El Guiri Brewery: la cerveza artesanal que quiere llevar el sabor de Antequera a cada botella


31 Agosto 2026

Antequera

Actualidad

Antequera es conocida por sus molletes, su aceite de oliva, sus productos de la Vega y una gastronomía profundamente ligada al territorio. Pero desde hace poco hay otro producto que intenta hacerse un hueco en esa lista: la cerveza artesanal.

En una pequeña fábrica situada en el polígono industrial de la ciudad trabaja El Guiri Brewery, una microcervecería fundada en 2024 por John Monk con el apoyo de su mujer, María, después de más de dos décadas vinculados a Antequera.

Su propuesta parte de una idea sencilla: elaborar cerveza a pequeña escala, priorizando el sabor y utilizando el lugar donde se produce como una parte más de la identidad de la marca.

Y ahí aparece uno de sus elementos más particulares: el agua de Antequera vinculada al entorno del Torcal.

El agua local también puede cambiar una cerveza

Para cualquier cervecero, el agua es mucho más que el líquido que permite mezclar el resto de los ingredientes.

Su composición mineral puede modificar el amargor, la textura, el cuerpo y la percepción de los diferentes aromas de una cerveza.

Muchas fábricas artesanales recurren a sistemas de ósmosis inversa para obtener un agua prácticamente neutra. A partir de esa base, los productores reconstruyen después el perfil mineral que necesitan para cada receta.

En El Guiri Brewery han elegido otro camino.

Trabajan directamente con el agua disponible en Antequera, realizando únicamente los ajustes necesarios dependiendo del estilo que quieren elaborar.

La propia cervecería reconoce que la calidad del agua local les permite evitar grandes modificaciones y que incluso las variaciones naturales que se producen a lo largo del año pueden introducir pequeños matices en sus cervezas.

De esta manera, el agua deja de ser un ingrediente invisible para convertirse en una de las características que vinculan el producto con el lugar donde nace.

Una microcervecería donde casi todo pasa por cuatro manos

El concepto de artesanal tampoco se utiliza aquí únicamente como herramienta de marketing.

John y María participan prácticamente en todas las etapas de producción: preparación de ingredientes, elaboración del mosto, fermentación, control del producto y embotellado.

El tamaño reducido de la fábrica les permite trabajar mediante pequeños lotes, algo muy diferente de los procesos industriales diseñados para producir millones de litros con un sabor idéntico durante todo el año.

Precisamente esa escala permite experimentar con recetas, lúpulos, maltas y levaduras sin tener que buscar necesariamente un producto pensado para el consumo masivo.

El objetivo es otro: que cada cerveza tenga una personalidad fácilmente identificable.

De una Pale Ale a una cerveza negra con notas de café y chocolate

Actualmente, El Guiri Brewery comercializa diferentes estilos pensados para paladares también muy distintos.

Entre ellos se encuentra una Pale Ale, inspirada en las IPA inglesas pero elaborada con un nivel de amargor más contenido para dejar mayor protagonismo a los ingredientes.

También produce una NEIPA, una cerveza turbia y marcadamente lupulada que comienza con aromas cítricos y evoluciona hacia notas de frutas tropicales.

Para quienes prefieran perfiles más oscuros aparece la Stout, con sabores asociados al café, cacao y maltas tostadas.

La gama se completa con referencias como El Inglés, El Francés y El Alemán, nombres que reflejan diferentes inspiraciones dentro de la cultura cervecera europea.

Más allá de mantener siempre los mismos estilos, uno de los objetivos del proyecto es precisamente continuar experimentando con nuevas recetas.

Cilantro y naranja de la comarca para la próxima cerveza

Entre los proyectos que la microcervecería tiene en desarrollo aparece una witbier, el tradicional estilo de cerveza blanca de origen belga.

La receta incorpora cilantro y piel de naranja procedente de la comarca, reforzando nuevamente esa intención de introducir ingredientes cercanos dentro de estilos cerveceros internacionales.

Antes de lanzar nuevas variedades, las recetas pasan por diferentes pruebas y catas hasta alcanzar el resultado buscado.

Esta forma de trabajar permite combinar dos mundos que, a primera vista, podrían parecer bastante alejados: técnicas de elaboración procedentes de grandes tradiciones cerveceras europeas y productos vinculados directamente con Málaga.

Una cervecería artesanal nacida después de cambiar de vida

Detrás del proyecto existe también una historia personal.

John lleva más de veinte años viviendo en Antequera y durante buena parte de ese periodo combinó su residencia en la ciudad con trabajos y viajes al extranjero.

La elaboración de cerveza comenzó inicialmente como una afición.

Con el tiempo, las pruebas caseras se fueron haciendo cada vez más complejas hasta convertirse en la base de un proyecto empresarial.

Finalmente, en 2024 nació oficialmente El Guiri Brewery.

El nombre juega precisamente con la propia historia de su fundador: un británico que llegó como extranjero y que, después de décadas viviendo en Antequera, ha convertido la ciudad en su hogar y en el centro de su negocio.

El reto de hacer cerveza artesanal en un mercado dominado por grandes marcas

Crecer como microcervecería en España no resulta sencillo.

El mercado continúa ampliamente dominado por grandes grupos capaces de producir enormes volúmenes, distribuir a escala nacional y mantener precios difíciles de igualar para un pequeño productor.

El Guiri Brewery no pretende competir en ese terreno.

Su modelo apuesta por producir menos, mantener el control directo sobre las recetas y concentrarse inicialmente en Antequera y el mercado regional.

Las cervezas pueden encontrarse en su propia fábrica y también han comenzado a entrar en establecimientos y comercios locales.

La intención pasa por ampliar progresivamente esa presencia sin perder la filosofía con la que nació el proyecto.

Del Torcal a una botella: otra forma de contar Antequera

La aparición de pequeñas empresas de este tipo añade también una nueva dimensión a la gastronomía local.

Una cerveza artesanal puede funcionar como algo más que una bebida. Puede incorporar ingredientes cercanos, colaborar con restaurantes, formar parte de catas gastronómicas y convertirse incluso en un recuerdo que el visitante se lleva del destino.

Antequera dispone de suficientes elementos reconocibles para construir esa identidad: El Torcal, la Peña de los Enamorados, la Vega, sus productos agrícolas y su tradición gastronómica.

El Guiri Brewery intenta trasladar una pequeña parte de ese paisaje a sus botellas.

No mediante una producción masiva, sino a través de pequeños lotes en los que el agua local, las recetas y el trabajo manual forman parte de la historia que acompaña a cada cerveza.

En una ciudad donde la gastronomía ya es uno de los principales argumentos para sentarse a la mesa, esta microcervecería demuestra que también puede haber espacio para algo diferente: una cerveza que no solo se elabora en Antequera, sino que pretende saber a Antequera.

Las variedades actualmente disponibles, la historia de la microcervecería y su filosofía de elaboración pueden consultarse directamente en la web oficial de El Guiri Brewery.