Michael Jackson en Marbella: el concierto del siglo que vivieron 28.000 personas


22 Abril 2026

Marbella

CdelSol Noticias

Costaron 5.000 pesetas. 30 euros de entonces que serían algo más de 90 euros actuales. Una pasta todavía hoy día. Más si eras adolescente de los 80. Pero, entonces, un concierto de Michael Jackson en Málaga era ciencia ficción. Estaba la movida promovida por el Ayuntamiento, que cantaba The Refrescos. Y lo pasábamos genial. No hay queja. Pero Michael Jackson… era otra galaxia. Y ocurrió. El Rey del Pop anunció su primer concierto en España. Y no fue ni Madrid ni Barcelona. Iba a ser en el Estadio de Fútbol Municipal de Marbella y las entradas las vendían en El Corte Inglés. Había que romper la hucha o buscar esas 5.000 pelas como sea y correr a comprarlas. Sin colas virtuales ni frustraciones virales, como ahora. Un ticket a todo color con la foto del arrollador cantante y bailarín que fue un pasaje a un espectáculo nunca visto por estas tierras. 5 de agosto de 1988, el concierto del siglo. Con 28.000 personas gritando y bailando sin parar. Difícil de olvidar.

El estreno del 'biopic' autorizado 'Michael' este miércoles devuelve no solo aquel mítico primer concierto que hizo historia en nuestro país, sino que el filme visualiza el arrollador directo de un artista cuyo reinado fue un compendio de fuerza de voluntad, música contagiosa, coreografía fascinante y carisma personal mezclado en sus directos con el uso de la tecnología más rabiosamente moderna al servicio del espectáculo. En el estadio de Marbella no hubo luces, sino que se hizo de día al caer la noche. No hubo un cañón de humo, sino toda una artillería que convirtió Marbella en agosto en Londres en pleno invierno cuando comenzaron los primeros sones de 'Wanna Be Startin' Somethin'. Seguidos de un mar de chillidos pese a que no se veía nada, hasta que la silueta inconfundible del Jackson cinco estrellas comenzó a adivinarse entre la niebla. Para entonces ya era la locura.

Seguro que cada uno de los 28.000 que disfrutaron aquel momento guardará su momento. A estas alturas ya es difícil guardar memoria completa de aquella noche de película, pero hay flashes imborrables. Desde la aventura de aparcar el coche a los ríos de gente a la entrada. El ambientazo dentro del estadio. Las barras sin Coca Cola, solo Pepsi, patrocinador oficial del mito. El inmenso escenario acorde con la monarquía apócrifa de su inquilino. Mil metros cuadrados que no paró de correr y recorrer el rey Jackson. Tan fuerte y tan frágil, a la vez. De tanta ida y venida, la kilométrica tarima se le quedó pequeña y acabó volando por encima de miles de espectadores en una grúa de la que incluso se llegó a colgar completamente por fuera. Sin arnés ni nada. Entonces los riesgos laborales todavía no se conjugaban en el ámbito laboral. Con el tiempo pasado, es inevitable pensar en el coqueteo del artista con el vacío. Tanto en lo personal como con su propio familia. Como el día que descolgó a su bebé de un balcón de un hotel de Berlín como si toda su vida fuera un concierto. Y lo peor, un espectáculo.

Volviendo a aquel 1988, para estas memorias reportajeadas le he pedido a Josele, institución de la fotografía en la Costa del Sol, sus imágenes de aquella noche de agosto en la que el 'Bad Tour Live' marcó época en Marbella. Y de su archivo han salido imágenes de esa gran historia cargadas de pop y glamour de la leyenda de la música, pero también de la pequeña, la que vivieron muchos de esas 28.000 personas. Instantáneas del público que reveladas de nuevo hoy día resultan una revelación. Unos espectadores enfervorizados, rabiosamente jóvenes y conectados por toma de tierra con la música electrizante de un Michael Jackson en su mejor momento.

El concierto tuvo de todo, incluso tiempo para decepcionar a algunos. En los días previos, se publicitó que, en este primer concierto en nuestro país, una joven subiría al escenario a darle un beso al Rey del Pop. Nunca se dijo que fuera un sorteo, pero se dio a entender que cualquiera de las asistentes podría ser la elegida. No fue así. En un espectáculo medido hasta el último detalle, la joven seleccionada al 'azar' fue Chabeli Iglesias, cuyo padre, Julio Iglesias, compartía con Michael Jackson la misma compañía de música: Sony. Todo quedó en casa.

Aquello fue la espuma couché de un concierto irrepetible que deslumbró con su avalancha continua de estímulos y 'hits'. Como esa interpretación de 'Thriller' con coro de bailarines y movimientos espasmódicos. De nuevo, la locura. Los temazos siguieron cayendo. Cantó el 'Dirty Diana' como si tuviera a Diana Ross en primera fila del público para gritarle aquello de sucia. Leyenda urbana lo de la mala relación de Jackson y Ross, aunque entonces, todavía sin Internet en nuestras vidas, el cotilleo corrió como la pólvora en el boca a boca. También a coro, el personal disfrutó con 'Smooth Criminal' o el clásico 'Billie Jean' dedicado a las 'groupies'.

Los que estuvieron -y los que no- guardarán su canción preferida de Michael. Para mí no fue ninguna de las más repetidas o imprescindibles. Me quedo con un himno más pequeño, pero himno. El momento en el que empezó a entonar suavemente como una balada «Uh, uh, uh, I'm gonna make a change» para convertirse en el grito de 'Man in the Mirror', ese hombre en el espejo en el que se reflejó el propio Michael convencido de que la música cambiaría el mundo. Esta letra hablaba de los pobres y las injusticias, pero mirando para dentro y proclamando que el cambio comenzaba aquí y ahora, por uno mismo. Él se lo tomó al pie de la letra. Y me da tristeza reconocer que en el sentido equivocado. Cambio de aspecto, de piel, de rostro, pero también de voluntad, como si no le hubiera gustado lo que veía en ese 'mirror'. Bellísima, melancólica y revolucionaria canción más viva que nunca.

Aquel concierto hizo historia. Fue el primero del astro en España. Un acontecimiento nunca visto en Málaga. Y eso que fue una época irrepetible en la que la Costa del Sol estuvo en la agenda de las grandes giras. Por aquí pasaron Prince, Simple Minds o Rolling Stones. Pero ninguno levantó tanta expectación ni titulares como Michael, el rey sol de la música en su época de máximo esplendor. Una actuación que hasta protagonizó dos portadas consecutivas de SUR. Primero para dejar constancia con la foto de Jackson en España y la segunda primera plana para contar el concierto. El del siglo.