La sorprendente historia del Santuario de Flores, en uno de los parajes más simbólicos de Álora


19 Marzo 2026

Málaga

CdelSol Noticias

Pocos lugares de Álora encierran una historia tan inesperada como el Santuario de Flores. Hoy es el corazón de la devoción a la Virgen de ... las Flores y uno de los miradores más espectaculares del valle del Guadalhorce. Desde su entorno se dominan amplias panorámicas del paisaje agrícola de la comarca y de sierras cercanas como la del Hacho. Pero siglos atrás este mismo paraje fue un campamento militar tras la conquista cristiana de la villa. Allí se celebró una misa, se levantó una ermita y comenzó una historia que terminaría convirtiendo aquel lugar en convento franciscano y símbolo para generaciones de aloreños.

La historia del actual santuario está profundamente ligada a los acontecimientos que siguieron a la conquista cristiana de la zona. En aquellos momentos de cambio radical para la población, el ejército que participó en la toma de la villa instaló su campamento en una explanada situada a las afueras del núcleo urbano. Fue precisamente allí donde se celebró la primera misa tras la conquista e incluso se bautizó a un niño llamado Pedro de Estepa cuya madre acompañaba a las tropas.

Aquel episodio marcó el destino del lugar. Por orden de la reina se dispuso levantar allí una pequeña ermita dedicada a la Virgen, como recuerdo de aquel momento fundacional de la nueva comunidad cristiana. Los encargados de construirla fueron los repobladores que comenzaron a asentarse en la zona tras la conquista, muchos de ellos procedentes de localidades como Encinasola o Cumbres Bajas.

La nueva ermita necesitaba una imagen para el culto, y aquí aparece uno de los episodios más curiosos de esta historia. Los repobladores solicitaron a la Corona una talla mariana para venerarla en el templo. La advocación elegida fue la de Nuestra Señora de Flores, una denominación que ya existía en Encinasola, lugar de origen de algunos de aquellos nuevos habitantes.

El enclave fue durante siglos convento franciscano.. Abajo, desde el entorno del santuario se dominan amplias panorámicas del valle agrícola del Guadalhorce con el fondo de sierras calizas. Y la iglesia del conjunto conventual conserva elementos arquitectónicos fruto de las ampliaciones realizadas entre los siglos XVII y XVIII. J. A.

Según recogen los estudios históricos sobre el enclave, los Reyes Católicos encargaron la imagen en Sevilla. Una vez terminada, el alcaide de Álora viajó hasta la ciudad para recogerla en los Reales Alcázares y trasladarla hasta la villa. Corría el año 1502, una fecha que marca el nacimiento de la devoción a la Virgen de las Flores en la localidad.

A partir de ese momento la imagen se convirtió en un referente espiritual para generaciones de vecinos. La pequeña ermita rural comenzó a ganar importancia como centro de culto, hasta consolidarse como uno de los espacios más simbólicos del territorio.

Más de un siglo después, el enclave daría un nuevo paso en su evolución. A finales del siglo XVI un grupo de vecinos solicitó al obispo de Málaga la fundación de un convento franciscano junto a la ermita. La petición fue aceptada y en 1592 se autorizó el establecimiento de la comunidad religiosa, levantándose el convento en terrenos cedidos por el concejo de la villa.

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Una de las cúpulas del interior del templo. Diputación de Málaga

La presencia de los frailes marcaría profundamente la vida religiosa y social de Álora durante siglos. El conjunto fue ampliándose con el tiempo y en el siglo XVIII experimentó importantes transformaciones arquitectónicas que configuraron buena parte de su fisonomía actual.

Sin embargo, la historia del lugar también conoció momentos difíciles. En el siglo XIX la desamortización obligó a muchas órdenes religiosas a abandonar sus conventos. Los franciscanos tuvieron que marcharse de Flores y el edificio quedó prácticamente deshabitado, iniciando un proceso de deterioro que llegó a poner en peligro su continuidad.

Durante un tiempo el antiguo convento estuvo cerca de desaparecer, reducido a ruinas en medio del paisaje. Pese a todo, el enclave logró sobrevivir gracias al arraigo que seguía teniendo entre los vecinos de Álora y al profundo vínculo que la población mantenía con la Virgen de las Flores.

Hoy, siglos después de aquella primera ermita levantada tras la conquista, el lugar sigue siendo uno de los espacios más especiales para los aloreños. No solo por su significado religioso, sino también por su ubicación privilegiada sobre el valle del Guadalhorce, desde donde se contemplan algunas de las panorámicas más amplias del territorio.

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'El convento de flores`(Álora), óleo de Wells Moses Sawyer. Museo Nacional del Prado

Una historia que ha sido reconstruida con detalle en investigaciones históricas recientes, como la tesis doctoral 'Santuarios marianos del Valle del Guadalhorce. Iconografía, arte y religiosidad popular', de María José Sánchez Rodríguez, donde se analizan el origen, evolución y significado cultural de este enclave dentro de la tradición religiosa de la comarca.

Porque detrás de ese edificio blanco que hoy se asoma al paisaje del Guadalhorce se esconde el recuerdo de un campamento militar, la llegada de una imagen mariana vinculada a los Reyes Católicos y más de cinco siglos de devoción popular. Una trayectoria singular que explica por qué Flores sigue siendo uno de los lugares más queridos y simbólicos de Álora.

La singularidad del enclave también ha llamado la atención de artistas a lo largo del tiempo. De hecho, el Museo del Prado conserva un óleo titulado 'El convento de flores' (Álora), realizado entre 1945 y 1950 por el pintor Wells Moses Sawyer. Este ilustrador y fotógrafo estadounidense, que tiene algunas de sus obras también en el Museo de Málaga, plasmó varios paisajes y estampas de país tras un intenso viaje por distintas regiones españolas. En este caso concreto, la obra recoge la silueta del conjunto conventual sobre el paisaje del Guadalhorce, una imagen que demuestra cómo este lugar, además de su importancia histórica y religiosa, ha formado parte del imaginario artístico vinculado al territorio.