Las espectaculares cascadas de más de 20 metros que esconde un pequeño pueblo de Málaga y que muchos senderistas visitan cada primavera


16 Marzo 2026

Málaga

CdelSol Noticias

Hay lugares en la provincia de Málaga que permanecen discretamente escondidos entre montañas, lejos de las rutas turísticas más conocidas. En el interior de la Serranía de Ronda, entre senderos que atraviesan pinares y antiguos caminos agrícolas, se encuentra un enclave natural que sorprende a quienes se adentran en él. Se trata de las impresionantes cascadas de Las Chorreras de Balastar, un paraje situado en el término municipal de Faraján que cada primavera atrae a numerosos senderistas en busca de naturaleza y paisajes singulares.

Este rincón natural, ubicado en plena Serranía de Ronda, destaca por un conjunto de cascadas que superan los 20 metros de altura y que ofrecen uno de los espectáculos naturales más llamativos del interior malagueño. El entorno combina vegetación autóctona, senderos tradicionales y vestigios históricos que reflejan el pasado agrícola y cultural de la zona.

Las Chorreras de Balastar, un tesoro natural en la Serranía de Ronda

El principal atractivo del entorno de Faraján es el paraje de Las Chorreras de Balastar. En este punto, el arroyo Balastar se precipita en dos cascadas de gran altura que caen entre paredes rocosas y vegetación mediterránea.

La Chorrera de Balastar. / malaga.es

La fuerza del agua, especialmente tras las lluvias del invierno, convierte este lugar en un enclave de gran atractivo paisajístico. Las cascadas superan los 20 metros de caída, creando un escenario natural que ha ganado notoriedad entre los aficionados al senderismo y a la exploración de espacios naturales en la provincia de Málaga.

Durante el mes de marzo, el entorno adquiere un aspecto especialmente llamativo. Las temperaturas suaves favorecen la práctica del senderismo y el caudal de agua suele ser más abundante. Al mismo tiempo, la flora del entorno comienza a florecer, aportando tonalidades verdes y colores que contrastan con las rocas y el agua en movimiento.

Una ruta circular que comienza en el pueblo de Faraján

La forma más habitual de descubrir este enclave es a través de una ruta circular que arranca en el propio casco urbano de Faraján. El sendero recorre diferentes puntos del entorno natural mientras permite contemplar panorámicas del paisaje serrano.

A lo largo del itinerario aparecen antiguos sistemas hidráulicos que han formado parte de la vida agrícola de la comarca durante siglos. Entre ellos destacan las acequias tradicionales que aún abastecen las terrazas de cultivo situadas en las laderas de la montaña.

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Estas infraestructuras tienen origen árabe y reflejan la importancia histórica del aprovechamiento del agua en esta zona del interior de Málaga. Fuentes y canales tallados en piedra acompañan parte del recorrido, integrándose en un paisaje dominado por vegetación autóctona.

El ascenso al Romeral y sus vestigios históricos

El recorrido por la zona ofrece también una variante que conduce hasta la cima de El Romeral, situada a unos tres kilómetros de distancia. Este tramo añade una dimensión histórica al itinerario.

Durante la subida pueden encontrarse restos de antiguas construcciones vinculadas a distintos periodos históricos. Entre ellos aparecen vestigios de obras de origen celta y un tramo de muralla romana que testimonia la presencia de civilizaciones antiguas en este territorio.

Desde este punto elevado, el paisaje se abre hacia distintos enclaves de interés arqueológico del entorno. Entre los lugares visibles se encuentran el Dolmen de El Romeral y la Cueva de los Almendaraches, espacios que aportan un componente cultural al recorrido natural.

El descenso hacia las cascadas del Balastar

Uno de los momentos más destacados del itinerario llega cuando el sendero comienza a descender hacia el arroyo. El camino se estrecha y serpentea entre la vegetación hasta alcanzar el punto donde se encuentran las cascadas. En este lugar, el arroyo Balastar cae en dos saltos de agua que forman las conocidas Chorreras de Balastar. El sonido constante del agua y la humedad del entorno crean un ambiente fresco que contrasta con la sequedad habitual de otras zonas de la provincia.

Junto a las cascadas se conservan también restos de un antiguo molino de origen árabe. Este edificio, hoy en ruinas, formaba parte del sistema tradicional de aprovechamiento hidráulico de la zona. Las acequias excavadas en la roca, aún visibles, formaban parte de la red que distribuía el agua hacia las áreas agrícolas. El sendero continúa siguiendo el curso del arroyo durante aproximadamente un kilómetro hasta alcanzar su encuentro con el río Genal, uno de los principales cursos fluviales de la comarca.

El regreso por el camino del Molino

La ruta circular concluye con el denominado camino del Molino, un tramo final que conecta nuevamente con el núcleo urbano de Faraján tras recorrer alrededor de tres kilómetros adicionales.

Este último segmento permite contemplar nuevamente el paisaje rural del entorno, donde se combinan cultivos en terrazas, pinares y senderos tradicionales que han sido utilizados durante generaciones por los habitantes de la zona.