Una docuserie rescata los secretos de la fallida presa de Montejaque que tiene en vilo a los habitantes de la serranía


11 Febrero 2026

Málaga

CdelSol Noticias

Hay casualidades que ni un guion puede mejorar. Que se lo digan al director, guionista y productor José Luis Matoso que lleva quince años dedicados ... al proyecto de contar la historia de la Presa de los Caballeros de Montejaque, un proyecto estrella de la Europa de hace un siglo que se convirtió en el mayor fracaso de la ingeniería de su época. El cineasta estrena su docuserie, 'El Gato y los Caballeros', el próximo viernes en Ronda (Convento Santo Domingo, desde las 16,30 horas), justo cuando esta infraestructura fantasma ha vuelto del pasado para ponerse de plena actualidad. Así, la portada de SUR de este domingo reproducía este dique que se ha llenado hasta niveles críticos por el tren de borrascas que ha azotado Andalucía los últimos días y ha provocado que a los habitantes de Estación de Benaoján tuvieran que desalojar la barriada para prevenir una inundación por el desbordamiento del agua embalsada.

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El director José Luis Matoso, rodando junto a la presa, que se ve al fondo. SUR

Una «trágica actualidad», como lo llama José Luis Matoso, que se felicita ya que lo peor -por esta vez- ya haya pasado. Eso sí, el director, probablemente el mayor conocedor de esta infraestructura, se ha convertido estos días en el experto a consultar. «Me han fusilado a mensajes», confiesa con una sonrisa el cineasta que precisamente ha implicado a los propios vecinos en la realización de su serie documental y ahora, todos ellos, querían saber su opinión. Así que también se la pedimos. «La pregunta clave es si se romperá la presa y es difícil saberlo. Los técnicos nos están diciendo que no y lo que puedo aportar que es que los Caballeros la construyeron los mejores empresas suizas y alemanas con un diseño de estructura en arco que entonces era pionero y que el tiempo ha demostrado que funcionan excelentemente bien», resume el director, que descubre los secretos de esta infraestructura fastuosa que, inesperadamente, resultó tener los pies de barro.

En su docuserie, Matoso, que ha trabajado para 'Documentos TV' y es autor de documentales como 'La tienda del fin del mundo' y 'Ni in paso atrás', indaga en los orígenes de este fracaso empresarial de la compañía Sevillana, que depositó en esta presa su gran proyecto de generación de energía eléctrica de la década de los 20 del siglo pasado. Y descubre que, pese a su nombre hispano, la empresa energética fue originalmente de capital alemán, pero cuando se acercaba el final de la Gran Guerra y para evitar la confiscación de los intereses germanos en el extranjero, Sevillana fue vendida a inversores suizos, que fueron los que finalmente asumieron la construcción de la Presa de los Caballeros en 1923.

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Tras la construcción, la sorpresa fue que el embalse comenzó a vaciarse sin motivo aparente. La respuesta estaba bajo la suelo de la presa, donde discurrían dos cuevas: Gato y Hundidero

De hecho, la figura clave del proyecto fue Heinrich Grumer, el ingeniero helvético que diseñó la presa de bóveda en hormigón con los últimos avances de la época. Cuando estuvo realizada, con su imponente pared de 80 metros que se alzaba en plena serranía, llegaron las primeras lluvias y se llenó. La sorpresa fue que, sin motivo aparente, el embalse comenzó a vaciarse. La respuesta estaba bajo la suelo de la presa, donde discurrían dos cuevas, Gato y Hundidero, hacía las que se filtraba el agua debido a que el suelo era de naturaleza cárstica y porosa, con numerosas grietas que formaban los llamados «embudos», que se muestran en el documental.

El descubrimiento de las cuevas

Para remediar el fracaso, la docuserie revela que se hizo un descubrimiento fundamental al demostrar que la cueva del Gato y la del Hundidero eran en realidad la misma cavidad. «Existía la sospecha, pero no la certeza científica», revela Matoso. Así, el director de obra, también suizo, envió un grupo de obreros por una entrada y otro grupo por la otra. El propio responsable helvético se unió a una de las expediciones y se llevó a su joven ayudante de 13 años de Benaoján, Joaquín Guerrero, que lo acompañó. «Supe del chico porque el periódico SUR publicó en 1987 su historia», cuenta el director de la docuserie sobre este personaje que después fue guardia civil y recorrió media España con sus destinos. «Esteve tres meses buscándole y la final encontré a uno de sus nietos que resulta que había estudiado en mi mismo instituto», explica José Luis Matoso. Y aunque el protagonista más joven que vivió aquel descubrimiento ya había fallecido, dejó un regalo para el rodaje.

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A la izquierda, Joaquín Guerrero, el niño que fue testigo del descubrimiento de que Hundidero-Gato era la misma cueva y que dejó por escrito este episodio (derecho). SUR

«Joaquín había escrito un relato de 30 páginas sobre aquella expedición que es el único testimonio en primera persona del descubrimiento. De pronto, nos vino como un fantasma desde el pasado para regalarnos este momentazo», cuenta el director, que explica cómo en esas memorias tituladas 'Mi viaje por las profundidades de la tierra', se contaba que, al encontrarse ambos grupos de exploradores y confirmar que era la misma gruta, «se pusieron a bailar y cantar flamenco». Tras esto, la empresa y el ingeniero suizo intentaron tapar las múltiples grietas desde el interior de las cuevas, pero acabaron dándose por vencidos. La naturaleza no siempre se puede domar.

La docuserie revela el descubrimiento que supuso que la cueva del Gato y la del Hundidero eran la misma cavidad. «Existía la sospecha, pero no la certeza científica», revela Matoso

'El Gato y los Caballeros' incluye testimonios de los terremotos que se produjeron al llenarse la presa, como los que han ocurrido ahora en Grazalema con los acuíferos durante el tren de borrascas

La docuserie también revela un episodio que se ha puesto de actualidad estos días: los terremotos por el colapso de los acuíferos que mantienen desalojado el pueblo de Grazalema. Lo mismo pasó en la serranía malagueña y Benaoján cuando la presa de los Caballeros comenzó a llenarse y alcanzó la altura de 50 metros. Se produjeron hasta nueve sismos inducidos por el llenado, lo que también alertó a la población, como cuentan los descendientes de los que vivieron aquellos temblores. Un cúmulo de inconvenientes, calamidades y falta de previsión que hizo que el proyecto estrella de la ingeniería europea de comienzos del siglo XX se convirtiera en un gran fracaso.

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Un momento del rodaje de 'El Gato y los Caballeros' con vecinos de la zona que han colaborado en el documental. SUR

Matoso cuenta todo esto con cierta sensación de triunfo. No solo por el final feliz de la década y media invertida en 'El Gato y los Caballeros', sino por el apoyo e intervención de los vecinos en la producción. «Yo soy de allí y, sin ellos, no hubiera sido posible», asegura el cineasta, que incluso organizó un curso de realización, de los que salieron tres de los colaboradores indispensables del rodaje. El filme ya se proyectó en Benaoján y Montajeque y el próximo viernes lo hará en Ronda, con entrada gratuita, mientras ultima su estreno en Ubrique, Granada y Málaga. Poco amigo de las plataformas tipo Netflix, Matoso dice que el sistema de producción de estas operadoras está en las antípodas de esta «historia con mayúsculas» rodada de forma «artesanal». Cuando termine con las proyecciones, está pensando cómo ponerlo a disposición de todos los espectadores. «Si es preciso, montaré mi propia plataforma», asegura desafiante. A la vista de que ha conseguido rodar su docuserie sin ayuda alguna, no es descartable que acabe inventando 'Matoflix'.