El Cristo de la Buena Muerte, donado por Carmen Sevilla, procesiona por tercer año en Marbella


5 Abril 2026

Vélez Málaga

CdelSol Noticias

El Cristo de la Buena Muerte, donado por Carmen Sevilla, ha procesionado por tercer año por las calles del Casco Antiguo de Marbella, con la salida procesional de la Real, Ilustre, Venerable y Antigua Hermandad Sacramental de Nuestro Padre Jesús Nazareno, María Santísima del Mayor Dolor y Santo Sepulcro en la Jornada del Viernes Santo.

Durante el mediodía, nueve legionarios de la Escuadra X bandera de la Legión Alejandro Farnesio han trasladado a hombros al Cristo de la Buena Muerte desde la Iglesia Nuestra Señora de la Encarnación hasta la capilla del Santo Sepulcro acompañado por su madre, María Santísima del Mayor Dolor, desde donde ha partido la procesión a las 21:00 horas.

El Cristo fue donado por Carmen Sevilla a la parroquia de la Encarnación la pasada década, pasando a ser custodiado posteriormente por la Hermandad, con la que la artista tenía una gran vinculación y procesaba culto a su Virgen, María Santísima del Mayor Dolor. La obra data del siglo XVIII y su posible autor es Mariano Benlliure.

Las visitas de la artista a la ciudad costasoleña se producían cada año, donde cada primavera hacía tratamientos de ayuno en una clínica privada; así como es conocida su participación en la Semana Santa de Marbella.

El traslado del Cristo de la Buena Muerte. / M. J. S.

“Carmen Sevilla tenía una vinculación muy grande con nuestra Hermandad, y le tenía a nuestra Virgen del Mayor Dolor un cariño espectacular”, ha destacado el hermano mayor de la cofradía, Enrique Haro, quien ha recordado que “hay muchas fotos en el balcón con ella los Miércoles Santos”, cuando procesiona el Nazareno.

“Cuando venía a Incosol a los tratamientos de adelgazamiento que hacía, cogía un taxi, se venía aquí y se encerraba sola con la Virgen un rato”, ha comentado el hermano mayor, incidiendo en que la artista “lo único que pidió es que le diéramos cariño a su Cristo”.

Según ha recordado, Carmen Sevilla tenía al Cristo en una capilla en la finca extremeña de su marido, Vicente Patuel, y una vez que vendió la propiedad “lo único que no quiso que se quedara dentro era el Cristo, lo trajo a Marbella y lo donó a la Iglesia Nuestra Señora de la Encarnación”. Posteriormente, desde la Hermandad “decidimos pedir a la parroquia que nos hiciéramos cargo nosotros, y por eso sale”.

Advocación de la Buena Muerte

El Cristo fue donado a la parroquia Nuestra Señora de La Encarnación en 2017, donde está instalado desde su llegada en el Altar de la Misericordia. “Una vez que la Iglesia lo recepciona, se le da el nombre de la Buena Muerte porque era una devoción privada y no tenía un nombre definido, se llamaba como el sitio donde estaba, el Cortijo de Los Molinos”, ha detallado por su parte el anterior hermano mayor, Juan Pedro Pérez Duarte.

La elección de la advocación deriva de la relación de la Hermandad y de la antigua propiedad con la Legión Española: “La elegimos por el vínculo que tenemos con la Legión y porque la anterior propietaria era una persona muy vinculada a la Legión ya que su marido, que era el dueño del Cristo, era Legionario de Honor”, ha referido.

Así, desde su donación y hasta que comenzó a procesionar el Viernes Santo, “se hacia su traslado el Jueves Santo por la noche, que entrabamos con el Cristo de la Buena Muerte y salíamos con el Yacente, y hacíamos ya el traslado”, ha señalado.

Pérez ha recordado que Carmen Sevilla empezó en la Hermandad con “una vinculación muy devocional porque venía al centro y, como era un personaje público, en la Iglesia no encontraba la paz y la tranquilidad que quería para poder rezar”. “Entonces, ella pedía a la capilla venir siempre a la misma hora, justo antes de abrir, y quedarse unos momentos a solas rezando a la Virgen”, ha agregado, destacando que “en un momento dado dijo que quería que al Cristo lo quisiéramos, que se le diera culto”.