Ocho curiosidades que te harán visitar Faraján, el pueblo donde se casaron el Ayuntamiento y el agua


8 Junio 2026

Málaga

CdelSol Noticias

Javier Almellones

Málaga

07/06/2026 a las 00:15h.

Una boda entre el Ayuntamiento y el agua. Ahí empieza una de las historias más insólitas de Faraján. Pero no es la única. Este pequeño ... pueblo del Valle del Genal también cautivó a Ernest Hemingway, mantiene una inesperada relación con la familia de Picasso y esconde dos cascadas a escasos minutos de su plaza principal.

Rodeado por espesos bosques y marcado por siglos de historia, Faraján acumula curiosidades que pasan desapercibidas para muchos viajeros que recorren la Serranía de Ronda. Algunas se remontan a la época andalusí, otras ocurrieron hace apenas unas décadas, pero todas ayudan a entender por qué esta localidad merece una parada mucho más larga de lo que su tamaño podría hacer pensar.

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    El día que se casaron el Ayuntamiento y el agua

La boda más curiosa celebrada en el interior. (Archivo SUR)

Pocos pueblos pueden presumir de haber celebrado una boda entre un edificio y un depósito de agua. Sin embargo, eso fue exactamente lo que ocurrió en Faraján el 8 de agosto de 2002. Para festejar la inauguración de las nuevas dependencias municipales y la puesta en servicio de una infraestructura que acabaría con los problemas de abastecimiento en verano, los vecinos organizaron una ceremonia en toda regla. Hubo padrinos, invitados, música, banquete e incluso tarta nupcial. Más de seiscientas personas asistieron a aquel singular enlace simbólico entre el Ayuntamiento y el agua, una fiesta que todavía hoy figura entre los episodios más curiosos de la historia reciente de la Serranía de Ronda.

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    La vista que cautivó al mismísimo Hemingway

Vista de Faraján similar a la que tuvo Hemingway. (J. A.)

Ernest Hemingway llegó a Faraján durante una de sus incursiones por la Serranía de Ronda, territorio que conoció mucho más allá de la ciudad del Tajo y de su afición por los toros. La visita fue breve, pero suficiente para que el escritor estadounidense quedara cautivado por el paisaje que rodea a esta pequeña localidad del Valle del Genal. Al contemplar el caserío blanco rodeado por un espeso manto de castaños, encinas y alcornoques, dejó una definición que todavía hoy recuerdan los vecinos: «un cisne blanco nadando en un estanque de verde esperanza». Más de medio siglo después, la imagen sigue describiendo con precisión el contraste entre la blancura del pueblo y la exuberante vegetación que lo abraza, sobre todo en primavera y verano, ya que el castañar que lo rodea hace que en otoño e invierno haya otros tonos.

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    Las alquerías desaparecidas que dieron origen al pueblo

Huertas abancaladas en la zona donde estuvo Balastar. (J. A.)

Antes de que existiera el actual Faraján, estas montañas estuvieron salpicadas por pequeñas alquerías andalusíes como Balastar, Chúcar o Senegil. Con el paso de los siglos, aquellos asentamientos fueron desapareciendo y la población terminó concentrándose en el núcleo actual. De todas ellas, Balastar es la que mejor permite imaginar aquel pasado. Aunque no se conservan edificaciones, siguen visibles los bancales escalonados, las huertas y el ancestral sistema de acequias que aprovecha el agua del arroyo. De hecho, muchas de las técnicas de regadío que aún se utilizan en la zona tienen su origen en aquella organización agrícola heredada de Al-Ándalus. Así, el paisaje que hoy contemplan senderistas y visitantes constituye también uno de los mejores testimonios de la historia medieval de Faraján.

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    Dos cascadas recónditas a los pies del casco urbano

La primera de las chorreras de Balastar. (J. A.)

Pocos pueblos de Málaga pueden presumir de tener dos espectaculares saltos de agua prácticamente a los pies de su casco urbano. En Faraján, las conocidas como Chorreras de Balastar se encuentran a apenas unos minutos de las últimas casas, en un entorno de huertas y vegetación exuberante que sorprende al visitante. Un sendero circular de unos 2,5 kilómetros permite llegar hasta ambas cascadas siguiendo el curso del arroyo Balastar. Aunque la distancia es reducida, el recorrido exige cierta precaución, ya que atraviesa pendientes pronunciadas y zonas húmedas donde incluso se han instalado cuerdas para facilitar el paso y evitar resbalones. El esfuerzo, sin embargo, tiene recompensa: contemplar dos de los rincones más singulares y fotogénicos del Valle del Genal.

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    Un pequeño pueblo convertido en referencia del cerdo ibérico

Cerdos ibérico de Langenal. (J. A.)

Faraján mantiene una relación muy estrecha con el cerdo ibérico hasta el punto de concentrar varios de los principales productores de la provincia de Málaga. En sus montes adehesados, los animales se crían en semilibertad entre encinas, alcornoques y castaños, un entorno que ha dado fama a productos tan singulares como el conocido jamón de castaña, llamado así porque la alimentación de los animales incorpora este fruto tan característico del Valle del Genal. La importancia de esta tradición ha dado lugar incluso a una fiesta de la matanza que se celebra cada diciembre. Además, algunas empresas han ido un paso más allá y organizan rutas guiadas por las fincas para conocer de cerca la cría del ibérico y degustar después embutidos y jamones elaborados en la zona, una experiencia única en la provincia.

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    La inesperada conexión de Faraján con Picasso

Iglesia que fue financiada gracias a una prima de Picasso y su marido. (J. A.)

A simple vista, nadie relacionaría un pequeño pueblo del Valle del Genal con Pablo Picasso. Sin embargo, la iglesia de Nuestra Señora del Rosario guarda una curiosa conexión con el artista malagueño. Parte de las obras de restauración realizadas en el templo fueron financiadas por una prima del pintor y por su marido, una ayuda que permitió conservar uno de los edificios más emblemáticos de la localidad. La historia del templo, además, se remonta a los primeros años del siglo XVI y se asienta sobre el solar que anteriormente ocupó una mezquita. Entre sus curiosidades figura también la desaparición de una de las dos torres que llegó a tener, derribada siglos atrás por un terremoto. Así, el principal monumento de Faraján reúne en un mismo edificio huellas de su pasado andalusí, de la historia de la Serranía y hasta un inesperado vínculo con el genio universal nacido en Málaga.

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    El pequeño pueblo que fue premiado por un rey

Faraján tuvo un importante papel en la Guerra de la Independencia. (J. A.)

Faraján no sólo sobrevivió a la Guerra de la Independencia, sino que obtuvo un reconocimiento excepcional por ello. En 1814, una vez finalizado el conflicto contra las tropas napoleónicas, Fernando VII concedió al municipio la Carta de Real Privilegio de Villa como recompensa por la constancia, la lealtad y los sacrificios soportados por sus vecinos durante aquellos años convulsos. El documento autorizaba además al pueblo a utilizar las armas de la Corona Española y el título de «Muy Noble y Fidelísima Villa de Faraján». Más de dos siglos después, aquel privilegio sigue siendo uno de los episodios históricos más singulares y menos conocidos de esta localidad del Alto Genal. Hay quien incluso señala que el gentilicio más popular del pueblo, el de celestón, guarda relación con uno de los episodios acontecidos en la zona en esa guerra.

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    La fuente que vive entre la historia y la leyenda

Fuente situada a tan sólo unos metros del pueblo. (J. A.)

A las afueras de Faraján, junto a la carretera que conduce hacia Alpandeire, se encuentra un antiguo abrevadero conocido tradicionalmente como la fuente abrevadero de Allá Arriba. Sin embargo, hoy es mucho más popular por otro nombre: fuente del Duque de Arcos. Una placa recuerda que allí bebieron el 16 de septiembre de 1568 las tropas de Antonio de Luna y del Duque de Arcos durante la llamada Guerra de Granada. No obstante, algunas investigaciones históricas sitúan la presencia de estos mandos militares en la Serranía de Ronda en fechas posteriores, por lo que el episodio permanece envuelto en cierta incertidumbre. Sea realidad, tradición o una mezcla de ambas, la fuente sigue siendo uno de los rincones más curiosos y desconocidos del entorno de Faraján.

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