Alberto Truncer, el joven rinconero que fue cazado por una ola gigante en Nazaré


6 Abril 2026

Rincón De La Victoria

CdelSol Noticias

Málaga, "por sus condiciones", no es un lugar que todo surfista tenga en mente para practicar este deporte, aunque en la provincia "hay muchos aficionados", o eso dice Alberto Truncer, un joven de 26 años natural de Rincón de la Victoria que se ha hecho viral en redes sociales tras protagonizar una espeluznante situación en Nazaré, Portugal, mientras surfeaba para entrenar y grabar un documental de su hermano, Javier Truncer.

Antes de descubrir el surf, Alberto Truncer ya estaba muy ligado al deporte. De pequeño, según cuenta a este periódico, su gran pasión era el fútbol, donde jugaba como delantero centro en Rincón de la Victoria, aunque anteriormente también había pasado por Fuengirola. Ya instalado en la localidad axárquica, su contacto con el surf era todavía muy lejano: lo más parecido que había tenido entre las manos era la típica tabla infantil, decorada con superhéroes o dibujos animados, con la que tantos niños juegan en la playa.

Empezó a surfear con 11 años, y lo hizo de manera totalmente autodidacta, es decir, sin clases y con una iniciativa propia atípica de un niño de 11 años. Esa vocación, con el tiempo, se ha convertido en una "manera de vivir". Cuando alcanzó los 18 años, comenzó a participar en diferentes campeonatos, coronándose subcampeón de Andalucía y séptimo en el campeonato de España sub-18.

"La ola podría medir entre unos 10 y 15 metros"

Utiliza Nazaré para llevar a cabo sus entrenamientos más duros. Este lugar, según él, representa uno de los sitios donde mejores condiciones puede encontrar un surfista para "pasárselo bien", pero también donde, según el día, se pueden encontrar situaciones complicadas que pueden alterar la integridad física de quien se atreva a ello.

Imagen deTruncer surfeando en Nazaré / Helio Antonio

Aquel día, asegura que las condiciones eran "excepcionales". Según relata, entró una marejada con la dirección perfecta. El viento soplaba de cara al mar, lo que provocaba que la ola tuviera una dirección más limpia y vertical. Declara que accedieron al agua, ya que iba con un grupo de motos de agua para, ante todo, "garantizar seguridad", cuando la marea se preguntaba si subir o bajar. "En ese momento empujaba con mucha fuerza", asegura.

A todo ello, hay que sumar el accidente geográfico por el que se conoce a Nazaré. Un cañón submarino con una extensión aproximada de 230 kilómetros que puede alcanzar una profundidad de hasta 5.000 metros. En este caso, el cañón funciona como un embudo que canaliza la energía del oleaje atlántico, lo que provoca que las olas aumenten su altura al llegar a la zona poco profunda, alcanzando tamaños de hasta 30 metros. Aun así, Truncer insiste en que fue una jornada "inédita" que nunca había vivido allí. "No lo sé con exactitud, pero la ola podría medir entre unos 10 y unos 15 metros", declara.

La imagen que más le impacto fue la de su hermano llorando

Asegura que en plena bajada la situación "se volvió crítica". Truncer asevera que la combinación entre la velocidad de la moto de agua que lo remolcaba y la inercia de la propia ola lo "intensificó todo". La superficie se presentaba muy bacheada, tanto por la fuerza del mar como por el paso de otras motos y, al golpear con uno de ellos, perdió el equilibrio, dejando la espeluznante imagen que ha dado la vuelta al mundo. Cuando intentó corregir la trayectoria, remarcó que ya era tarde. "Vi la sombra de la ola y encima y sabía que iba a caer encima de mí", añade.

Momento en el que la ola atrapa a Alberto Truncer / Helio Antonio

Lo más duro, recalca, fue llegar a la orilla después de lo ocurrido. Al salir, vio lo cerca que estaba del acantilado y comprendió la gravedad real de lo sucedido, aunque asegura que eso sucedió en la cuarta lanzada que hacía; al final realizó en torno a cuatro o cinco más. Pero la imagen que más le impactó fue la de su hermano, que estaba grabando y rompió a llorar al pensar que no saldría. Truncer admite que el desenlace pudo haber sido fatídico, aunque también deja claro que, incluso con ese riesgo, para él Nazaré seguirá siendo uno de sus campos de entrenamiento.

La preparación física y mental que hay que llevar a cabo

La imagen se ha hecho viral en redes sociales y ha recorrido todo el mundo. "La caída, en cuanto a paisaje se refiere, era espectacular, pero la verdad que si me preguntan la repercusión que iba a tener dicha caída, no me lo hubiera creído en la vida", remarca aún estupefacto. Gracias a esa imagen, asegura que han contactado con él algunos de sus ídolos del surfismo. "Que contactara conmigo Natxo González o Andrew Cotton para preguntarme cómo me encontraba es un sueño hecho realidad", añade impresionado.

Aun así, comenta que la preparación física y mental que hay que llevar a cabo para surfear en este tipo de escenarios es "bestial". "Mi preparación comenzó a ser más seria hace tres años, cuando decidí que alguna vez en mi vida tenía que ir a surfear a Nazaré", remarca. Para ello, su preparación se basa en ejercicios de apnea en piscina, ejercicios de cardio aeróbico y anaeróbico, sumándole a ello ejercicios de fuerza para fortalecer el tren inferior. En la preparación mental, asegura que "no hace nada especial" y siempre intenta estar lo más motivado posible.

Ante lo sucedido, muchos habrían tirado la toalla y, posiblemente, no habrían vuelto a practicar este deporte. Pero para Truncer es diferente. “Para mí, el surf es como mi segunda casa; me da un oasis de paz que no encuentro en ninguna otra parte”, asegura. En ese refugio de calma, afirma, consigue evadirse de todo. Da igual que el mar esté en buenas o malas condiciones: siempre encuentra en el agua una forma de terapia, un apoyo e incluso un amigo. “Eso es lo que me gusta, que cuando estoy dentro del mar parece que estoy en otro mundo”, concluye.