumulados desde el inicio de las investigaciones permiten dibujar una imagen cada vez más compleja.

Los restos romanos apuntan a una ocupación anterior a la fortaleza islámica, mientras que las estructuras y materiales medievales muestran las posteriores transformaciones del enclave.

Tras la conquista cristiana de Marbella en 1485, el castillo continuó teniendo funciones defensivas y de vigilancia. Con el paso de los siglos fue perdiendo ese papel militar, pero sus estructuras permanecieron integradas dentro de la ciudad. La documentación turística municipal recuerda que incluso en 1735 llegó a plantearse un proyecto para su restauración.

Ahora es la arqueología la que está permitiendo reconstruir de forma más precisa todas esas etapas.

Un yacimiento que todavía puede guardar nuevos secretos

Cerrar la fase de diagnóstico no significa que la historia del Castillo de Marbella esté completamente resuelta.

Al contrario, los resultados obtenidos durante estos años muestran el potencial arqueológico que todavía conserva el recinto y su entorno.

La aparición de estructuras romanas, diferentes fases constructivas y una fosa almohade con cerámicas del siglo XII demuestra hasta qué punto el subsuelo del casco antiguo puede proporcionar información que no aparece en los documentos históricos.

El gran valor del proyecto reside precisamente ahí: leer Marbella a través de sus propias capas, desde las construcciones más antiguas documentadas hasta la fortaleza que todavía hoy domina parte del centro histórico.

Después de once excavaciones y años de análisis, el castillo deja de entenderse únicamente como una muralla de origen medieval para convertirse en una pieza fundamental para reconstruir la evolución urbana de Marbella y conocer quiénes ocuparon este mismo espacio muchos siglos antes de que se convirtiera en uno de los principales destinos turísticos del Mediterráneo.

Los detalles sobre la finalización de esta fase de investigación y los últimos hallazgos arqueológicos pueden consultarse en la comunicación oficial de la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Marbella.