El mar de Málaga pasa de casi 29 a 15,6 grados en una semana: por qué se ha enfriado tanto el agua


26 Agosto 2026

Málaga

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Quienes se hayan bañado estos días en las playas de Málaga habrán notado un cambio difícil de pasar por alto. El Mediterráneo ha pasado en apenas una semana de ofrecer temperaturas propias de aguas casi tropicales a sentirse sorprendentemente frío en pleno agosto.

La boya situada en el Puerto de Málaga registró el martes 25 de agosto de 2026 una temperatura de 15,6 ºC. Solo siete días antes, el 18 de agosto, había alcanzado los 28,8 ºC.

La diferencia es de 13,2 grados en una semana, una variación extraordinaria que tiene su explicación principalmente en los vientos y en el movimiento de las diferentes capas de agua frente a la costa malagueña.

De rozar el récord de calor al agosto más frío

El contraste resulta todavía más llamativo al comparar ambos registros con la serie histórica.

Los 28,8 ºC del 18 de agosto quedaron a únicamente tres décimas del máximo de 29,1 ºC registrado en agosto de 2015.

Una semana después se produjo justo el fenómeno contrario. Los 15,6 ºC rebajaron el anterior mínimo para un mes de agosto, situado en 16,3 ºC y registrado en 2014.

Así, en solo siete días Málaga ha pasado de acercarse al extremo cálido de sus registros estivales a superar el extremo frío.

El poniente tiene buena parte de la explicación

La temperatura superficial del mar frente a Málaga está especialmente condicionada por la dirección y persistencia del viento.

Cuando sopla levante, las aguas superficiales calentadas por el sol tienden a acumularse cerca del litoral. Si esta situación se mantiene durante varios días, la temperatura junto a la costa puede subir considerablemente.

Con el poniente ocurre prácticamente lo contrario.

El viento desplaza hacia mar abierto parte de esa capa superficial cálida y favorece el denominado afloramiento, un proceso por el que aguas procedentes de capas más profundas —y considerablemente más frías— ascienden hacia la superficie.

Después de varios días bajo estas condiciones, el resultado puede ser muy evidente para los bañistas: mientras en tierra continúa haciendo calor, el agua puede encontrarse a temperaturas propias de otros momentos del año.

¿Significa esto que el Mediterráneo ha dejado de calentarse?

No. Una caída puntual como la registrada esta semana no contradice la tendencia de calentamiento del Mediterráneo.

Los cambios provocados por el poniente y el levante son fenómenos locales y pueden producir grandes oscilaciones de temperatura en periodos relativamente cortos.

El calentamiento del mar a largo plazo se analiza mediante series de datos prolongadas, temperaturas medias y tendencias de varios años, no comparando únicamente dos jornadas concretas.

De hecho, el dato de 28,8 ºC registrado solo una semana antes demuestra hasta qué punto pueden coexistir temperaturas generales elevadas con episodios locales de enfriamiento intenso.

Un baño muy diferente según la playa y el día

La temperatura tampoco tiene por qué ser exactamente igual en todo el litoral de Málaga.

La orientación de cada playa, la profundidad, las corrientes, el viento y la propia configuración de la costa pueden generar diferencias entre distintos municipios e incluso entre arenales relativamente próximos.

Por ello, una medición realizada en la boya del Puerto de Málaga es una referencia especialmente útil para observar la evolución del mar, pero no significa necesariamente que todas las playas de la Costa del Sol estuvieran exactamente a 15,6 ºC al mismo tiempo.

Lo que sí refleja es la magnitud del cambio producido frente a la capital: en solo siete días, el Mediterráneo malagueño ha pasado de 28,8 a 15,6 grados, convirtiendo uno de los baños más cálidos del verano en uno de los más fríos registrados durante un mes de agosto.

Los datos actualizados de temperatura del agua y el resto de parámetros oceanográficos de la boya de Málaga pueden consultarse en el sistema oficial PORTUS de Puertos del Estado.