Lo que no te cuentan de este río de Málaga: una piscina natural en mitad de la nada y una ruta de senderismo para descubrirlo en junio


8 Junio 2026

Málaga

CdelSol Noticias

Existe en el interior de Málaga un río que no aparece en casi ninguna lista de los grandes rincones de la provincia, pero que en junio, cuando el termómetro empieza a convertirse en el protagonista de cualquier plan, ofrece exactamente lo que se necesita: agua que corre, una catarata que se despeña entre paredes verdes y una piscina natural formada junto a uno de sus diques donde sumergirse en plena naturaleza. El río Turón nace en La Fuensanta, desemboca en el embalse del Conde de Guadalhorce y en su recorrido construye uno de los paisajes fluviales más ricos, silenciosos y genuinos de toda la provincia. Un rincón que no necesita fama para justificar el viaje.

El río Turón: un corredor natural entre sierras

El Turón es un afluente del Guadalhorce que recorre uno de los corredores naturales más valiosos del interior malagueño. A su izquierda, las sierras de El Burgo y Ortegícar; a su derecha, la Prieta, la Cabrilla y el Alcaparaín. Un encuadre de montañas que convierte el cauce del río en una vía de frescor, biodiversidad y silencio, flanqueada por vegetación exuberante que en los meses de verano ofrece una sombra natural que pocas rutas del interior pueden igualar.

El caudal del Turón se nutre de una extensa red de arroyos afluentes, entre ellos los de La Fuensanta, Sopalmito, Requena, Botera, Blanquilla, Cantarrana o De la Doncella, entre otros, que enriquecen el paisaje fluvial con sus propios tramos, pozas y rincones de agua. Cada uno aporta su carácter particular a un sistema hídrico de una complejidad y una belleza que raramente recibe la atención que merece.

La catarata del río Turón: el salto de agua del arroyo Blanquillo

El momento más cinematográfico del recorrido llega en el paraje del arroyo Blanquillo, muy próximo al cruce de las carreteras que conectan Ardales con Casarabonela. Allí, el agua gana velocidad y volumen antes de precipitarse en una catarata de sorprendente belleza, especialmente espectacular en los meses posteriores a las lluvias, cuando el caudal está en uno de sus momentos de mayor fuerza.

La bella catarata del río Turón. / malaga.es

El entorno que rodea el salto de agua es tan importante como el salto mismo: el verde de la vegetación domina el paisaje, los sonidos de la fauna silvestre acompañan cada paso y la temperatura desciende de manera perceptible en las inmediaciones del agua. Una experiencia visual y sonora que convierte este punto del Turón en uno de los rincones más evocadores del interior malagueño en junio.

El charco largo del dique: la piscina natural donde bañarse en plena naturaleza

Más allá de la catarata, uno de los puntos más frecuentados del río Turón es el conocido como charco largo del dique, una piscina natural que se forma junto a uno de los diques del cauce y que ofrece la posibilidad de bañarse en aguas cristalinas en pleno entorno natural. El espacio combina zonas de mayor profundidad con otras más accesibles donde sumergirse con tranquilidad, todo ello rodeado del paisaje fluvial que caracteriza este tramo del río.

Charco Largo del dique del Río Turón. / Malaga.es

En junio, cuando las playas de la Costa del Sol ya empiezan a llenarse y el calor aprieta en la capital, este enclave del interior ofrece una alternativa de gran valor: el frescor del agua, la ausencia de masificación y la sensación de descubrir algo que no está en los grandes circuitos turísticos de la provincia.

Desde El Burgo: pozas, acequias y huertas tradicionales

Uno de los puntos de partida más habituales para explorar el río Turón es el municipio de El Burgo, uno de los pueblos que abrazan el curso del río en su tramo medio. Desde allí, el sendero junto al agua discurre entre pozas, acequias y huertas tradicionales que enmarcan el recorrido con una estampa rural de gran autenticidad: campos sin labrar, vegetación de ribera y el sonido constante del agua que acompaña cada tramo del camino.

Este punto de acceso al río permite una aproximación tranquila al paisaje fluvial del Turón sin necesidad de grandes preparativos técnicos, lo que lo convierte en una opción válida para perfiles muy distintos de visitante. El entorno transmite una serenidad que contrasta con el ritmo habitual de las rutas más transitadas de la provincia, y que en junio, con el calor ya instalado en la Costa del Sol, resulta especialmente bienvenida.