Huelga de metro en el día clave de la Semana Santa de Málaga: trenes llenos y largas esperas


3 Abril 2026

Málaga

CdelSol Noticias

El día grande de la Semana Santa malagueña, el Jueves Santo, ya jornada festiva para muchas más personas que estas atrás, con la Legión desfilando ... por la calle, con el Cristo de Mena esperando el fervor de sus fieles y con la Esperanza aguardando también su turno, los vecinos de la capital y los visitantes se echan a la calle... y al transporte público para llegar al recorrido oficial. Pero en la tarde de este jueves, desde las seis y hasta las nueve de la noche, los trabajadores del metro están en huelga para reivindicar, entre otras mejoras, la equiparación salarial con sus compañeros del suburbano sevillano. Así que en los andenes se vieron aglomeraciones, así como en las escaleras mecánicas y a la hora de entrar en los trenes, que a veces pasaban por las estaciones –sobre todo las más cercanas a Atarazanas, desde Barbarela, por ejemplo– sin abrir sus puertas, porque estaban al completo. Hasta tres o cuatro seguidos pudieron pasar sin poder recoger apenas viajeros.

A las cinco y media de la tarde, desde la estación de La Unión hacia Atarazanas, ya iba el metro de la línea 1 a reventar, aunque no porque los viajeros respondieran a una estrategia de adelantarse a la hora de la huelga y sortear sus efectos, es decir, la reducción de la frecuencia a casi la mitad. Aunque sí se comentaba lo que estaba a punto de acontecer: «Justo el lunes, el miércoles y el jueves, los días fuertes de la Semana Santa, han convocado la huelga para hacer presión». Y otro viajero contestaba: «Siempre pagamos los de a pie».

Migue Fernández

A las seis de la tarde, la parada de Andalucía Tech estaba a tope de gente que había dejado el coche en las proximidades. Llega el tren. Es la última parada de esa línea. Pero hay bastante gente, casi toda la que ahí circulaba, que no se baja. ¿Por qué? Contesta Rafael Galacho y dice que como en La Unión no se pudo subir al tren hacia Atarazanas, decidió ir en el convoy que iba en dirección contraria y, por tanto, vacío, no bajarse del vagón y así llegar a su destino, aunque terminara tardando el doble. «Esto no es por la huelga, es porque el metro se ha quedado pequeño, la población de Málaga ha crecido mucho», comentaba Galacho. Mónica Páez y familia optaban por lo mismo desde Barbarela: «Ya hemos perdido dos trenes hacia Atarazanas», lamentaban. «Vamos a tardar media hora larga en ir y volver», se quejaban sus hijas.

Alfonso P. y Carmen B., por su parte, coincidentes en que se necesitan más trenes y vagones en el metro de Málaga, deslizaban además una crítica a las vallas del recorrido oficial: «Todo este trajín y al final sólo vamos a oler la Semana Santa, porque verla... poco». «Los trabajadores han aprovechado las procesiones para presionar. La huelga tampoco afecta tanto. En lugar de cuatro minutos y medio de espera, son siete u ocho», comentaba Yolanda Báez, de Marbella y de visita en Málaga. Aunque un trabajador del metro en servicios mínimos sí achacaba las esperas y las colas a la huelga: «Ahora estamos circulando la mitad de trenes de lo que sería lo normal». Cintia Alcón, una viajera en este caso de la línea 2 que no pudo coger un tren hacia el centro y optó por subirse en el que iba en dirección al Palacio de los Deportes para usar la misma estrategia que la de los pasajeros de la línea 1 que en lugar de ir directamente a Atarazanas iban hasta Andalucía Tech, ratificaba lo que decía el trabajador: «En mi vida he tenido que hacer algo así. Si ahora tarda el doble de tiempo en pasar el metro, es lógico que pase esto. Pero es normal que se quiera hacer huelga cuando más duele». La memoria de Lola Calderón le decía otra cosa: «En navidades me pasó lo mismo, tuvimos que ir desde la Isla hasta el Palacio de los Deportes. Málaga ha crecido mucho, pero no los servicios públicos».

«Éxito absoluto»

El comité de empresa calificó de «éxito absoluto» el seguimiento de las tres jornadas de huelga convocadas durante la Semana Santa. De acuerdo con datos sindicales, el 100% de la plantilla llamada a los paros secundó las movilizaciones. «A pesar de los servicios mínimos decretados, la infraestructura se vio desbordada por una demanda que superó la capacidad operativa de los trenes en circulación, generando situaciones de gran saturación en las estaciones principales», reza el comunicado remitido por el comité de empresa al término del paro de ayer. El escrito incide, asimismo, en que la ocupación de los trenes llegó a alcanzar niveles cercanos al 150%. Por su parte, la Junta de Andalucía realizó un escueto balance del paro parcial, del que destacó que se desarrolló sin incidencias, cumpliendo los servicios mínimos establecidos en el 60% y con un seguimiento de la plantilla que rebajó hasta el 90%. Asimismo, el Gobierno regional señaló que hubo «algunas aglomeraciones puntuales en la línea 2, sobre todo en la estación Palacio de los Deportes».

«Lamentamos profundamente que muchos malagueños y visitantes se hayan quedado en el andén con su billete pagado sin poder subir al tren; es la consecuencia directa de una dirección que prefiere el conflicto antes que sentarse a negociar un servicio de calidad y condiciones dignas», continúa el escrito de los representantes de los trabajadores del metro, que también denuncia la «nula voluntad negociadora» de la empresa y de la Junta de Andalucía.

Los paros han tenido incidencia en la cifra de viajeros, de acuerdo con datos de Evaristo Castillo, delegado de Comisiones Obreras en Metro de Málaga: hasta las 20.45 horas de este jueves habían viajado 59.000 personas en el suburbano, frente a las 100.000 de un año antes (con tres horas más de servicio, hasta las doce de la noche).

La huelga buscaba la equiparación salarial sectorial con Metro de Sevilla, además de la actualización de las retribuciones con el IPC, la regulación del tiempo máximo al volante, a lo que se suman los descansos para el personal de noche y garantías para que los trabajadores que lleguen a los 62 años puedan acceder a la jubilación parcial.

Tras estos tres días de paros parciales en Semana Santa, el presidente del comité de empresa, Alexis Martín, de CSIF, señala que no han tenido noticias ni de la compañía ni del gobierno autonómico. Así que no descartan nuevas medidas de presión para conseguir avanzar en las negociaciones. Y, mientras tanto, el representante de Comisiones Obreras, Evaristo Castillo, avanza la posibilidad de una huelga indefinida: «La plantilla está muy comprometida. Queremos que se sienten a negociar».