La enfermedad venosa crónica, una “epidemia silenciosa”


12 Mayo 2026

Marbella

CdelSol Noticias

Piernas cansadas al final del día, calcetines que dejan marca, un picor leve que se repite cada tarde. Son señales frecuentes que muchas personas normalizan o atribuyen al cansancio o al calor. Sin embargo, detrás de estos síntomas puede estar la enfermedad venosa crónica (EVC), una patología de altísima prevalencia que sigue infradiagnosticada y, en demasiadas ocasiones, infratratada.

Con el objetivo de mejorar su detección precoz, del 4 al 14 de mayo casi cuarenta centros de salud de toda España acogerán la segunda edición de VenDETECTA, una campaña impulsada por Laboratorios Servier España bajo el lema “Frenar la Enfermedad Venosa Crónica empieza contigo”. La iniciativa incluye formación para profesionales, espacios informativos para la ciudadanía y pruebas rápidas de cribado. Se estima que el 60% de la población adulta presenta algún signo o síntoma de EVC, y la mayoría lo desconoce.

La enfermedad se origina cuando las válvulas de las venas, encargadas de facilitar el retorno de la sangre hacia el corazón, se debilitan o fallan. La consecuencia es un estancamiento progresivo de la sangre en las extremidades inferiores, que aumenta la presión venosa, dilata los vasos y favorece la aparición de varices. “Esa columna de sangre hace que las venas se dilaten cada vez más, y termina produciendo lesiones en el tejido”, explica David Pérez Barreno, enfermero de práctica avanzada en heridas crónicas complejas en el Distrito Málaga-Valle del Guadalhorce y presidente de la Asociación Española de Enfermería Vascular y Heridas.

Las úlceras venosas representan el estadio más visible, pero el inicio suele ser sutil, con sensación de pesadez, calambres nocturnos, ardor o hinchazón en los tobillos. Síntomas que rara vez motivan una consulta y cuyos remedios no van más allá del alivio puntual. “Se recomienda elevar las piernas o aplicar agua fría, medidas que mejoran momentáneamente, pero que no abordan la causa del problema”, advierte Pérez Barreno.

Las varices de gran tamaño pueden favorecer la formación de trombos

En los últimos años, además, se ha puesto el foco en los riesgos cardiovasculares asociados. Las varices de gran tamaño pueden enlentecer el flujo sanguíneo y favorecer la formación de trombos. En determinados casos, estos coágulos pueden desplazarse y desencadenar una embolia pulmonar. “Todo esto refuerza la necesidad de dejar de considerarla una afección menor o exclusivamente estética. Además, no es una patología que tenga una evolución rápida, con lo que muchas veces pasa silente durante mucho tiempo”.

Precisamente, la banalización constituye uno de los principales obstáculos. “Muchas veces se trata el signo visible, no la enfermedad”, apunta Pérez Barreno. Si no se corrige la alteración de base, las lesiones reaparecen. “El resultado es un enfoque asistencial fragmentado que permite que la patología continúe avanzando”, añade.

Pérez Barreno es enfermero de práctica avanzada en heridas crónicas complejas en el Distrito Málaga-Valle del Guadalhorce. / Archivo

Entre los factores de riesgo destacan el sedentarismo y la obesidad. A ellos se suman el embarazo, la edad, la predisposición genética y determinadas condiciones laborales que implican largos periodos de pie o sentado sin moverse.

El sistema sanitario tampoco es ajeno a las dificultades. “Uno de los principales problemas es el acceso a las medias de compresión de grado médico, consideradas un pilar del tratamiento”, afirma el experto. Actualmente no están financiadas de forma general por el sistema público, lo que supone un coste elevado para muchos pacientes. “El gasto puede superar los 400 euros cada seis meses, una barrera difícil de asumir, especialmente para personas mayores o con menos recursos”, señala el experto. Solo en casos como el linfedema existe financiación pública.

“La EVC es una patología muy prevalente, pero poco urgente, y eso hace que no se le dé la prioridad necesaria, pese a su impacto en la calidad de vida" — David Pérez Barreno - Presidente de la Asociación Española de Enfermería Vascular y Heridas

A esta limitación se suma la escasez de especialistas en cirugía vascular en determinados territorios, lo que se traduce en listas de espera prolongadas para cirugía, escleroterapia o pruebas diagnósticas esenciales como la ecografía Doppler. “La EVC es una patología muy prevalente, pero poco urgente, y eso hace que no se le dé la prioridad necesaria, pese a su impacto en la calidad de vida y en los costes a largo plazo”, resume Pérez Barreno.

En este contexto, la enfermería desempeña un papel clave. Desde la educación sanitaria hasta la detección precoz y el seguimiento de los pacientes, su intervención es clave. “Estamos en contacto continuo con la población”, subraya el especialista, que destaca “la importancia de formar a los equipos de atención primaria para identificar la enfermedad en sus fases iniciales”.

El abordaje, insiste, debe ser integral y coordinado. “Esto es como una mesa con cuatro patas: compresión, tratamiento quirúrgico, cambios en el estilo de vida y medicación. Si una falla, el sistema se resiente”. La campaña VenDETECTA y el documento estratégico que la acompaña buscan reforzar ese enfoque multidisciplinar y mejorar la respuesta del sistema ante esta enfermedad.