Basilio Sánchez, el médico-poeta que ha llenado de versos el Hospital Universitario Costa del Sol de Marbella


16 Abril 2026

Málaga

CdelSol Noticias

Basilio Sánchez nació en Cáceres, ciudad en la que durante 42 años ejerció como médico intensivista en su Hospital Universitario y, paralelamente, se desarrolló como ... poeta. Su primer año de residencia, 1984, coincidió con el de la publicación de su primer libro, 'A este lado del alba', con el que consiguió un accésit del Premio Adonáis de Poesía. Desde entonces, ha seguido creciendo como médico y como escritor hasta su reciente jubilación. Jefe de UCI durante 15 años, su obra 'He heredado un nogal sobre la tumba de los reyes' le valió el prestigioso Premio Internacional Fundación Loewe en 2019. Pero no ha sido hasta después de colgar la bata cuando, por primera vez, ha llevado sus versos a un hospital.

Ha sido en el Hospital Universitario Costa del Sol de Marbella donde Sánchez ha participado en un recital organizado por Marpoética, el festival de poesía de la ciudad costasoleña que celebra su novena edición. Allí, junto al poeta Agustín Pérez Leal, autor de tres poemarios y galardonado con el Premio Manuel Alcántara, han recorrido las salas de Hemodiálisis, Radiodiagnóstico y Oncohematología leyendo algunas de sus obras a pacientes, acompañantes y sanitarios. Una experiencia singular que ha roto la rutina de los largos tratamientos a los que tienen que someterse muchos de los enfermos.

«En principio, he considerado ambas actividades como independientes, es decir, yo pretendía ser buen médico dentro del hospital y luego, ser buen poeta fuera del mismo», explica. «Ahora, que me he jubilado me he dado cuenta de que ha habido un trasvase importante entre ambas actividades. Creo que la poesía me ha ayudado en mi profesión, me ha ayudado a ser mejor médico, a utilizar las palabras como elementos de compañía, de atención», detalla.

Proceso de humanización

Sánchez ha participado también en el proceso de humanización del servicio de UCI de su hospital, introduciendo actividades musicales. Sin embargo, nunca pensó en llevar la poesía, probablemente por ese afán de ser el mejor médico y por la prudencia de ser él mismo autor. «La primera vez que entro en un hospital como poeta es en un hospital universitario a cinco horas de viaje de mi ciudad», sonríe.

Pero, aunque nunca estuvo como poeta, su poesía sí que estuvo presente en las noches de guardia, cuando esbozaba versos en el silencio de la noche, solo roto por el rítmico soniquete de las máquinas de monitorización de signos vitales.

Reconoce que la especialización de la medicina, como ha sucedido en otras disciplinas, ha podido alejar el humanismo, por eso, en sus últimos años de ejercicio se empeñó en transmitir lo que la poesía había impregnado en su profesión como sanitario: «Creo que ha hecho que predomine el humanista sobre el científico», asegura.

En este sentido, explica que «la medicina, aunque ha avanzado y nos cura, que es muy importante, a veces carece de ese aspecto humano, de ese tiempo que hay que dedicar al paciente para acompañarlo, para calmarlo» cuando un diagnóstico da un vuelco a su vida. «Yo he querido legar eso a mis compañeros cuando estaba a punto de jubilarme. Mi obsesión en esas últimas reuniones era transmitirles la importancia de la humanidad, la importancia de dar oportunidades a los pacientes, de acoger en la UCI a aquellos que todavía tienen alguna oportunidad, porque seis meses de vida es mucho, porque tres meses de vida es mucho», narra con fruición.

«A veces, la medicina no puede llegar a curar, hay enfermedades que no tienen posibilidades, pero podemos hacer que los últimos momentos de una persona sean agradables, que la gente se vaya acompañada», subraya convencido de que ese ha sido su mayor aprendizaje en sus más de cuatro décadas de ejercicio.

Sobre el poder sanador de la poesía, lo tiene claro: «En todas las enfermedades hay componentes de curación psicológica. Más allá de las medicinas y de los productos químicos, influye una actitud positiva y eso es lo que hace la poesía, transmite esperanza, nos coloca en una posición de resistencia frente a las injerencias del mundo. La poesía nos hace fuertes ante la adversidad», expone. Tanto es así que asegura que, a él, la poesía le salvó durante la pandemia.

Su paso por Marpoética con el recital en el Hospital Universitario Costa del Sol de Marbella junto a Agustín Pérez Leal ha sido otra forma de continuar con su labor sanadora.