Encuentran una piedra de sílex de 42.000 años paseando por la playa de Los Álamos


3 Abril 2026

Málaga

CdelSol Noticias

De los premios de la pasada Lotería de Navidad faltaba uno por conocer. Le tocó a Remedios Fernández Campoy, personaje indispensable de Torremolinos y de la calle San Miguel, a la que durante décadas puso banda sonora con su mítica tienda de discos Misol. Mientras el pasado 22 de diciembre los niños de San Ildefonso andaban con su cantinela de números y euros, Remedios daba un paseo por la playa de Los Álamos ya que quería ver desde allí los picos nevados de la Maroma donde habían caído las primeras nieves. Pero la sorpresa la encontró a sus pies, cuando cambió el horizonte por el suelo y le pareció ver una piedrecita diferente al resto. Se agachó y cantó el gordo. Bueno, más bien le tocó la china, pero como si fuera el primer premio.

«Suelo venir a menudo a pasear por la orilla porque desde aquí hay un ángulo maravilloso de toda la bahía y, aunque iba haciendo fotos, también tengo los ojos pegados al suelo porque me encantan las piedras y, de pronto, me pareció ver un trocito de sílex, lo recogí y al darle la vuelta dije: 'Pero si está tallada'. ¡Me iba a dar algo!», exclama con pasión Remi, como la conocen sus más allegados, que saca la roca de una primorosa bolsita de tela verde para mostrarla.

Y con el ejemplar en la mano prosigue contando que entonces solo sabía que aquella aguja en el pajar de la arena que había encontrado debía ser muy antigua y que, aunque tenía parte de la superficie pulida por el rozamiento durante milenios en el mar como los cantos rodados, no había duda de que la pequeña roca estaba trabajada y había tenido los bordes afilados. «Fue un momento único», subraya con una sonrisa al recordar que el hallazgo la dejó de piedra.

Fernández Campoy no tardó en hacer uso del comodín de la llamada al experto y lo consultó con el arqueólogo Pedro Cantalejo, responsable de las últimas investigaciones en las cuevas de Rincón de la Victoria, que le confirmó la naturaleza de su 'premio' y hasta le dio una fecha aproximada. «Estamos ante un sílex tallado y, en un primer análisis, podríamos situarlo en la época musteriense», detalla a SUR el propio arqueólogo, tras valorar el pequeño trozo de piedra tallado que tendría una antigüedad aproximada de unos 42.000 años. Además, destaca que en la bahía de Málaga hubo poblamiento prehistórico vinculado a la playa y que incluso, muy cerca del lugar de este descubrimiento fortuito, se encuentra el yacimiento de la Cueva del Bajondillo de Torremolinos.

«Aquí te puedes encontrar conchas, navajas, guijarros y piedrecitas con formas preciosas, pero es muy raro que aparezca un sílex», retoma el relato Remedios Fernández Campoy, que tiene toda una colección de rocas en su casa. La empresaria ya jubilada, que fue la última moradora del Castillo de Santa Clara antes de convertirse en hotel, muestra con orgullo su pequeño sílex que, desde un principio supuso que era antiguo y valioso desde el punto de vista patrimonial, «pero no me imaginaba que hasta ese punto, de época paleolítica». «Me temblaron las piernas cuando lo confirmó Pedro Cantalejo», admite esta exploradora con buen ojo.

Precisamente, el experto pone en contexto este hallazgo ya que además de la cercana cueva del Bajondillo, en la bahía de Málaga existen varios yacimientos de época prehistórica desde Torremolinos a la Cala, por lo que la localización de este tipo de piedras de sílex en la orilla entra dentro de lo posible. «Que aparezcan no es extraño, pero últimamente si es más anormal porque, con los temporales de levante, a las playas de Málaga les han aportado regularmente sedimentos que hacen que este tipo de hallazgos fortuitos se vayan perdiendo», apunta Cantalejo, que recientemente ha coordinado la publicación científica 'Málaga neandertal. Ruta por los orígenes de Málaga'.

Amante de la arqueología, Remedios Fernández Campoy asegura que esta afición la comenzó con una colección de fósiles, además de piedras antiguas, a las que ahora ha unido su ejemplar recogido de la orilla. «Tengo una publicación sobre la Cueva del Bajondillo y los sílex allí catalogados son muy similares a éste», confiesa la también investigadora sobre estas rocas que, al tallarse, creaban bordes afilados que permitían fabricar herramientas y armas de corte en época prehistórica. Milenios después de ese origen, Remi también ha decidido darle un valor defensivo a su piedra, pero más bien como talismán. «Lo tengo en la mesita de noche, muchas veces la toco y hasta la meto debajo de la almohada», confiesa la propietaria de este pequeño trozo de historia de la humanidad que nos enseña por última vez su hallazgo antes de volver a guardarlo en el saquito de suave tela verde. Como si fuera una piedra preciosa. O el gordo de la arqueolotería.