Málaga completa la primera fase del refuerzo de control del arbolado tras revisar más de 1.660 árboles


El Ayuntamiento ha centrado las inspecciones en ejemplares de gran porte situados en colegios, parques infantiles, zonas peatonales y otros espacios con alta presencia de personas. Más de un millar de árboles han requerido reducción de copa y 123 serán sustituidos.

Málaga completa la primera fase del refuerzo de control del arbolado tras revisar más de 1.660 árboles
5 Octubre 2026
Málaga
Actualidad

Málaga ha completado prácticamente la primera fase de su plan especial de refuerzo de vigilancia del arbolado urbano, una actuación puesta en marcha para identificar posibles riesgos asociados especialmente a árboles de grandes dimensiones situados en espacios muy transitados.

Desde finales de agosto, los equipos encargados del mantenimiento de parques, jardines y arbolado viario han revisado 1.663 ejemplares de gran porte distribuidos por diferentes puntos de la ciudad.

Las inspecciones se han concentrado principalmente en lugares donde una eventual caída de ramas podría tener mayores consecuencias, como entornos escolares, parques infantiles, áreas de estancia, zonas peatonales y espacios con un tránsito elevado de personas.

El programa complementa las revisiones que se realizan habitualmente durante todo el año y se integra dentro de la estrategia municipal para gestionar el riesgo asociado al arbolado urbano.

Málaga cuenta con más de 100.000 árboles en su espacio urbano

El arbolado forma parte de una de las principales infraestructuras verdes de Málaga.

El inventario municipal recoge más de 100.000 árboles y palmeras geolocalizados, aunque el conjunto del patrimonio arbóreo de la ciudad supera ampliamente esa cifra.

Su gestión incluye trabajos de poda, tratamientos fitosanitarios, inspecciones de seguridad, plantaciones y sustitución de ejemplares.

La dimensión del patrimonio vegetal obliga a establecer diferentes niveles de revisión.

No todos los árboles presentan el mismo riesgo potencial ni requieren la misma frecuencia de control.

El tamaño, la especie, la edad, el estado estructural y la ubicación son algunos de los factores que determinan las actuaciones.

1.663 árboles revisados durante la primera fase

La intensificación de los trabajos comenzó a finales de agosto.

Durante aproximadamente un mes se han inspeccionado 1.663 árboles considerados prioritarios por su porte, fisonomía o ubicación.

Esto no significa necesariamente que los ejemplares estuvieran enfermos o en mal estado.

Un árbol puede encontrarse aparentemente sano y, aun así, requerir una supervisión especial por su tamaño o por estar situado en una zona con mucha afluencia.

Por este motivo, el plan no se ha limitado a buscar árboles con signos visibles de deterioro.

La evaluación tiene en cuenta también las posibles consecuencias que tendría una caída de ramas o un fallo estructural.

Colegios y parques infantiles, entre las zonas prioritarias

Uno de los criterios principales para decidir dónde intensificar las inspecciones ha sido la presencia habitual de personas.

Los trabajos se han concentrado en los denominados puntos diana, espacios donde una caída podría tener un impacto especialmente elevado.

Entre ellos se encuentran:

  • entornos escolares;
  • parques infantiles;
  • zonas peatonales;
  • áreas de estancia;
  • parques y jardines;
  • espacios con una elevada circulación de personas.

La estrategia consiste en combinar el estado técnico del árbol con las características del lugar donde se encuentra.

De esta forma, un ejemplar de gran tamaño situado junto a un colegio puede recibir una prioridad de revisión superior a otro árbol similar ubicado en una zona con menos tránsito.

Los eucaliptos concentran buena parte de las revisiones

Entre los ejemplares analizados destacan especialmente los eucaliptos.

De los 1.663 árboles inspeccionados, 720 pertenecen a esta especie.

La atención sobre los eucaliptos aumentó después de un incidente ocurrido el pasado mes de agosto en la calle Pedro Gómez Sancho, en el distrito Palma-Palmilla.

Una rama de grandes dimensiones cayó y provocó lesiones de diferente consideración a dos personas.

El incidente llevó al Ayuntamiento a reforzar las revisiones de esta especie en distintos puntos de la ciudad.

El árbol no presentaba señales externas evidentes

Uno de los aspectos que hizo especialmente relevante el incidente de agosto fue que el ejemplar no mostraba signos externos claros que permitieran prever la rotura.

Según la información municipal, tanto el árbol como la rama desprendida no presentaban aparentemente pudrición, cavidades importantes, fracturas previas ni ataques significativos de plagas.

Tampoco se habían detectado defectos estructurales visibles que permitieran anticipar el fallo.

Este tipo de situaciones explica por qué la gestión del riesgo del arbolado no puede limitarse únicamente a identificar árboles aparentemente deteriorados.

Algunas roturas pueden producirse sin que existan señales externas fácilmente reconocibles.

Qué es el síndrome de la rama caída

En arboricultura existe un fenómeno conocido como caída súbita de ramas, especialmente asociado a determinadas especies y situaciones climáticas.

Puede producirse cuando una rama aparentemente sana se desprende sin que haya previamente señales externas evidentes.

Este tipo de episodios puede aparecer durante periodos de temperaturas elevadas o bajo determinadas condiciones ambientales.

Sin embargo, la evaluación de cada caso debe realizarse individualmente y no todas las caídas de ramas responden necesariamente a la misma causa.

Por ello, las inspecciones técnicas siguen siendo una herramienta fundamental para reducir riesgos.

Más de 1.000 árboles han requerido reducción de copa

Las inspecciones realizadas durante esta primera fase ya han dado lugar a numerosas actuaciones.

El Ayuntamiento ha procedido a la reducción de copa de 1.042 árboles.

Este tipo de poda busca disminuir el volumen de determinadas ramas y reducir cargas sobre la estructura del ejemplar.

No se trata únicamente de cortar ramas de forma indiscriminada.

La intervención debe realizarse teniendo en cuenta la arquitectura del árbol, su especie, su estado y la respuesta que puede tener posteriormente al trabajo.

Cada actuación se decide bajo criterio técnico.

Otras 159 podas siguen pendientes

Además de los trabajos ya ejecutados, están previstas 159 podas adicionales.

Esto significa que la primera fase de inspección se encuentra prácticamente terminada, pero las intervenciones derivadas de esas revisiones todavía continuarán durante las próximas semanas.

Las podas forman parte de las medidas que pueden adoptarse cuando los técnicos consideran que reducir parte de la copa permite mejorar las condiciones de seguridad sin necesidad de retirar el árbol.

En otros casos, sin embargo, la valoración puede determinar que el riesgo no puede corregirse mediante poda.

123 árboles han tenido que ser retirados

Las inspecciones han terminado también con la decisión de eliminar determinados ejemplares.

El Ayuntamiento confirma que 123 árboles han tenido que ser talados después de que los técnicos determinaran que presentaban un nivel de riesgo mayor.

De ellos, 65 eran eucaliptos.

La retirada se utiliza cuando las medidas de conservación disponibles no permiten mantener el ejemplar con unas condiciones de seguridad consideradas suficientes.

Además, existen otros 23 árboles cuya retirada ya está programada.

Cada árbol retirado será sustituido

La eliminación de un ejemplar no implica que se pierda definitivamente una unidad del patrimonio verde de la ciudad.

El Ayuntamiento ha anunciado que todos los árboles retirados serán sustituidos dentro de las campañas anuales de plantación.

Estas actuaciones se concentran principalmente durante el otoño y el invierno, cuando las condiciones climáticas suelen ser más favorables para el establecimiento de los nuevos ejemplares.

La sustitución permite además valorar si la especie anterior sigue siendo la más adecuada para ese espacio o si conviene optar por otra con mejores condiciones de adaptación.

Casi 9.700 árboles plantados en siete años

Las campañas municipales de plantación han permitido incorporar 9.684 nuevos árboles durante los últimos siete años.

El objetivo no consiste únicamente en sustituir los ejemplares retirados.

También se busca ampliar progresivamente la cobertura vegetal en calles, parques y espacios urbanos.

La elección de especies resulta especialmente importante en una ciudad mediterránea como Málaga, donde los árboles deben adaptarse a temperaturas elevadas, periodos de sequía y disponibilidad limitada de agua.

La capacidad de generar sombra y resistir las condiciones urbanas son también factores relevantes.

Un plan que comenzó antes del incidente de agosto

El programa actual no representa el inicio de las inspecciones del arbolado en Málaga.

El Servicio de Parques y Jardines desarrolla labores de mantenimiento y vigilancia durante todo el año en los 11 distritos de la ciudad.

Además, durante el verano de 2025 ya se llevó a cabo otro programa específico de control.

El refuerzo activado a finales de agosto de 2026 aumenta la intensidad de estas revisiones y dirige los recursos hacia los árboles considerados más prioritarios.

Más de 31.000 actuaciones durante 2026

Antes de la puesta en marcha de este refuerzo, las empresas encargadas del mantenimiento del arbolado ya habían realizado más de 31.000 actuaciones durante 2026.

Entre estos trabajos se incluyen podas, revisiones, tratamientos, mantenimiento y sustituciones.

La gestión del arbolado urbano es una actividad permanente porque los árboles son elementos vivos que cambian con el paso del tiempo.

Una inspección favorable no significa que un ejemplar no deba volver a revisarse en el futuro.

El Plan Estratégico de Gestión del Riesgo del Arbolado

Las decisiones sobre qué hacer con cada ejemplar se apoyan en el Plan Estratégico de Gestión del Riesgo del Arbolado Urbano Municipal de Málaga.

Este documento establece criterios para evaluar el riesgo y definir las actuaciones necesarias.

El sistema tiene en cuenta tanto las características del árbol como las posibles consecuencias asociadas a una rotura.

El plan forma parte de una estrategia más amplia de gestión de la infraestructura verde de Málaga.

Podar, conservar o sustituir

Después de una inspección, los técnicos pueden adoptar diferentes decisiones.

Si el árbol se encuentra en buen estado y no existen riesgos relevantes, puede mantenerse sin intervenciones importantes.

En otros casos puede ser suficiente realizar una poda o reducir determinadas ramas.

Cuando existe un problema estructural que no puede corregirse con garantías suficientes, puede decidirse la retirada.

La sustitución se considera entonces parte del ciclo de gestión del arbolado urbano.

El tamaño no significa necesariamente que un árbol sea peligroso

Uno de los aspectos importantes del plan es evitar identificar automáticamente árbol grande con árbol peligroso.

Los ejemplares de gran porte cumplen una función especialmente valiosa dentro de las ciudades.

Proporcionan más sombra, ayudan a reducir la temperatura y generan mayores beneficios ambientales que los árboles jóvenes.

Por ello, el objetivo de las inspecciones no consiste en eliminar ejemplares simplemente por su tamaño.

La prioridad es detectar aquellos casos donde existe una combinación de factores que aconseje intervenir.

Árboles y adaptación al calor urbano

La gestión del arbolado adquiere cada vez más importancia en ciudades mediterráneas.

Los árboles contribuyen a generar sombra y pueden reducir la temperatura de determinadas superficies urbanas.

También ayudan a mejorar la calidad ambiental, capturan carbono y ofrecen refugio para distintas especies.

Por este motivo, cualquier estrategia de seguridad debe buscar un equilibrio entre la conservación de los ejemplares y la reducción de posibles riesgos.

Eliminar árboles de gran porte sin una justificación técnica supondría perder algunos de los elementos verdes con mayor capacidad para mejorar el entorno urbano.

Málaga avanza también en una nueva ordenanza de infraestructura verde

El refuerzo de las inspecciones coincide con otros cambios relacionados con la gestión ambiental de la ciudad.

El Ayuntamiento aprobó inicialmente en septiembre una nueva Ordenanza de Infraestructura Verde y Arbolado Urbano.

La normativa busca regular la implantación, conservación y uso de zonas verdes, parques, espacios forestales y arbolado.

También establece criterios relacionados con nuevas plantaciones, podas, protección durante obras y conservación de ejemplares.

La ordenanza pretende actualizar la regulación municipal y adaptarla al modelo actual de infraestructura verde.

Málaga participa en redes internacionales de gestión del arbolado

La ciudad acogió también en septiembre el primer Encuentro Europeo de Tree Cities of the World y la quinta Conferencia Europea i-Tree.

El encuentro reunió en Málaga a especialistas internacionales en gestión del arbolado urbano.

Entre las cuestiones abordadas estuvieron la planificación de infraestructura verde, herramientas para conocer los beneficios proporcionados por los árboles y experiencias desarrolladas en otras ciudades.

Estas iniciativas muestran cómo la gestión del arbolado está evolucionando desde un modelo centrado exclusivamente en mantenimiento hacia una planificación integral del denominado bosque urbano.

La primera fase termina, pero las revisiones continúan

El balance presentado por el Ayuntamiento corresponde únicamente a la fase más prioritaria del plan.

La vigilancia del arbolado continuará formando parte de los trabajos habituales de mantenimiento.

Además, todavía quedan por ejecutar 159 podas y 23 retiradas ya programadas como resultado de las inspecciones realizadas.

Las futuras revisiones permitirán también comprobar la evolución de los ejemplares que han sido podados o que requieren seguimiento.

Más seguridad sin renunciar al arbolado urbano

El reto para las ciudades consiste en conseguir que los árboles puedan alcanzar un tamaño suficiente para proporcionar beneficios ambientales y, al mismo tiempo, gestionar los riesgos asociados a ejemplares envejecidos, dañados o situados en espacios especialmente sensibles.

Málaga está intentando abordar esa cuestión mediante inspecciones, podas selectivas, retiradas cuando son necesarias y reposición de los ejemplares eliminados.

La primera fase del refuerzo ha permitido revisar 1.663 árboles, actuar sobre más de un millar y detectar aquellos que requieren una intervención adicional.

El objetivo municipal es mantener estas tareas como parte de una gestión preventiva que permita conservar el patrimonio verde sin perder de vista la seguridad de quienes utilizan diariamente calles, colegios, parques y espacios públicos.

Noticias similares

Contáctanos