Robar macetas antes de Semana Santa: la tradición más curiosa de la Axarquía


28 Marzo 2026

Málaga

CdelSol Noticias

Cuando cae la noche en los días previos a la Semana Santa, Moclinejo cambia de ritmo. No hay procesiones ni traslados en ese momento, sino grupos de chavales que se mueven en silencio por las calles con un objetivo muy concreto: llevarse macetas de puertas, patios y fachadas. No es vandalismo ni un problema de convivencia, al menos en su sentido original, sino el primer paso de una de las tradiciones más singulares de la provincia de Málaga.

La escena se repite estos días, como cada año. Principalmente adolescentes, de entre 12 y 18 años, recogen macetas de la vía pública y de la entrada de muchas viviendas, que después esconden en casas antiguas, rincones discretos o espacios apartados. Las guardan durante días hasta que llega el momento clave. «Yo la he conocido toda la vida, de mis padres y de mis abuelos», explica el concejal de Turismo de Moclinejo, Pedro Blanco, que reconoce que el origen exacto se pierde en el tiempo, pero forma parte de la identidad local.

Todo desemboca en la noche previa al Domingo de Resurrección. Entonces, el pueblo entero se vuelca en la plaza para construir el llamado huerto del niño, una recreación popular del Huerto de los Olivos. Las macetas «sustraídas» se convierten en la base de una transformación total del espacio, al que se suman ramas de palmera y otros elementos vegetales hasta lograr una estampa tan llamativa como efímera.

Son los vecinos adultos quienes dan forma al conjunto, mientras los más jóvenes participan en el traslado de las plantas. El montaje se alarga hasta bien entrada la madrugada. Eso sí, «los chavales están toda la noche por allí», especifica el concejal de Turismo de Moclinejo. En torno a las cuatro o cinco, el Resucitado es llevado desde la iglesia hasta una estructura levantada en la plaza, donde permanecerá hasta la procesión del día siguiente.

Lejos de generar conflicto, la tradición incluye también su propio mecanismo de devolución. Una vez celebrado el Domingo de Resurrección, las macetas regresan a sus propietarios ese mismo día. En muchos casos son los propios jóvenes quienes se encargan de devolverlas, e incluso tienen el gesto de entregar alguna moneda a los niños que participan en el traslado. De este modo, lo que empieza como una travesura colectiva termina reforzando el carácter vecinal y compartido de una costumbre que se basa, sobre todo, en la confianza entre quienes la mantienen viva.

La tradición, sin embargo, ha obligado a introducir matices en los últimos años. El Ayuntamiento publicó en febrero un bando en el que pedía moderación, después de detectar que algunas macetas se estaban retirando con demasiada antelación, «lo que provocaba molestias entre vecinos y el deterioro de muchas plantas» antes de su uso.

El consistorio insiste en que esta práctica debe mantenerse desde el respeto. Por eso solicita evitar retiradas prematuras, respetar la propiedad privada y, en caso necesario, acordar previamente el uso de las macetas destinadas al huerto.

Pese a estos ajustes, el espíritu original se mantiene. Las plantas regresan a sus dueños ese mismo día y, en muchos casos, los jóvenes tienen el gesto de compensar simbólicamente con algunas monedas a quienes participan en la tradición.

Aunque el huerto del Domingo de Resurrección se celebra también en otros municipios, el peculiar «robo» de macetas es una seña propia de Moclinejo. Una costumbre que mezcla juego, colaboración vecinal y patrimonio inmaterial, y que cada primavera vuelve a convertir a este pequeño pueblo de la Axarquía en un lugar único.