Rara Festival: el arte con identidad que nace del mundo rural


31 Enero 2026

Málaga

CdelSol Noticias

Nada es fijo. Ni un territorio, ni una comunidad, ni una forma de crear. Como el barco de Teseo, que cambia todas sus piezas sin ... dejar de ser el mismo, Rara Festival volvió este jueves al Aula de Cultura de SUR mostrando que la identidad no se conserva intacta, se transforma. Y en ese proceso, el mundo rural no actúa como frontera, sino como un espacio vivo, poroso, capaz de dialogar con el centro sin perder su raíz. Desde Villanueva del Rosario, el movimiento cultural articulado en torno a Rara Residencia desplegó en Málaga una obra colectiva creada solo para este lugar y este día.

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La tercera edición del festival, con aforo completo, reunió a nueve artistas en la Fábrica de Cervezas Victoria en una propuesta unitaria, sin interrupciones, abierta a lo inesperado. El proyecto, impulsado por el Aula de Cultura de SUR y patrocinado por Cervezas Victoria y Fundación Unicaja, volvió a reivindicar la creatividad que nace en el ámbito rural como un fenómeno contemporáneo y en constante mutación. Presentaron la gala Regina Sotorrío, codirectora del Aula de Cultura, y Cyro García, cofundador de Rara Residencia junto a Verónica Ruth Frías.

«Queríamos traer la periferia al centro para ser conscientes de que también en los márgenes existe una cultura a la vanguardia de la creación», señaló Sotorrío en la apertura. García profundizó al definir Villanueva del Rosario como algo más que un enclave geográfico: «La identidad no es un elemento inmutable, es un tránsito. Cambiamos con el tiempo, y ese camino compartido es lo que genera territorio».

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Fotos | Rara Festival vol.3, en el Aula de Cultura de SUR

Bajo el rojo industrial de la fábrica, la pieza comenzó en la mesa de mezclas. Sonidos que se separan y se recomponen, como átomos en movimiento. Raúl Navas, diseñador gráfico y músico, actuó como DJ y arquitecto sonoro de un paisaje cambiante, un entorno visual y acústico en permanente transformación sobre el que fueron emergiendo el resto de lenguajes. Nada se imponía: cada acción se moldeaba a la anterior, sin jerarquías ni cortes.

La palabra llegó de la mano de Pink Chadora, que recitó poemas propios del libro 'Todo era cambio'. Textos atravesados por la transformación del cuerpo y del vínculo: «Nunca aparece dos veces de la misma forma» o «cuando algo cambia en ti, a mí también me modifica». Mientras su voz avanzaba, el resto de artistas sostenía la mirada fija, sin gesto, acompañando desde la quietud.

La música adquirió densidad con Julia Martín y su reinterpretación del clásico bolero 'Toda una vida', sobre un amor marcado por «la ansiedad, la angustia y la desesperación». Acompañada por una máquina de generación sonora en directo, la artista construyó un diálogo a dos voces. De un lado, la versión original, cantada con un registro grave y metálico. Del otro, su voz dulce, con una letra alterada que desplazaba el eje hacia el amor propio: toda una vida para quererse a una misma. El contraste activó una cadena de besos entre los intérpretes.

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Pink Chadora, durante su recital poético en la tercera edición de Rara Festival. Salvador Salas

De ese contacto surgió el paso al lenguaje corporal. Niche Ramírez entró en escena y Verónica Ruth Frías, cofundadora de Rara Residencia, desarrollaron una coreografía basada en la fusión. Cuerpos que se sostienen, se modifican y se transforman, evidenciando que la identidad sólo existe en relación.

La performance de Sara Gema introdujo un giro oracional. Concebida como un rezo al arte y a la vida, repitió «arte y vida que vais de la mano» mientras cuestionaba «el sistema del mercado que quiere sepultarlos», moldeando los cuerpos hasta hacerlos caer al suelo. Aún en pie, Giselle Lominchar irrumpió con un rap poético construido a base de verbos en acción. «Rasgo. Destrozo. Encuentro. Parto». Un discurso sobre la herida y la reconstrucción constante.

El cierre llegó con el cante de Boterita a escasos metros del público, arrancado por una malagueña de la Trini para continuar con un fandango de cosecha propia. Su voz, firme al inicio, fue mutando hasta el susurro mientras cantaba sobre la muerte, acompañada por el resto del grupo.

Como el barco de Teseo, Rara Festival cambia sin dejar de ser. En esa transformación compartida reside la fuerza de una comunidad que entiende el arte como identidad. Viva. Mutante. De rara residencia.