Una de cada ocho mujeres tendrá cáncer de mama durante su vida, pero la mayoría lo superará


2 Mayo 2026

Málaga

CdelSol Noticias

José Antonio Sau

02/05/2026 a las 00:26h.

«Una de cada ocho mujeres va a desarrollar cáncer de mama a lo largo de su vida». Así de contundente se muestra la oncóloga del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria Bella Pajares en declaraciones a SUR. «Es el tumor más frecuente que hay en la mujer y muy por delante del siguiente, que es el cáncer de colon, es el doble prácticamente en España», explica. Pese a ello, es de los tumores «que más ha mejorado, tanto en su curación como en calidad de vida, con lo cual, aunque los números de incidencia y prevalencia son grandes, también es grande la expectativa de vida y la calidad y la curación de los pacientes», agrega.

La supervivencia del cáncer de mama a cinco años supera el 85%, según los últimos datos disponibles, «es algo muy alentador gracias a las campañas de diagnóstico precoz y a los avances en los tratamientos: es un tumor muy frecuente, pero la supervivencia es muy alta, con lo cual el mensaje debe ser muy positivo», subraya la doctora Bella Pajares.

Cuando una mujer recibe una noticia de esta naturaleza, debe prestar atención a «lo que rodea lo puramente médico, el estilo de vida, las relaciones sociales, las relaciones familiares, el tema físico: lo primero es tener tiempo para asumir el momento, el diagnóstico y que su vida va a cambiar en los próximos meses», un periodo que debe aprovechar para «buscar las herramientas necesarias para salir de ahí».

La doctora Pajares insiste en un enfoque totalizador: «Debe atender a todas las esferas de su persona, la física, la más importante, la alimentación correcta, el ejercicio físico, el descanso, el sueño reparador y atender a sus periodos de actividad y descanso. También tomar conciencia de cómo está a nivel mental, si necesita estar trabajando o de baja, el tiempo que necesita, cuál es su momento a nivel emocional. Como yo le digo muchas veces a las pacientes: 'No te has visto en otra como esta, ¿no? Entonces, si no pides ayuda psicológica ahora, a un grupo de personas como tú que están pasando por lo mismo, ¿cuándo lo vas a hacer?».

En su opinión, es fundamental «intentar rodearte de todas esas cosas que te nutren para que el proceso de salud, de tratamiento y enfermedad sea vivido de la manera más saludable posible y como una oportunidad de crecimiento personal».

Hay señales que pueden indicar la presencia de un tumor en la mama. En algunos casos puede no notar ningún nódulo doloroso o no, pero en otros casos sí «que puede notar algo visual, llamativo: un nódulo o una masa, alguna dureza en la zona de la mama. Puede ser doloroso o no. Muchas veces se ve una asimetría en la mama, es decir, las dos mamas que siempre han estado de la misma manera, alguna más grande que otra o lo que sea, pues ver algo que visualmente haga pensar que la mama está diferente y, a veces, secreción por el pezón». Eso sí, destaca, hay tumores que dan señales y otros que no.

La primera prueba que se realiza es de imagen, «una mamografía que a veces va acompañada de una ecografía». «Pueden haberse solicitado porque las pacientes notaban un nódulo, las pide un facultativo o el médico de familia». O, por otro lado, pueden haberse sometido a los programas de cribado de la Junta de Andalucía. Si el resultado es sospechoso, la paciente es llamada para hacerse una biopsia, que descarta o confirma la presencia del tumor maligno. Si el resultado es negativo, la paciente a veces requiere un segundo control a los seis o los doce meses. Si es positivo, entra en «un protocolo multidisciplinar, que es un proceso asistencial integrado de cáncer de mama en el que se comenta su caso: en el Hospital Virgen de la Victoria nos reunimos todos los viernes para comentar los casos de las pacientes de manera individualizada, con su mamografía, la biopsia, la edad, el estado menopáusico, si hay enfermedades y sus comorbilidades para personalizar el tratamiento lo máximo posible».

En este comité se decide si la paciente se opera de entrada o recibe un tratamiento sistémico antes de la intervención o si necesita alguna prueba adicional como una resonancia magnética mamaria, explica.

La prevención es clave. «Hay factores como la historia familiar y la edad que no podemos controlar, pero sí evitar tomar alcohol, es uno de los factores con más riesgo de cáncer de mama, podemos intentar evitar la obesidad, el sobrepeso, que después de la menopausia es un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de mama», dice. Pero hay más: hacer deporte, olvidar el sedentarismo, «y evitar también la terapia hormonal sustitutoria después de la menopausia, si es muy prolongada». La prevención secundaria sería entrar en todos los programas de cribado, «hacerse las mamografías en el rango de edad» disponible, entre 49 y 71 años. La idea es seguir ampliándolos. También se ha dado una mejoría en el cáncer de mama metastásico. «El cáncer de mama no es una única entidad, tenemos tumores hormonodependientes, triple negativo y tumores cuya proliferación depende principalmente de las proteínas HER2, que son los tumores HER2 positivo. En los tres subtipos hay avances».

El linfedema es una secuela crónica e irreversible que puede aparecer tras el tratamiento del cáncer de mama, especialmente cuando se extirpan ganglios de la axila. Consiste en una acumulación de líquido linfático que provoca una hinchazón notable en el brazo y el dorso de la mano. La oncóloga Bella Pajares señala que el brazo «a veces duele, está muy tenso y limita su movilidad y su función», afectando a la calidad de vida de las mujeres y entorpeciendo su trabajo. Antes se hacía un vaciamiento axilar, extirpando todos los ganglios y luego llegó la técnica del ganglio centinela, que permite extirpar sólo uno o dos, no toda la axila.

«Ya podemos, en algunos tumores de buen pronóstico y en determinadas pacientes seleccionadas, con la axila sin evidencia en ecografía ni exploración clínica de ganglio afectado, no tocar quirúrgicamente esa axila, con lo cual el riesgo de linfedema ya no existe. Este avance de la cirugía es tan importante como cualquiera de los fármacos», asegura la doctora Bella Pajares.

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