El fotógrafo Mariano Pozo recorre Málaga con una escuela de fotografía contra la exclusión social
21 Marzo 2026
Málaga
CdelSol Noticias
Una furgoneta roja con cámaras, software y proyectores que reparte ilusión. En eso —entre otras muchas cosas—, consiste la Escuela Nómada de Fotografía F/22 ... de Mariano Pozo, porque «nada representa más el nomadismo que una furgoneta camper». Lo que comenzó como una iniciativa cultural itinerante se ha consolidado como todo un proyecto con un marcado impacto social, capaz de transformar realidades personales a través de la creación artística para llevar la fotografía a todos los rincones de Málaga, «porque todos tenemos algo que contar y cada fotografía es el reflejo de nuestro día a día», afirma Mariano Pozo, director de la escuela.
Tras toda una vida dedicada al deporte como fotógrafo del Unicaja, Mariano Pozo sentía que tenía que cambiar de registro. «Pensé en la idea romántica de llevar la fotografía a puntos donde no haya tanta posibilidad o colectivos con determinados problemas, para que la fotografía les pueda servir como terapia», explica.
Las sesiones de esta peculiar escuela, que cuenta con la colaboración de la Fundación Unicaja, ofrecen nociones básicas de fotografía y edición a usuarios de diferentes asociaciones y colectivos mediante una furgoneta que funciona como aula móvil, que dispone de todo lo necesario para enseñar fotografía, desde cámaras hasta software de edición, pasando incluso por equipo de proyección.
Ampliar
Mariano Pozo.El espíritu del taller es educar la mirada. La Escuela Nómada busca que las personas que participen en el taller no se preocupen exclusivamente de la cámara. De hecho, los teléfonos móviles son la herramienta más utilizada, «porque es la cámara que tenemos todos en el bolsillo», explica Pozo. Tampoco se limitan a difundir conocimientos técnicos. Uno de los valores que enseñan a sus alumnos es que deben ser muy conscientes del entorno que les rodea, «de cualquier sitio podemos sacar una gran foto».
En el taller no solo enseñan a los participantes, porque en ocasiones, son ellos los que aprenden de los alumnos. «Nosotros estamos aprendiendo a ponernos en la piel del otro y cómo se tiene que estar sintiendo esa persona que tiene esa discapacidad. Una madre en Torrox me dijo que ojalá su hijo hubiese encontrado más profesores como nosotros, es muy bonito», afirma.
Pero en las clases, Mariano no solo aprende también, pues las experiencias traspasan de lo intelectual a lo emocional. «De cada colectivo me llevo algo», asegura. «Pero en general, el cariño tan grande que recibes cuando acaban los talleres es increíble. El primero del año pasado fue en un colectivo de discapacidad mental en niños y jóvenes, en Alhaurín de la Torre. No me han dicho más veces que quiero en mi vida que en ese taller», confiesa el fotógrafo. Pozo revela también la historia de una alumna de 95 años, que pasó varios meses aislada en su casa tras fallecer su marido, y afirma que «el taller le sirvió como herramienta para salir a la calle, ilusionarse con algo y crear con imagen».
Fotografía como método de evasión
El taller no se limita a unas simples clases, ya que anima a los participantes a salir a la calle, andar, hablar de fotografías y buscar encuadres. «Cuando termino la clase práctica, siempre les pregunto: ¿Qué habéis pensado en estas tres horas? ¿Se os ha venido algún pensamiento intrusivo a la mente? Y me responden: No, no, no, ninguno», explica. «Entonces, el tiempo que ellos están en la calle haciendo fotos, no piensan en otra cosa. No piensan en problemas. Hemos tenido colectivos con personas con discapacidades muy graves, e incluso estas personas han sabido aislarse a través de la fotografía».
La escuela no solo anima a los alumnos a hacer fotografías, también promueve que lleven a cabo sus propias exposiciones. «He llorado, mi mujer, que también participa conmigo en los talleres, igual», confiesa Pozo. «Lloramos cuando vemos el impacto que tienen estas personas, el chute de autoestima tan grande que les da, enseñarles a su familia y amigos».
Pero ellos no son los únicos a los que les invaden las emociones. «A los propios responsables de los colectivos también los veo llorando. La emoción de ver a una persona que lleva una semana sin comunicarse, hablar y sonreír, pleno y orgulloso, es una cosa muy bonita», concluye Pozo.
Noticias similares
May
19
La Malagueta reúne a Antonio Lucas, Chantal Maillard y Lorena Pérez-Jácome
Málaga
CdelSol Noticias
May
19
13 restaurantes compiten por el trono: en busca de la mejor ensaladilla rusa de Málaga en 2026
Málaga
CdelSol Noticias
May
18
Bulgaria da la sorpresa y gana Eurovisión por delante de Israel
Málaga
CdelSol Noticias
May
18
Pepe Merchán, homenajeado en Marbella por impulsar la música y el servicio público
Málaga
CdelSol Noticias
May
18
Piscinas naturales, senderismo y aguas medicinales: así es uno de los pueblos más especiales de Málaga
Málaga
CdelSol Noticias
May
18
Málaga
CdelSol Noticias
May
18
La Costa del Sol tendrá 102 canales balizados en sus playas
Málaga
CdelSol Noticias
May
16
La Costa del Sol de Málaga se confirma como epicentro europeo de las branded residences: 2.500 millones de valor de mercado y 1.500 viviendas de lujo previstas
Málaga
CdelSol Noticias
May
16
Sabor a Málaga llega a Ronda con más de 400 productos artesanales
Málaga
CdelSol Noticias
May
16
La Noche en Blanco, hoy en Málaga: 150 actividades culturales para este sábado
Málaga
CdelSol Noticias