Tres semanas para tallar una concha: La obra de la Catedral de Málaga recupera el oficio de cantero


16 Noviembre 2025

Málaga

CdelSol Noticias

La obra para dotar a la Catedral de Málaga de un tejado que acabe con el problema de filtraciones que padece el templo no solo ... incluye la construcción de esta cubierta, también un singular elemento que quedó diseñado en los planos del siglo XVIII pero que no llegó a ejecutarse. No se trata de la torre sur, ni de las que deberían enmarcar las portadas del crucero. En los dibujos de Antonio Ramos en 1784 quedó plasmada una balaustrada que rodearía el perímetro de toda la cornisa del edificio, jalonada por pedestales sobre los que irían las imágenes de santos.

Cuando las obras del templo se frenaron por falta de recursos económicos el 5 de julio de 1782, hace 243 años, únicamente se dejaron hechos los pedestales de la fachada y de las naves laterales, hasta el crucero. Pero no se pudo continuar con esta singular balconada que otorgará un punto más de belleza al exterior de la Catedral.

Sin embargo, gracias a la ejecución del tejado, aquella labor de cantería se ha retomado, dos siglos y medio después, para implantar una balaustrada de la que ya se ha colocado un primer tramo junto a la torre norte pero que, en las próximas semanas, se extenderá por todo el borde de las fachadas del primer templo de la diócesis.

Marilú Báez

Anticipo de ese remate son los pedestales que ya se han colocado en la girola del templo, tras una concienzuda labor de los arquitectos del proyecto del tejado, Juan Manuel Sánchez La Chica y Adolfo de la Torre Prieto. Aunque puedan parecer iguales, detrás de cada pedestal hay una detallada tarea previa de mediciones y digitalización, para que tengan las medidas y la orientación exacta para acoger los tramos de balaustres.

Cada pedestal es diferente, y detrás de su ejecución no está solo la función de la maquinaria de la empresa alicantina Bateig, especializada en piezas de piedra natural desde 1878, sino también el trabajo artesanal de uno de los pocos canteros que quedan en España. Se trata de Francisco Aguilera Casado, un artesano de la localidad jiennense de Porcuna que, a golpe de martillo y cincel, ha realizado cada una de las conchas que rematan los pedestales de arenisca extraída de una cantera en el municipio de Novelda (Alicante).

«Cada concha ha tenido un trabajo de unas tres semanas», explica Aguilera, que no oculta su satisfacción por tomar el relevo de los canteros que trabajaron en la Catedral siglos atrás. «Por eso estoy aquí, por coger el testigo que dejaron esos canteros en aquella época», apunta este artesano, que remarca que la de Málaga es una Catedral «en construcción». «Poder contribuir en la época en la que estamos, en el siglo XXI, a la terminación de una catedral, no solamente para mí, sino para todas las personas que estamos aquí, es un auténtico lujo y un placer a la misma vez», añade Francisco Aguilera, quien lleva más de cuarenta años en un oficio que heredó de su padre, con el que trabajó desde que tenía 14 años, y que seguirá su hijo. «Soy la quinta generación, desde 1837», remarca.

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Detalle de los pedestales en los que Francisco Aguilera ha tallado las conchas o veneras. Marilú Báez

«Mi padre decía siempre que los artesanos trabajamos con la cabeza, con las manos y con el corazón. Para mí la Catedral de Málaga es una auténtica maravilla, una de las mejores que puede haber en España», comenta este cantero que diseña y fabrica sus propias herramientas de metal para dar forma a la piedra. En este trabajo, no solo se ha encargado de convertir bloques de piedra en conchas, sino que también repasa los pedestales, los balaustres, los pináculos y realiza las 'prótesis' de piedra que se reponen en zonas donde se han perdido por el paso del tiempo.

Aunque existen máquinas que podrían suplir su labor, los responsables de la obra que acomete la unión de las constructoras Hermanos Campano y Grupo ORP han querido que sea un cantero artesano quien ejecute los detalles más singulares de los pedestales que ya se aprecian a pie de calle. Su experiencia en otros edificios similares como las catedrales de Jaén, Córdoba o Granada hacen que sea la persona más idónea para llevar a cabo un oficio recuperado también en la de Málaga.

Con la misma maestría con la que toca la guitarra, de la que es un gran aficionado, Francisco Aguilera da con una precisión casi milimétrica los golpes justos de martillo para sacar de la piedra las formas más complejas. «Es como un veneno que se te mete dentro, porque ves cómo puedes dominar una piedra, que es lo más abrupto que te puedes encontrar, hasta dominarla y darle vida y expresión», relata.

Aquí no hay sacado de punto, a partir de unos dibujos previos, Francisco empieza a golpear cada bloque de piedra manualmente hasta que logra sacar la forma de cada venera. «Eso es lo que verdaderamente hace que sea algo diferente, lo que me apasiona», concluye este artesano. Aunque las obras del tejado para la Catedral no terminarán hasta finales de 2027, la balaustrada estará lista para los primeros meses de este próximo ya 2026, cambiando para bien el aspecto de un templo que sigue en obras.