No siempre la Navidad en Marbella fue anunciada con el alumbrado colorista de sus calles, con inauguración instalada en la fiesta y con banda sonora de alguna estrella de la música. El sonido característico indicador del tiempo navideño fue el de las pastorales, como la de Las Chapas, Río Real, la de El Ángel o la del Barbero. Eran en los cuarenta, cincuenta y sesenta, celebraciones eminentemente familiares.Carmina Mata Millán, máxima conocedora de la gastronomía marbellí, autora del libro ‘Cocina popular de Marbella de ayer y de hoy’, asegura que la Navidad era momento para que en los hogares de la ciudad se dejase de lado el habitual consumo de pescado de todo el año y adquiriese protagonismo la carne: de pollo, gallina, gallo, pavo y las reservas cárnicas de la matanza del cerdo que se efectuaba fundamentalmente en noviembre, a partir de la festividad de San Martín.Era también el momento para los roscos de vino, los mantecados de aceite, los borrachuelos, pestiños y buñuelos. Época de los belenes o nacimientos en las casas.El sentido religioso de la Navidad constituía el centro de la fiesta. Un ejemplo lo encontramos en las Navidades de los años cincuenta , cuando por «privilegio especial de la Santa Sede», el templo parroquial de Santa María de la Encarnación acogía la celebración de una ‘hora santa’ y una ‘misa de medianoche’ para recibir al año nuevo. Era el momento de comulgar por primera vez en la nueva etapa. El párroco se encargaba de hace un balance del año que finalizaba.La festividad de Reyes Magos, cada año, se celebraba en la Escuela de Flechas Navales. En la celebración del año 1956, con asistencia del alcalde Cantos Gallardo, el delegado provincial del Frente de Juventudes, Francisco Valverde y el inspector comarcal, Antonio Lizarza, se procedió a la entrega a los alumnos de un aguinaldo consistente en veinticinco pesetas. Hizo uso de la palabra el director de la escuela y ayudante militar de Marina, Salvador Baeza Cuevas, quien tres meses después, al ser ascendido a teniente de navío, se marchó de Marbella.Al año siguiente, junto a los actos en la Escuela de Flechas Navales, se procedió, en el Día de Reyes, a la entrega de juguetes a los niños pobres de Las Chapas. La facilitación de juguetes era habitual por parte del Ayuntamiento y a lo largo de la década de los años sesenta, las campañas de Navidad de Radio Marbella, con la colaboración de los radio aficionados, fueron una constante.Se aprovechaba el Día de Reyes para otro tipo de acontecimientos, así en 1960 se eligió esa fecha para la entrega al doctor Antonio Maíz Viñals de la insignia de oro de la Federación Andaluza de Fútbol, de la cual era delegado en Marbella.Existe constancia de la celebración de la cabalgata de Reyes Magos, gracias a la iniciativa privada. El 16 de diciembre de 1959 la Comisión de Gobierno tuvo conocimiento de que la agencia de viajes Costabella (la primera que existió en la ciudad) estaba organizando una «cabalgata de Reyes Magos y reparto de juguetes para los niños pobres de esta ciudad». Pedían la colaboración económica del Ayuntamiento. Una vez que los ediles tuvieron un informe verbal del interventor de fondos municipales en el sentido de la existencia de consignación para esas actividades, acordaron unánimemente conceder 2.000 pesetas, con el requerimiento de que fuese justificado su empleo.El director y propietario de la agencia Costabella era Restituto de Chavarría Gandía, director de la emisora sindical o Servicio de Información Sindical. Precisamente en torno a los días de Navidad finalizaba la campaña que la emisora había realizado en el programa ‘La gran subasta’, para recaudar fondos con destino a la construcción de viviendas sociales.A lo largo de los años sesenta la celebración de cabalgatas de Reyes Magos fue habitual, organizadas directamente por el Consistorio. Como ejemplo puede recordarse la que se llevó a cabo en la víspera de Reyes de 1968, con el «patrocinio de la Obra Sindical de Educación y Descanso». Se asociaba ese acontecimiento con la facilitación de juguetes a las familias necesitadas.El presidente de la Junta de Festejos, Francisco Palma, declaró a los medios de comunicación que la cabalgata de aquel año «revestiría mayor esplendor que nunca. Ningún niño de Marbella quedará este año sin juguetes. Los Reyes Magos llegarán a todas partes, por muy difíciles que sean los caminos».El belén viviente fue otro acto que se institucionalizó en el Paseo de la Alameda. Posteriormente tomarían el relevo las Hermanas Maldonado. Seguramente la Navidad deja huellas diferentes en cada uno de nosotros. Singular en la historia festiva de la ciudad es que, agudizando el ingenio ante la necesidad, la Delegación de Fiestas logró vencer las limitaciones de lo que es una paradoja: en Marbella los Reyes Magos cabalgaron y, al mismo tiempo, permanecieron estáticos. Cosas de los virus impertinentes.