La UMA estudia cómo afectaría la Nueva Rosaleda a Teatinos: tráfico, ruido, estudiantes y un estadio para 55.000 personas
La Universidad de Málaga ha puesto en marcha cuatro grandes análisis para determinar si un estadio de hasta 55.000 espectadores puede convivir con facultades, clases, exámenes y la futura expansión del campus.
La posible construcción de la Nueva Rosaleda en Teatinos entra en una nueva fase. Después de que un estudio encargado por las administraciones situara los terrenos de la Universidad de Málaga como la mejor alternativa para levantar el futuro estadio, la UMA ha comenzado ahora su propio análisis para saber qué impacto tendría realmente una infraestructura de estas dimensiones sobre el campus.
La Universidad no estudia únicamente cuánto valen los terrenos.
Sobre la mesa aparecen cuestiones como el tráfico, el Metro, el ruido, la seguridad, los grandes eventos, las clases, los exámenes, las zonas verdes y los futuros equipamientos universitarios.
El objetivo es determinar bajo qué condiciones podría convivir un recinto de hasta 55.000 espectadores con uno de los principales campus universitarios de Andalucía.
La Universidad todavía no ha dado luz verde al estadio
Aunque Teatinos ha sido señalada como la ubicación mejor valorada, la construcción del nuevo estadio en estos terrenos todavía no está aprobada.
La Universidad constituyó una comisión interna después de conocer las conclusiones del estudio elaborado por Typsa y Fenwick Iribarren, con la colaboración de Legends Global y Andersen.
Ese trabajo analizó cinco posibles ubicaciones: la actual Rosaleda en Martiricos, la ampliación de la Universidad, San Cayetano, Lagar de Oliveros y Manzana Verde.
La parcela universitaria obtuvo la mejor valoración global.
Ahora corresponde a la UMA estudiar qué supondría aceptar una infraestructura de este tamaño dentro de sus terrenos.
Una parcela universitaria de más de 66.000 metros cuadrados
La zona propuesta se encuentra en la ampliación del campus de Teatinos.
La parcela tiene aproximadamente 66.037 metros cuadrados y pertenece a la Universidad de Málaga.
Uno de los argumentos a favor de esta ubicación es que el planeamiento ya contempla usos deportivos en el entorno y buena parte de la urbanización está avanzada.
Además, la zona cuenta con Metro, líneas de autobús, accesos viarios y grandes aparcamientos vinculados al campus.
Sin embargo, la UMA quiere comprobar si esas ventajas son suficientes para absorber las necesidades reales de un gran estadio.
¿Cómo mover a 55.000 personas en pocas horas?
La movilidad será uno de los asuntos centrales del estudio.
No basta con saber que Teatinos dispone de Metro y autobuses.
La comisión quiere calcular qué ocurriría cuando decenas de miles de personas lleguen o abandonen el recinto prácticamente al mismo tiempo.
El análisis tendrá que valorar la capacidad real del transporte público, el impacto sobre el tráfico y las posibles necesidades de nuevos accesos o servicios especiales.
La cuestión es especialmente importante porque buena parte de la red de Metro próxima al campus discurre en superficie.
Un estadio que no funcionaría solo los días de fútbol
Otro elemento importante es que la Nueva Rosaleda no está concebida únicamente para los partidos del Málaga CF.
La idea planteada en los estudios preliminares es desarrollar un recinto capaz de albergar conciertos, grandes acontecimientos y otros usos durante buena parte del año.
Eso modifica considerablemente el impacto potencial sobre Teatinos.
Ya no se trataría solo de gestionar una veintena de partidos por temporada, sino de estudiar una instalación con actividad frecuente y grandes concentraciones de público.
Clases y exámenes junto a un gran evento
La convivencia con la actividad universitaria es otra de las grandes preguntas.
La UMA quiere analizar qué podría ocurrir si un concierto o un evento con decenas de miles de asistentes coincide con una jornada lectiva, una época de exámenes o una actividad investigadora.
El ruido, los desplazamientos, la seguridad y la ocupación del espacio público podrían tener consecuencias directas sobre estudiantes, profesores y trabajadores.
Por eso, el estudio no se limitará al interior de la parcela donde se construiría el estadio.
Qué ocurrirá con la futura ampliación del campus
El terreno propuesto forma parte de una zona que la Universidad tenía prevista para su propio crecimiento.
La llegada del estadio podría modificar la planificación de futuros edificios, equipamientos, zonas comunes y espacios verdes.
La comisión estudiará por tanto qué proyectos universitarios podrían verse afectados y cómo debería reorganizarse el campus.
Este aspecto será especialmente importante a largo plazo, ya que la infraestructura permanecería durante décadas.
Ruido, emisiones y consumo de recursos
El impacto ambiental forma parte también del análisis.
La Universidad quiere estudiar los niveles de ruido asociados tanto a partidos como a conciertos y otros grandes acontecimientos.
A ello se suman cuestiones como las emisiones generadas por el tráfico, el consumo energético, el agua y otros recursos.
La posibilidad de que el recinto tenga actividad durante todo el año obliga a analizar estos factores más allá de los días de fútbol.
Seguridad dentro y fuera del campus
La concentración de miles de personas genera también nuevas necesidades de seguridad.
La comisión deberá calcular qué recursos serían necesarios durante partidos o eventos multitudinarios.
Eso incluye no solo el propio estadio, sino también las facultades, aparcamientos, zonas peatonales y otros espacios universitarios cercanos.
La UMA quiere conocer especialmente qué costes adicionales tendría que asumir la institución como consecuencia de estas necesidades.
El valor del suelo ronda inicialmente los 50 millones
Uno de los primeros datos económicos conocidos sitúa la valoración de los terrenos en torno a 50 millones de euros.
Sin embargo, esta cifra no significa que ese sea el precio definitivo de una posible operación.
Se trata de una estimación inicial del valor de mercado que será incorporada al análisis económico-financiero.
La Universidad quiere estudiar el conjunto de la operación antes de determinar qué condiciones económicas serían necesarias.
El coste indirecto también cuenta
El valor del suelo será solo una parte del análisis.
La UMA quiere conocer también qué gastos adicionales podrían generarse.
Entre ellos figuran la seguridad, la adaptación de infraestructuras, posibles cambios en la planificación universitaria y otros costes derivados de la convivencia con el estadio.
Por eso, una eventual negociación no dependería únicamente del precio de la parcela.
Un estadio de unos 414 millones de euros
El estudio encargado por las administraciones calcula que construir un estadio completamente nuevo en Teatinos tendría actualmente un coste aproximado de 414 millones de euros.
La alternativa de demoler y reconstruir La Rosaleda en Martiricos se estimó en unos 434 millones.
La propuesta de Teatinos obtuvo además una mejor valoración por cuestiones relacionadas con movilidad, aparcamientos, disponibilidad del suelo y posibilidades de desarrollo.
Estas cifras, sin embargo, corresponden a estudios preliminares y podrían variar cuando exista un proyecto definitivo.
Entre 45.000 y 55.000 espectadores
La capacidad tampoco está cerrada.
Los estudios conocidos manejan una horquilla de entre 45.000 y 55.000 espectadores.
Un recinto con 55.000 localidades sería considerablemente mayor que la actual Rosaleda, que ronda las 30.000.
Los trabajos preliminares han llegado a plantear incluso soluciones como construir parte del estadio semienterrado para reducir su impacto visual sobre el entorno.
Pero todavía no existe un proyecto arquitectónico definitivo.
No hay todavía un diseño cerrado
Este es otro de los límites con los que trabaja actualmente la Universidad.
La comisión puede analizar escenarios y datos generales, pero todavía desconoce cómo será exactamente la Nueva Rosaleda.
No están cerradas cuestiones como la orientación definitiva, el diseño, los accesos exactos o el aforo final.
Las imágenes difundidas hasta ahora corresponden a estudios conceptuales y no a un proyecto de ejecución.
Cuatro grandes informes antes de tomar una decisión
La comisión universitaria trabaja en cuatro áreas principales.
La primera aborda movilidad, seguridad e impacto sobre el entorno.
La segunda analiza la convivencia con la actividad académica y la planificación futura del campus.
La tercera se centra en las cuestiones jurídicas y patrimoniales.
Y la cuarta estudiará los aspectos económicos y financieros de una posible operación.
Los resultados deberán ofrecer una visión global antes de que la Universidad adopte una posición.
La decisión final será de los órganos de gobierno de la UMA
La comisión no tiene capacidad para aprobar o rechazar por sí sola la operación.
Sus informes serán trasladados posteriormente al Rectorado, Consejo de Gobierno y Consejo Social de la Universidad de Málaga.
Serán estos órganos los que deberán valorar la información y decidir cuál debe ser la posición institucional.
La comisión tampoco constituye todavía la mesa de negociación con Ayuntamiento, Junta de Andalucía, Diputación o Málaga CF.
Los primeros resultados podrían llegar a comienzos de 2027
La previsión actual es disponer del grueso de los estudios alrededor de febrero de 2027.
Algunos resultados parciales podrían conocerse antes.
Hasta entonces, la ubicación universitaria seguirá siendo la alternativa preferida en los estudios técnicos, pero no una decisión definitiva.
La clave será comprobar si las ventajas que presenta Teatinos para el futuro estadio pueden compatibilizarse con las necesidades de una universidad que debe seguir funcionando y creciendo.
Una decisión que puede cambiar Teatinos durante décadas
La posible llegada de la Nueva Rosaleda sería una de las mayores transformaciones urbanas experimentadas por Teatinos desde el desarrollo del campus y la llegada del Metro.
Un estadio para decenas de miles de personas podría generar nuevas conexiones, servicios y actividad económica.
Pero también supondría incorporar grandes concentraciones de tráfico y público a un espacio cuyo uso principal sigue siendo universitario.
Precisamente esa convivencia es la que la UMA pretende medir antes de adoptar una decisión.
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