El Thyssen de Málaga rescata al «superdotado» pintor del barroco al que traicionó la muerte


23 Mayo 2026

Málaga

CdelSol Noticias

Paco Griñán

Málaga

22/05/2026 a las 18:16h.

Es la estancia más pequeña y coqueta del Museo Carmen Thyssen. Por eso impresiona ver 'Preparativos para la Crucifixión' (1615) nada más entrar en la ... Sala Noble. Estamos ante un monumental lienzo de tres metros por dos y medio pintado por un joven Juan Ribalta que, con apenas 18 años, le enmendaba la plana a su padre y maestro, Francisco, repitiendo la misma escena religiosa que su progenitor había pintado años antes y que se encuentra hoy día en el Hermitage de San Petersburgo. Aunque es el momento previo de la pasión de Cristo, el cuadro está cargado de dramatismo con esa calavera a los pies del protagonista, los dados de que la suerte está echada y una oscuridad que nos avanza la llegada del tenebrismo a la pintura. La obra de este pintor «superdotado» preside la exposición 'Los Ribalta y el barroco naturalista', que desde este viernes reúne en Málaga una decena de obras monumentales de esta saga de maestros valencianos del barroco cuyo destino paralelo no solo estuvo unido por la pintura. También en la muerte. Aunque Juan era 30 años más joven que Francisco, padre e hijo fallecieron a la vez, en 1628.

«A ambos se lo llevó la misma epidemia», ha explicado este viernes Pablo González Tornell, director del Museo de Bellas Artes de Valencia y comisario de la exposición, sobre la plaga de tifus que acabó con ambos pintores. Con el maestro Francisco y con el discípulo Juan ya en su madurez. «Ambos fueron artistas de primer nivel y fueron el germen de la primera escuela valenciana, pero el hijo hubiera sido el gran pintor del barraco valenciano si no llega a fallecer», ha considerado el experto, que añadido que esta muerte a traición dejó huérfano el arte levantino, ya que el único que logró heredar el magisterio de los Ribalta fue Jerónimo Jacinto de Espinosa, contemporáneo de Juan.

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Juan Ribalta no solo fue un niño prodigio de la pintura capaz de rivalizar y superar a su padre siendo todavía un adolescente, sino que también un «intelectual» que participaba en los debates de su época y en «justas poéticas». «Juan reclamó un papel dentro de la cultura», descubre el comisario y experto en el barroco del siglo XVII, que lamenta que el hijo de la saga «no tuvo el impacto esperado en la historiografía porque muere en 1628 y su carrera se detuvo en el principio de su madurez artística». Un magisterio que los visitantes del Carmen Thyssen pueden comprobar con una pequeña, pero representativa selección de obras de padre e hijo -cinco en cada caso- que marcaron no solo la escuela valencia, sino que también conectan con el gran símbolo del barroco malagueño.

'Preparativos para la Crucifixión' preside la Sala Noble del Museo Carmen Thyssen. (Ñito Salas)

«Juan Ribalta hubiera sido el gran pintor del barraco valenciano si no llega a fallecer» a los 30 años

Pablo González Tornell

Comisario de la exposición

«Esta exposición permite acercarse a un barroco que es menos conocido y evidente, pero que encuentra su razón de ser al exponerse en la ciudad que alumbró, en la generación posterior a los Ribalta, a uno de los mejores escultores del barroco español, como fue Pedro de Mena», ha explicado Pablo González Tornell, que ha estado acompañado por la directora artística del Museo Carmen Thyssen, Lourdes Moreno; la concejala de cultura de Estepona, María Salomé Hidalgo, y el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, que ha avanzado la prórroga hasta finales de año del acuerdo con Carmen Thyssen para seguir negociando la continuidad de la pinacoteca en Málaga.

Llamada a la devoción

Aunque la obra de padre e hijo está presente en grandes museos internacionales, desde el Prado al Hermitage, la gran colección de los Ribalta se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Valencia, de donde procede esta exposición. Francisco se convirtió en figura de referencia del barroco levantino con la introducción del naturalismo en la pintura religiosa. Instituciones como la cartuja de Porta Coeli, el convento de Santo Domingo y el monasterio jerónimo de San Miguel de los Reyes fueron el destino de muchas de los lienzos de estos maestros que buscaban conmover al espectador del siglo XVII con escenas religiosas, cargadas de emoción y patetismo, y provocando la llamada a la devoción y conversión de los fieles, de acuerdo con los preceptos de la Contrarreforma católica.

Las obras de Francisco y Juan Ribalta, padre e hijo, se han confundido en muchas ocasiones

El patriarca del clan pictórico, Francisco Ribalta, de origen catalán, llegó a Valencia a finales del siglo XVI para acabar marcando la pintura barroca levantina. Entre las obras maestras que se exhiben en Málaga con su firma figura su icónico 'San Bruno' para el retablo de la cartuja de Porta Coeli y 'Magdalena después de la comunión', que es una obra de madurez en el final de su vida.

'San Bruno', obra icónica del barroco firmada por Francisco Ribalta. (Ñito Salas)

Durante todo ese tiempo, su hijo Juan creció en el taller y no tardó en mostrar sus dotes. El hijo copió al padre y sus obras, en muchas ocasiones, se han confundido, aunque cuando cumplió 18 años ya comenzó a mostrar su propia personalidad pictórica, como es el caso de su emblemática versión de 'Preparativos para la Crucifixión'. La monumentalidad de las figuras, la composición dramática, un colorido más a la veneciana o el singular tratamiento de la luz de influencia italiana marcaron la carrera del hijo que, paradójicamente, falleció nueve meses después de su progenitor y por la misma enfermedad. Como si fuera un personaje de su propia obra, marcado por la tragedia y la sombra del padre.

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