Los mercadillos de Málaga se reinventan con Bizum, datáfonos y nuevos productos
La venta ambulante trata de adaptarse a los nuevos hábitos de consumo para competir con las grandes superficies y el comercio electrónico. Los puestos incorporan pagos digitales, especializan su oferta y mantienen como principales atractivos los precios asequibles, la proximidad y el trato personal.
Dieciséis mercadillos repartidos por Málaga
Málaga capital cuenta con 16 mercadillos ambulantes distribuidos por diferentes barrios y activos de lunes a domingo. En ellos se venden frutas, verduras, ropa, calzado, plantas, complementos, artículos para el hogar, productos de segunda mano y otras propuestas vinculadas al comercio de proximidad.
Cortijo de Torres alberga el mercadillo más grande de la capital, con alrededor de 310 puestos, mientras que el de Fuengirola supera los 420. Junto a estas grandes instalaciones sobreviven mercados de menor tamaño en zonas como Campanillas, Teatinos, Puerto de la Torre, Churriana, Ciudad Jardín o El Palo.
Pagos digitales y productos diferentes
Los comerciantes han comenzado a incorporar Bizum y datáfonos para responder a una clientela que utiliza cada vez menos efectivo. Esta modernización permite que los mercadillos mantengan su carácter tradicional mientras ofrecen formas de pago similares a las de cualquier establecimiento comercial.
También están apareciendo puestos más especializados, con camisetas personalizadas, artículos inspirados en películas o videojuegos y productos alejados de la oferta habitual. Otros vendedores reducen determinadas categorías y se concentran en aquellas que tienen una mayor demanda entre su público.
Menos público y mayor competencia
La continuidad del sector se enfrenta a varios desafíos. Algunos comerciantes detectan menos afluencia, espacios vacíos y una reducción de las ventas en determinados mercadillos. Las grandes superficies, las compras por internet y los cambios en los horarios de trabajo y estudio han modificado los hábitos de los consumidores.
El relevo generacional representa otra de las principales incertidumbres. Aunque muchos negocios pasan de padres a hijos, parte del público joven prefiere comprar en internet y tiene dificultades para acudir a los mercadillos celebrados durante las mañanas de los días laborables.
Precios asequibles y trato cercano
A pesar de estos cambios, los mercadillos conservan ventajas difíciles de reproducir en el comercio digital. Los clientes pueden observar y probar los productos, evitar gastos de envío y recibir una atención directa. Su oferta de proximidad, el consumo responsable y la economía circular también refuerzan su papel como espacios comerciales y sociales de los barrios.
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