La 'zona cero' de Leonardo en Málaga: Secadero se convierte en una isla sin luz, sin móvil, sin acceso a comida, médico ni policía


6 Febrero 2026

Málaga

CdelSol Noticias

Con el histórico apagón del 28 de abril de 2025 los españoles experimentamos cómo era vivir sin luz, sin Internet y sin móvil, pero ¿cómo ... sería si a esto le añadiéramos calles inundadas, carreteras cortadas, imposibilidad de comprar comida, sin médico y sin que puedan llegar policías y ambulancias? La respuesta la tienen los cerca de 1.500 vecinos de El Secadero, un núcleo poblacional de Casares situado a menos de un kilómetro de la localidad gaditana de San Martín del Tesorillo, que tras el desbordamiento del río Guadiaro se encuentra aislado por carretera desde las 13.30 horas de ayer y sin suministro eléctrico desde las 22.30 horas. En Casares Costa la Delegación del Gobierno andaluz ha establecido un Puesto de Mando Avanzado para dirigir las tareas.

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Y la falta de luz está empezando a «ocasionar un caos». Lo cuenta a SUR el alcalde de Casares, Juan Luis Villalón (IU), en una conversación que se produce gracias al teléfono fijo de la Tenencia de Alcaldía de El Secadero, porque Villalón no solo es un regidor que está 'al pie del cañón', sino que es vecino de El Secadero, un núcleo que ahora mismo es literalmente una isla. Villalón tiene tono serio y la conversación telefónica se entrecorta, es por momentos inaudible y la finaliza el alcalde: «Perdona, pero hay gente que tiene problemas y tengo que atenderlos».

Para entonces Villalón ya ha descrito cómo están viviendo en El Secadero. Cuando lo cuenta es difícil no pensar que uno está escuchando el argumento de una nueva nueva película de Will Smith en un escenario apocalíptico. Porque sin luz no puede abrirse la puerta del minimarket que hay en el núcleo, de modo que este núcleo de Casares no hay más comida que la que tuvieran ayer sus vecinos. ¿Y si alguien necesita un medicamento? «El farmacéutico nos ha dejado la llave», cuenta Villalón desde ese centro de emergencias en que se ha convertido la Tenencia de Alcaldía de este núcleo de Casares.

Los servicios municipales que quedan en El Secadero, con zonas totalmente anegadas, atienden las emergencias. SUR

Sin luz los móviles durarán lo que tarde en gastarse sus baterías, de modo que las comunicaciones dependen ahora de ese teléfono fijo de las dependencias municipales, de «una rayita de cobertura que podemos encontrar» y de los walkie talkies de única patrulla de la Policía Local de Casares que está ahora mismo en El Secadero. En el momento en el que se produce la conversación están los walkie talkies. pero no los agentes: se han retirado a descansar tras una jornada que empezó en la noche del miércoles y que no ha terminado hasta ahora. «Tampoco pueden hacer nada», precisa Villalón. Por los walkies talkies se comunican con el jefe del Cuerpo y con sus compañeros, que están en Casares y que no tienen medios para poder llegar a El Secadero.

«Hay viviendas en las que hay agua ahora mismo y que no podemos sacar. Estábamos ayer en una sacando agua con generadores, pero tuvimos que salir corriendo porque de repente empezó a inundarse muy rápido y dejamos todo allí»

Juan Luis Villalón

Alcalfde de Casares

«Hay viviendas en las que hay agua ahora mismo y que no podemos sacar. Estábamos ayer en una sacando agua con generadores, pero tuvimos que salir corriendo porque de repente empezó a inundarse muy rápido y dejamos todo allí», cuenta el regidor. Todavía tienen algún generador que se ha salvado de la crecida «sin precedentes» del Guadiaro. Y de esto saben mucho en este núcleo de Casares, que solo en el último mes se ha quedado tres veces incomunicado, las dos dos últimas con solo una semana de diferencia. ¿Es lo más difícil que han vivido nunca? «Sí, sin duda», responde sin dudar el alcalde.

Una «jornada fatídica» y servicios «colapsados»

La de ayer, cuenta, fue una «jornada fatídica» en la que en «los servicios terminaron colapsando». Más de 20 personas pertenecientes a siete familias fueron desalojadas de manera preventiva y han sido trasladado al hostel Ochomin, ubicado en este núcleo de Casares, y uno de los dos puntos que, además de la Casa de la Juventud, el Ayuntamiento había habilitado para este fin desde la tarde del miércoles.

Los servicios municipales estuvieron también reforzando las entradas de las viviendas con barreras y rasillones para minimizar la entrada de agua. Otras con el agua en la puerta, como en el caso de un matrimonio de 74 y 77 años que vive en El Acebuchal, al otro lado del río, decidieron quedarse. Esta mañana han hablado con ellos y «están bien», cuenta desde el Ayuntamiento de Casares, al otro lado de esa isla en la que se ha convertido El Secadero.

Nadie tiene noticias de que haya ahora un vecino con problemas. Si los tuviera, aun no teniendo cobertura podría llamar al 112, pero sin batería, la única opción que tendría es acudir a un vecino que sí dispusiera de teléfono o hasta la Tenencia de Alcaldía, que es ahora mismo la garantía de comunicación con el exterior. Un traslado por problemas médicos o la llegada de ayuda únicamente sería posible ahora mismo por medios aéreos.