Niña Pastori se viste de anti-grinch de la Navidad y cautiva Málaga


11 Diciembre 2025

Málaga

CdelSol Noticias

Letras poéticas, una voz cautivadora y una gran carga emocional, aunque a veces rozando lo kitsch: Niña Pastori, hija de la cantaora de flamenco La ... Pastori, cuyo verdadero nombre es María Rosa García García, ha cautivado a una base de fans extremadamente diversa durante más de dos décadas.

Esto probablemente se deba, en parte, a que la ganadora de múltiples premios Grammy siempre ha estado abierta a otros estilos musicales, como por ejemplo en el álbum 'Raíz', que grabó en 2013 con la cantante mexicana Lila Downs y la argentina Soledad Pastorutti. Una amplitud musical que ahora también ha aplicado a la Navidad.

Si alguien de los asistentes que llenaron este martes el Martín Carpena aún dudaba si estaba a tono para todo lo que viene en las próximas semanas, dos horas de concierto después ya estaba preparado para sumergirse de lleno en toda la parafernalia aparejada a estas fechas.

Porque lo de Niña Pastori no era un concierto al uso, era más bien un encuentro monográfico. En Málaga se presentó con su espectáculo 'Feliz Navidad', con el que ya venía de agotar taquillas en Huelva y en Cádiz. Subió al escenario con un dos piezas tan sencillo como elegante, firma de Julieta Brand. La cantante, con un talento que no admite discusión, dotó de una patina de flamenco a las canciones tradicionales de esta época.

Repasó la mayoría de temas de su álbum navideño y versionó algunos de los villancicos más conocidos. Empezó entonando el 'Palillos y panderos' y el público ya era una fiesta desde el inicio. Magnífico es ver como una artista consigue que tanta gente se entregue con entusiasmo y ensoñación a una causa común. Discutirle el título de autora del gran himno de la Navidad a Niña Pastori sería a estas alturas toda una osadía.

Artista total

La gaditana siguió cautivando con destellos puntuales de un torrente de voz que venía a recordar porque algunas cosas son arte y otras, simplemente, aspiraciones personales mal resueltas con 'autotune'.

La noche continuó con adaptaciones de clásicos anglosajones como 'Blanca Navidad' o con un villancico flamenco como es 'Orillo orillo' o la versión de 'Mi humilde oración', pieza estadounidense que Luis Miguel cantó en su álbum navideño de 2006. También alguna sorpresa sonora como lo 'Dodi-li'. Niña Pastori cantó por bulerías y también cedió el protagonismo a las integrantes de su coro dejando evidencia de una buena dosis de generosidad artística.

El concierto, promovido por Eternidad Eventos, acabó como empezó. Solo que esta vez con algunos integrantes del público sobre el escenario. 'Palillos y panderos' sonaba ahora como un brindis navideño para lo que está por venir en los próximos días.

Un recuerdo para refrescar que, si tienes a personas a las que quieres a tu lado, no hay necesidad de sucumbir al relativismo de las cosas. Si el amor es el motor de las cosas, la Navidad y Niña Pastori son su catalizador. Tachar de cursi esta última frase es legítimo, pero es una opinión que admite revisionismo.