Lleva unas semanas abierta y no hay día sin colas: la heladería que marca el inicio de la temporada de helados en Málaga


20 Abril 2026

Málaga

CdelSol Noticias

En Málaga, la llegada de la primavera tiene varias señales reconocibles: el calor que empieza a apretar antes de lo esperado, las terrazas que se llenan a cualquier hora del día y, para una legión entera de aficionados al helado artesanal, la reapertura de la Heladería Inma. Cada año, cuando el local de la calle Moreti levanta el cierre después de un parón de aproximadamente cinco meses, algo cambia en el barrio de Las Delicias. En la acera vuelven las colas, vuelven los números de turno en las pantallas, vuelve ese barullo específico que solo tiene un lugar en toda la capital malagueña. La temporada, oficialmente, ha comenzado.

Más de cinco décadas sirviendo helados en el barrio de Las Delicias

La Heladería Inma abrió sus puertas en 1972 en la calle Moreti, número 15, en el distrito de Carretera de Cádiz. Más de cincuenta años después, el local sigue en el mismo lugar y con la misma esencia, convertida en una de las referencias más sólidas de la gastronomía informal de Málaga, inclusa ajena a cualquier competencia –por muy cerca que éste–. En la ciudad se la conoce simplemente como 'la Inma', sin más presentación necesaria, una abreviatura que en sí misma dice mucho sobre el nivel de familiaridad que ha alcanzado entre los malagueños a lo largo de décadas.

El modelo de negocio de la heladería es inusual para los tiempos que corren: cada año cierra a mediados de octubre y reabre en primavera, generalmente en marzo, tras un cierre invernal que se extiende aproximadamente cinco meses. Ese patrón estacional tiene un efecto secundario muy particular: cuando vuelve a abrir, la expectación acumulada se traduce de manera casi inmediata en colas ante su puerta. Un fenómeno que se repite con una regularidad que ya nadie en el barrio pone en cuestión.

Las colas, el número de turno y un servicio que no pierde la cabeza

La imagen exterior de la Heladería Inma en los días de mayor afluencia es inconfundible. La gente se concentra en la entrada en varias capas simultáneas: quienes miran los sabores disponibles para decidir, quienes ya tienen número en mano y esperan a que aparezca en las pantallas, y quienes acaban de llegar y aún no han agarrado su número, habitualmente entre 50 y 80 dígitos por detrás del actual. Un sistema de turnos que, pese al volumen de público, permite mantener un ritmo de servicio ágil y ordenado dado el gran número de trabajadores que se coordinan tras el mostrador.

A la derecha, el lugar a donde todos acuden a coger su número. / Javier Albiñana

Si hay un sabor que explica la dimensión que ha alcanzado la Heladería Inma en Málaga, ese es el de Kinder. Un helado que con el tiempo se ha convertido en el emblema del local, el producto que más se pide, el que más se fotografía y el que más veces ha viajado de boca en boca para llevar nuevo público hasta la calle Moreti. Su popularidad ha sido tal que ha permitido a la heladería mantener una posición de referencia en la ciudad sin necesidad de recurrir a herramientas que hoy en día resultan casi imprescindibles para cualquier negocio de hostelería.

Tres novedades de esta temporada entre sus sabores

Más allá del Kinder, la oferta de la Heladería Inma incluye sabores que han ido ganando su propio espacio entre los clientes habituales. La milhojas y el pistacho son dos de los más demandados de la carta, propuestas que reflejan una apuesta por ingredientes de calidad y sabores con personalidad propia.

Esta temporada, la heladería incorpora además varias novedades que amplían la oferta con propuestas de perfil más elaborado. Entre los nuevos sabores que estrena el local en 2026 figuran las el 'Sésamo Mix', el 'Cremino de Avellana' y 'Tropicana', tres incorporaciones que apuntan en direcciones distintas, desde lo cremoso hasta lo especiado, y que dan cuenta de una voluntad de renovar la carta sin abandonar el carácter artesanal que define al local.

Tras el mostrador trabajan a destajo en 'La Inma'. / Javier Albiñana

En un panorama gastronómico donde la presencia digital marca en muchas ocasiones la diferencia entre la visibilidad y el anonimato, la Heladería Inma ocupa una posición singular. No tienen perfil de Instagram ni en TikTok, tampoco publica stories con los sabores del día. Y sin embargo, desde 1972, cada primavera, las colas reaparecen ante la puerta de la calle Moreti como si la temporada anterior no hubiera terminado hace apenas unos meses...