Vivir en los pueblos más pequeños de Málaga: cuando sacar dinero, ir al médico o coger un autobús se convierte en un reto
Municipios del interior de Málaga alertan de las dificultades para acceder a servicios básicos como transporte público, atención sanitaria o cajeros automáticos, un problema que complica la lucha contra la despoblación.
Vivir rodeado de naturaleza, tranquilidad y pequeñas comunidades tiene muchas ventajas, pero en algunos de los pueblos menos poblados de Málaga también significa depender del coche para realizar gestiones tan sencillas como sacar dinero, acudir al médico o desplazarse al trabajo.
Municipios de la Axarquía, la Serranía de Ronda y el Valle del Genal comparten problemas relacionados con la pérdida de servicios bancarios, la escasez de transporte público, las carreteras de montaña y una atención sanitaria limitada.
Pueblos que se quedan sin cajero
Localidades como El Borge y Comares han perdido recientemente sus cajeros automáticos y tendrán que depender de unidades bancarias móviles.
La situación afecta especialmente a las personas mayores y a quienes no disponen de vehículo propio.
En otros municipios pequeños, como Salares, Parauta o Genalguacil, no disponer de oficina bancaria o cajero forma parte desde hace tiempo de la vida cotidiana y obliga a desplazarse a otras localidades.
Médicos solo algunos días a la semana
La atención sanitaria es otra de las principales preocupaciones.
En pueblos como Salares, Sedella o Parauta, el médico visita el consultorio únicamente determinados días de la semana.
Cuando surge una urgencia, los vecinos pueden tener que recorrer varios kilómetros hasta otro centro de salud o esperar a que llegue una ambulancia que presta servicio a varios municipios.
La situación resulta especialmente delicada en localidades con una población envejecida.
Un autobús al día no permite ir a trabajar
El transporte público es probablemente uno de los problemas más repetidos.
En algunos pueblos existe únicamente un autobús diario, mientras que en otros el servicio funciona solo determinados días.
En Genalguacil, por ejemplo, las conexiones por carretera pueden hacer que un trayecto hasta Marbella dure alrededor de dos horas.
En Cañete la Real, el Ayuntamiento reclama mejores horarios que permitan utilizar el transporte público para desplazarse a Málaga por motivos laborales.
Carreteras que aumentan el aislamiento
La geografía también juega un papel importante.
Municipios como Salares, Sedella o Genalguacil están conectados mediante carreteras de montaña estrechas, con numerosas curvas y tiempos de viaje elevados para distancias relativamente cortas.
Las lluvias pueden complicar aún más las comunicaciones y, en algunos casos, provocar cortes temporales.
El reto de atraer nuevos vecinos
Estos problemas tienen una consecuencia directa sobre la despoblación.
Los alcaldes de varios municipios consideran que mejorar el transporte, la sanidad y los servicios básicos es fundamental para atraer nuevos residentes y mantener a quienes ya viven allí.
La vivienda más asequible, la tranquilidad y el entorno natural pueden convertir estos pueblos en una alternativa a las zonas más saturadas de la provincia, pero sus responsables municipales insisten en que esa oportunidad necesita ir acompañada de servicios públicos suficientes.
El desafío para los pueblos pequeños de Málaga no es únicamente conservar su población, sino conseguir que vivir lejos de las grandes ciudades no implique renunciar a servicios esenciales.
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