Vestirse para la Feria de Málaga: una tradición que pasa de generación en generación


17 Agosto 2026

Málaga

Ferias y Eventos Callejeros

La Feria de Málaga también se vive a través de su vestimenta. Cada agosto, el Real Cortijo de Torres se llena de vestidos de flamenca, trajes camperos, sombreros y botas, una tradición que muchos malagueños mantienen desde la infancia y que otros deciden recuperar con los años.

Los precios pueden variar enormemente. Mientras algunos vestidos rondan los 95 o 200 euros, un traje campero completo puede superar fácilmente los 1.000 euros, especialmente cuando incluye prendas hechas a medida y complementos de calidad.

Para quienes participan además en el paseo de caballos, la inversión puede ser todavía mayor. Salvador García, vinculado al mundo ecuestre desde niño, calcula que su indumentaria ronda los 1.300 euros, mientras que la montura de su caballo puede alcanzar los 4.000 euros.

Trajes nuevos, reutilizados y heredados

No todos los feriantes estrenan ropa cada año. Muchos prefieren conservar sus conjuntos durante varias temporadas, mientras que otros recurren a trajes heredados de familiares, una opción que reduce el gasto y añade un importante componente sentimental.

También hay jóvenes que vuelven a vestirse después de haber abandonado esta costumbre durante la adolescencia. Otros, en cambio, deciden ponerse un traje tradicional por primera vez al llegar a la edad adulta, animados por sus amigos o por el deseo de participar de una forma diferente en la Feria.

Esta variedad hace que en el Real convivan prendas de todos los precios y estilos, desde vestidos económicos hasta conjuntos confeccionados a medida.

Mucho más que una cuestión de moda

Aunque la indumentaria tradicional no es obligatoria para disfrutar de la Feria de Málaga, continúa siendo una de sus imágenes más reconocibles.

Para muchas familias, vestirse de flamenca o de campero supone mantener un vínculo con sus raíces, recuperar recuerdos de la infancia y continuar una costumbre que ha pasado de padres a hijos.

Cada generación adapta la tradición a su manera, pero los volantes, los sombreros y el mundo ecuestre siguen ocupando un lugar destacado en el Real.

Más allá de lo que cueste cada traje, la Feria demuestra así que estas prendas continúan teniendo un fuerte valor emocional y cultural para muchos malagueños: una tradición que, como explican quienes llevan toda una vida participando en ella, “se lleva en la sangre”.

La presencia de los trajes tradicionales y del paseo de caballos forma parte de las costumbres recogidas en la información oficial de la Feria de Málaga del Ayuntamiento de Málaga.