Ramsay Ames: una Dulcinea en un lugar de Málaga


30 Junio 2025

Málaga

Personalidades

En un lugar de 'La Mancha', el nombre de Ramsay Ames dejó de recordarse. La actriz americana del Hollywood clásico siempre hacía hincapié en sus entrevistas en que su madre era española, de Sevilla, aunque ese dato no concuerde con sus orígenes oficiales. «Ella refleja el temperamento ardiente de sus antepasados latinos», decía un pie de foto de 'Los Ángeles Times' en agosto de 1944 sobre la entonces actriz de R.K.O. Lo que está claro es que Rita Rebecca Phillips Ames, nacida en Nueva York el 30 de marzo de 1924, según aparece en el documento de empadronamiento, sabía español, le encantaba España y quizás fuera verdad que tenía sangre andaluza en las venas porque en la villa 'La Mancha', levantada en Benalmádena Pueblo, se retiró de las pantallas definitivamente.

No tenía ni veinte años cuando, siendo bailarina y cantante en Miami, fue descubierta por Hollywood. Aparece de secundaria en cuatro películas de 1943, siendo la más importante el clásico de aventuras 'Alí Babá y los cuarenta ladrones' de Arthur Lubin. Al año siguiente hace seis, especializándose en las películas de serie B de terror realizadas por Universal por las que aún es idolatrada entre los fans del género. En el clásico 'El retorno de la momia', Ames se convierte en la sexy reencarnación de una antigua reina egipcia. Sin embargo, lo que realmente le dio la fama fue la II Guerra Mundial. Convertida en 'pin up' para las revistas del ejército americano, fue la Dulcinea de los militares americanos desplegados desde el norte de África a Guadalcanal. Erskine Johnson contó, en una columna de 1944, que un día los reclutas de Fort Ord (California) se encontraron en el tablón una foto de la imponente Ames y un mensaje: «No sabemos quién es esta maravillosa chica, pero en realidad no importa. El estudio de Hollywood que envió la foto olvidó un pie de foto. Nosotros lo pondremos. Es simplemente WOW». Al parecer, Ames se enteró y mandó al cuartel una nueva foto con el siguiente poema: «Una chica de Hollywood aborrece el anonimato / tanto como Mae West odia los camisones de batista / así que adjunto encuentras una nueva pose, llevo lentejuelas /podrías publicar esta, es desde un nuevo ángulo / y esta vez permíteme, al mencionar nombres / yo siempre firmo el mío, con cariño, Ramsay Ames».

Sin embargo, en la década de los setenta una vida anónima y tranquila en La Costa del Sol no parecía ya un plan tan malo. Allí, en la urbanización Rancho Domingo, la exclusiva colonia levantada por Simón Beriro junto al arquitecto Robert Mosher, discípulo de Frank L. Wright. «El terreno de Benalmádena, una ladera dorada con toques marmolados y el verde de los olivos retorcidos por el viento, es accidentado y de una belleza especial», describía 'La Mancha' Michael Bots para la revista 'House Beautiful' en 1972. Ames y su marido Dale Wasserman, mundialmente conocido por escribir el musical 'El hombre de la Mancha' en 1965, de ahí el nombre de la villa, vivían en «un oasis fresco barrido por la brisa» que, según pudo comprobar Bots, «expresa su idilio con España y su predilección californiana por la vida al aire libre».

Al aire libre se pudo ver a Ramsay Ames en mayo de 1944, en un curioso reportaje de revista 'LIFE' precedido de un centenar de páginas dedicadas a la actualidad de la guerra (el desembarco de las tropas aliadas en Anzio, el reencuentro con sus familias de un grupo de pilotos o una infografía sobre cómo sobrevivir a la caída de un bombardero B17). La revista dedicó una decena de fotos a contar un picnic en una playa de Malibú de las «pretty Hollywood girls» Martha O´Driscoll y Ramsay Ames junto a los actores Peter Coe y Bill O'Connors. Eran años de fama y presuntos romances aireados en las columnas de cotilleos. Se rumoreó una rivalidad con Katharine Hepburn por Turhan Bey, su compañero en 'Alí Babá y los cuarenta ladrones'. Se le relacionó con Mickey Roonie. Y se le vio del brazo de la leyenda del swing Artie Shaw, como indica Tom Nolan en la biografía del músico: «Hedda Hopper se apresuró a decir al mundo el 7 de agosto: 'No es una rubia lo que le interesa a Artie Shaw, es una guapa morena'. Tres días después, Hopper tenía su nombre: Ramsay Ames». Sin embargo, once películas más en los años 40, entre ellas el western 'Beauty and the bandit' que protagonizó con Gilbert Roland, sirvieron para darse cuenta de que su carrera como actriz no iba a despegar en Hollywood. Una llamada del Hotel Castellana Hilton de Madrid cambió su vida.

Mucho después, en Benalmádena, Ramsay Ames podía deleitarse con un jardín de rosas con solo asomarse al ventanal de la habitación en la que trabajaba traduciendo al español las obras de teatro de su marido. Entre ellas 'Operación Shakespeare', que fue emitida por Estudio 1 en 1973. También escribía sus propios guiones para televisión y practicaba con su guitarra española sentada en una silla giratoria comprada en una tienda de antigüedades de Málaga. Y siempre acompañada de su fiel pastor alemán. «Tenía con ella una especial relación. Cuando yo estaba allí, el perro estaba alrededor como vigilando», asegura el doctor Lorenzo Valderrama, que ejerció la medicina en Arroyo de la Miel durante más de 50 años, «por cierto un día me mordió, ¿sabes?». Valderrama recuerda a Ames, que en esa época rondaría los cincuenta años, como una persona muy normal. «Era sencillamente una paciente. Yo iba a la casa, la trataba lo que fuera y ya está», explica el doctor, que recuerda hablar siempre en inglés con ella, «porque yo hablo inglés desde pequeño y mi mujer es inglesa». También fue testigo de sus ganas de aprender. «Un día me dice que quiere estudiar medicina. Le hice ver que era una locura, es decir, que medicina es una carrera larga, difícil y que además hay que hacerlo en una facultad. Insistió tanto, tanto, tanto, que al final le dije, bueno, si usted quiere, cada vez que venga aquí le voy a cobrar como si fuera una visita». Y durante un tiempo el doctor estuvo dando clases a Ames, «con un libro le iba explicando los principios básicos de la anatomía».

En febrero de 1954 Ames aterriza en Barajas para cantar en la sala de fiestas del recién inaugurado Hotel Castellana Hilton. Llega casi a la par que Ava Gardner, el animal más bello del mundo, que también se instala en el mismo hotel, en la suite 716. Las dos compartieron amantes en el pasado (Mickey Roonie y Artie Shaw eran exmaridos de Gardner), compartían la afición por los toros (Ramsay asegura en una entrevista nada más llegar que su ídolo es Manolete, otro ex amante de Gardner) y desde su privilegiado emplazamiento van a compartir el Madrid del Chicote y Las Ventas. «La actriz Ramsay Ames cuenta que llamó a Ava una noche para invitarla a una fiesta flamenca a las 11», publicó el periódico americano 'The Sentinel' en 1956, «Me levantaré de la cama, tomaré mi café –dijo Ava– e iré».

En Benalmádena, Ames disfrutó de unos horarios más tranquilos. «Habitualmente, los Wasserman almuerzan en la terraza sombreada junto al comedor (el gazpacho es una especialidad de la casa) o bajo el sol en una mesa junto a la piscina». Para Bots, sigue el reportaje de 'House Beautiful', «el exterior refleja la arquitectura de las alquerías andaluzas» y en el interior «se impone un romanticismo morisco». Los jardines estaban diseñados por el famoso horticultor anarquista Edward Hyams, mientras que la colección de arte incluye una escultura de Leon Saulter y un cuadro de Nelson C. White.

Porque Ames vivió toda la vida rodeada de arte y de artistas. Desde el Castellana Hilton se encargó de contar para 'Variety' la inacabable lista de actores internacionales que iban pasando por Barajas para rodar o conocer España. Lawrence Olivier, Rod Stieger, Bette Davis, Anthony Franciosa, Vittorio De Sica, pero también Lola Flores, Carmen Sevilla, Sara Montiel o Alberto Closas pasan por sus crónicas. En 1957 Ames participa en la superproducción de United Artist 'Alejandro el Grande' y comienza a presentar, en la recién nacida Televisión Española, el programa 'Cita en el estudio', donde entrevista a celebridades internacionales junto a Jesús Álvarez. «Mi casa ya es España», afirmó en una entrevista al diario 'Pueblo'. «Ramsay Ames encuentra en España su Shangri-La», tituló un medio americano. También comenzó una fructífera carrera en la radio, con programas como 'El puente de los triunfos', junto a Vicente Marco, o 'Aquí Norteamérica'. «He encontrado mi verdadera vocación en los micrófonos», aseguró en otra entrevista para 'Pueblo', «en el contacto diario con el público». Y en 1962 rodó en Málaga la producción internacional 'El precio de la muerte' de Carol Reed, su penúltima película. ¿Fue entonces cuando se enamoró de la Costa del Sol? En 1964 acudió a la fiesta de despedida de John Wayne en el Niccas's, el restaurante en Madrid del director Nicholas Ray. Entre los invitados hubo de todo, como informaron los medios de la época: desde Otto Skorzeny, el coronel austriaco de las SS que rescató a Mussolini en la 'Operación Greif' en la II Guerra Mundial, hasta Claudia Cardinale, la compañera de reparto de 'El Duque' en 'El fabuloso mundo del circo', que por entonces se rodaba en el Parque de El Retiro.

«Yo la recuerdo alta, guapísima, muy simpática, y mi padre muy amigo de ella, mi madre también», cuenta Irenka Gyenes, hija del fotógrafo Juan Gyenes. Ames pasó por el estudio de Gyenes al menos hasta en siete ocasiones entre 1954 y 1961. Los negativos de esas sesiones están custodiados por la Biblioteca Nacional de España. Según Irenka, Ames era una habitual en la casa de los Gyenes, también cuando se casó en 1966 con Wasserman. Relación que se acentuó ya que los Gyenes tenían una casa de vacaciones en Montemar, Torremolinos. Así que, cuando los Wasserman se fueron a vivir a Benalmádena, siguieron las visitas. «Ramsey venía mucho a mi casa, y nosotros muchas veces a la suya». Aunque ir hasta Benalmádena Pueblo, en aquella época, no era como ahora. «Yo veía como el fin del mundo aquello», recuerda Irenka, «aunque las vistas eran increíbles».

Sobre esas vistas escribió Bots: «abajo, como un espejismo lejano, la Costa del Sol y el agua azul parecen flotar en el infinito». Pero nada es infinito. Los Wasserman volvieron a Estados Unidos y se divorciaron en 1980. Ramsay se instaló en California, desde donde contestaba a las cartas de sus fans. Sobre su carrera en el mundo del espectáculo, dijo en un libro de entrevistas a antiguas actrices de cine B: «Es parte de mi vida que he dejado atrás y de la que rara vez reflexiono, ya que ahora hay cosas mucho más importantes. Sin embargo, se siente bien saber que mis mejores esfuerzos han sido reconocidos y siguen siendo disfrutados por tanta gente durante tantos años».

Murió el 30 de marzo de 1998 en Santa Mónica, víctima de un cáncer de pulmón, 35 años después de su última película: 'Una tal Dulcinea'.