Cuatro calas secretas de Nerja y Maro para escapar de las playas más concurridas


8 Agosto 2026

Nerja

Playa

En pleno agosto, encontrar una playa tranquila en la Costa del Sol puede parecer una misión complicada. Sin embargo, el litoral de Nerja y Maro todavía conserva pequeñas calas escondidas entre acantilados y vegetación que permanecen alejadas de los circuitos más habituales.

Su principal secreto está precisamente en el acceso. Para llegar a algunas de ellas es necesario caminar durante varios minutos, descender por senderos con bastante pendiente o incluso aproximarse desde el mar en kayak o paddle surf. Esa dificultad ha contribuido a preservar su carácter natural y a mantener niveles de ocupación inferiores a los de otras playas más accesibles.

Muchas forman parte del entorno de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo, un espacio protegido desde 1989 que combina calas, fondos marinos, abruptos acantilados y vegetación mediterránea.

Cala del Pino: aguas transparentes y un acceso que limita las visitas

Una de las primeras opciones es la Cala del Pino, situada en el término municipal de Nerja. Este pequeño arenal alcanza aproximadamente los 350 metros de longitud y presenta un bajo grado de ocupación, según la documentación municipal sobre las playas de la zona.

Para llegar hay que recorrer un sendero con una pendiente considerable que parte de la antigua carretera N-340. Aunque existe posibilidad de estacionar antes de iniciar el descenso, el tramo final debe realizarse caminando.

Precisamente ese recorrido ayuda a que la cala conserve un ambiente mucho más tranquilo durante la temporada alta. El esfuerzo, eso sí, hace que no sea una de las opciones más cómodas para personas con movilidad reducida o familias con niños pequeños.

Una vez abajo, el visitante encuentra una playa aislada, rodeada por el relieve de los acantilados y con aguas que destacan por su transparencia.

Cala de la Doncella, uno de los rincones más escondidos

Todavía más discreta resulta la Cala de la Doncella, un diminuto enclave próximo a la Torre de la Caleta que apenas alcanza los 50 metros de longitud.

Su localización es tan poco evidente que no aparece claramente identificada en algunos mapas digitales. El acceso por tierra obliga a realizar una caminata de más de media hora y no existen zonas de aparcamiento junto a la cala.

Otra opción es aproximarse por el Mediterráneo utilizando kayak o paddle surf, una alternativa especialmente popular para recorrer el paisaje de los acantilados de Maro.

Su aislamiento convierte a La Doncella en uno de esos lugares donde el protagonismo recae casi exclusivamente en el paisaje: agua, rocas, vegetación y ausencia de grandes construcciones.

El Cañuelo: naturaleza protegida con acceso regulado

La playa de El Cañuelo es probablemente la más conocida de esta selección, pero continúa manteniendo un aspecto mucho menos urbanizado que otros puntos del litoral malagueño.

Se encuentra dentro del Paraje Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo y alcanza aproximadamente los 350 metros de longitud. La documentación municipal la describe como una playa aislada y rodeada por un entorno natural bien conservado.

Durante el verano, el acceso de vehículos está limitado y la llegada a la playa se organiza mediante transporte lanzadera desde la zona de aparcamiento. Málaga Hoy sitúa el precio de este servicio en dos euros.

También es posible bajar andando, aunque el trayecto desde el aparcamiento puede requerir alrededor de veinte minutos.

Esta limitación del tráfico ayuda a reducir la presión de vehículos sobre el entorno y permite conservar una imagen donde predominan los acantilados, la vegetación y las aguas transparentes.

La Caleta de Maro y su paisaje entre acantilados

Otra de las playas que merece una visita es La Caleta de Maro, situada bajo el núcleo de Maro y rodeada por un paisaje de fuerte pendiente.

Para alcanzar la orilla es necesario caminar por un camino de tierra y completar posteriormente el descenso a pie. El propio Ayuntamiento recuerda que el acceso a esta playa solo puede realizarse andando y que el estacionamiento de vehículos en el carril está prohibido.

El recorrido recompensa con una playa aislada y uno de los paisajes más reconocibles de este tramo del litoral. En sus proximidades se encuentra además una cascada que cae hacia el Mediterráneo, uno de los elementos naturales más singulares del entorno de Maro.

La Caleta también forma parte del conjunto de pequeñas playas y calas que caracterizan los Acantilados de Maro-Cerro Gordo, junto a El Cañuelo, Molino de Papel o el Barranco de Maro.

Calas tranquilas, pero con accesos que requieren precaución

La menor masificación de estos lugares tiene una contrapartida: llegar puede resultar más complicado y los servicios son mucho más limitados que en una playa urbana.

Es recomendable utilizar calzado adecuado para los senderos, llevar suficiente agua, evitar las horas de mayor calor y comprobar previamente las condiciones del mar. En los accesos más abruptos también conviene valorar el estado físico de cada persona antes de comenzar el descenso.

La dificultad para llegar a estas cuatro calas es precisamente parte de lo que ha permitido conservarlas. En un litoral donde agosto concentra miles de visitantes, Nerja y Maro siguen ofreciendo pequeños refugios en los que descubrir una cara más natural y tranquila del Mediterráneo.

Calas destacadas: Cala del Pino, Cala de la Doncella, El Cañuelo y La Caleta de Maro
Zona: Nerja y Maro, Axarquía
Entorno: Acantilados de Maro-Cerro Gordo
Recomendación: consultar previamente accesos, estado del mar y condiciones meteorológicas

Fuentes informativas: Málaga Hoy y Ayuntamiento de Nerja.