Esta es la buganvilla más fotografiada de Torremolinos: cuenta con al menos 80 años de historia


26 Mayo 2026

Málaga

CdelSol Noticias

El botánico francés del XVIII Philibert Commerson podría haber pasado a la ‘inmortalidad’ de haber tenido el ego de Donald Trump. En su lugar, prefirió regalar la gloria botánica al explorador francés con quien, entre 1766 y 1769, dio la vuelta al mundo: Luis Antoine de Bougainville.En su honor bautizó la ‘buganvillea’, la planta tropical de América del Sur que el naturalista localizó en los bosques de Brasil y que Bougainville introdujo a su vuelta en Europa.La hoy conocida -según la Real Academia de la Lengua Española- como ‘buganvilla’, no sólo se asentó bien en España, sino que, en nuestros días, es una de las plantas más típicas y tradicionales de la Costa del Sol.De hecho, en Torremolinos, primera capital oficiosa de la Costa del Sol, se encuentra una de las buganvillas más lustrosas, históricas y hermosas del sur de España, hasta el punto de que se ha convertido en una pequeña atracción para los amantes de las plantas que visitan la ciudad. Es más, como cuenta su propietario, se repite a diario la escena de los turistas que se paran para hacerse una foto en pareja, en grupo, un selfi o que retratan los mejores ‘ángulos’ de la planta; como si fuera una estrella de cine.«La buganvilla tiene alrededor de 80 años, porque compré la casa hace más de 50 y ya estaba frondosa», cuenta para La Opinión de Málaga el periodista jubilado Juan de Dios Mellado, que fue director de Diario 16 Málaga y que vive en el 22 de la avenida del Lido, donde se encuentra esta buganvilla ‘de exposición’ que regala a todo el que pasa cientos de flores de un rojo intenso.Como recuerda, el anterior propietario de la vivienda fue la familia Camy de Granada, que compró los terrenos para hacer tres chalés para la familia.«Entonces aquí no había nada más que el famoso palacio de los Navajas, se enamoraron de esto y construyeron tres chalés maravillosos; el único que queda es el mío», recuerda Juan de Dios Mellado, quien además tuvo la oportunidad de conocer a los Camy.Juan de Dios Mellado explica que esta buganvilla que irrumpe en la avenida del Lido recibe la visita de tantos paseantes, que se detienen para sacarle una foto, «que la cuido y me niego a podarla».Como curiosidad, detalla que necesita poca agua, lo que cuadra con el diseño original de los chalés, pues cada uno contaba con una buhardilla con un depósito para el agua de lluvia -su casa lo mantiene-, porque en esos inicios «no llegaba el agua» y se reservaba para el verano. «Algo propio del aprovechamiento granadino del agua», recalca.La ‘dieta’ de esos primeros propietarios y del actual le han sentado muy bien a esta planta ya octogenaria en estupenda forma. El tronco nudoso y recio, casi el de un árbol, y la copa enhiesta que riega de color rojo el cielo dan prueba de su veteranía y de las ganas de seguir hermoseando Torremolinos.