De Antequera a Corea del Sur: el AOVE de Finca La Torre consolida su expansión internacional
La almazara Finca La Torre, ubicada en Bobadilla, reconoce a la empresa coreana S2food como uno de sus principales socios internacionales tras consolidar el envío de cerca de 10.000 litros de aceite de oliva virgen extra al año.
El aceite de oliva virgen extra elaborado en Antequera continúa ampliando su presencia fuera de España. Uno de los ejemplos más recientes es el de Finca La Torre, la almazara ubicada en Bobadilla que ha consolidado Corea del Sur como uno de sus mercados internacionales más destacados.
La compañía ha reconocido a la empresa coreana S2food como mejor importador durante un acto celebrado con motivo de la trayectoria de la firma malagueña.
Según la información difundida con motivo del encuentro, Finca La Torre envía actualmente a Corea del Sur alrededor de 10.000 litros de aceite de oliva virgen extra cada año.
La relación demuestra hasta qué punto un producto estrechamente vinculado al campo de Antequera ha conseguido introducirse en mercados situados a miles de kilómetros de Andalucía.
De Bobadilla a las mesas de Corea del Sur
El viaje comienza en la finca que la empresa posee en Bobadilla, dentro del término municipal de Antequera.
Allí se cultivan diferentes variedades de aceituna que posteriormente se procesan en la propia almazara.
Una vez elaborado y envasado, parte de ese aceite inicia un recorrido internacional que ha permitido a Finca La Torre llegar a restaurantes, tiendas especializadas y distribuidores de diferentes países.
Corea del Sur se ha convertido en uno de esos destinos.
La empresa S2food ha desempeñado un papel especialmente relevante en el desarrollo de este mercado, hasta convertirse en uno de los socios reconocidos por la propia productora.
Cerca de 10.000 litros de AOVE al año
El volumen enviado al mercado coreano alcanza aproximadamente los 10.000 litros anuales, de acuerdo con la información difundida sobre la relación entre ambas compañías.
La cifra es significativa para una empresa cuya estrategia se ha basado históricamente en priorizar la calidad frente a los grandes volúmenes de producción.
Finca La Torre comercializa sus aceites como un producto gastronómico de alta gama y ha construido buena parte de su posicionamiento internacional alrededor de esa idea.
Su expansión exterior demuestra también que el aceite de oliva virgen extra español continúa ganando espacio en mercados donde tradicionalmente no ha formado parte de la dieta cotidiana.
El aceite de oliva gana terreno en Asia
La expansión hacia Corea del Sur se enmarca en un cambio más amplio dentro del consumo internacional de aceite de oliva.
Aunque España, Italia, Grecia y otros países mediterráneos siguen concentrando una parte importante del consumo tradicional, en las últimas décadas el AOVE ha ido ganando presencia en mercados de Asia, América del Norte y Oriente Medio.
El interés por la gastronomía mediterránea, la búsqueda de productos premium y una mayor atención al origen de los alimentos han contribuido a esa evolución.
Para productores de calidad como Finca La Torre, estos mercados representan una oportunidad para posicionar el aceite no únicamente como un ingrediente básico, sino como un producto gastronómico.
Un reconocimiento al trabajo del importador coreano
El premio concedido a S2food reconoce precisamente el trabajo necesario para introducir y consolidar una marca extranjera en un mercado diferente.
Importadores y distribuidores desempeñan un papel fundamental en este proceso.
No se limitan a transportar el producto.
También deben desarrollar una red comercial, explicar sus características a consumidores y profesionales y encontrar los canales adecuados para llegar a restaurantes y establecimientos especializados.
En mercados donde el aceite de oliva todavía no tiene el mismo peso cultural que en España, esa labor de divulgación resulta especialmente importante.
Un aniversario con mirada internacional
El reconocimiento se produce en un momento especial para Finca La Torre.
La compañía acaba de celebrar 15 años desde el inicio de su etapa empresarial actual, marcada por una apuesta por la agricultura ecológica, la biodinámica y la producción de AOVE de alta calidad.
Durante el acto conmemorativo se reunieron representantes institucionales, profesionales del sector e importadores procedentes de diferentes mercados.
La celebración sirvió para repasar la evolución de la empresa, pero también para mostrar la importancia que ha adquirido la internacionalización dentro de su modelo de negocio.
Una finca de 380 hectáreas en Antequera
Finca La Torre cuenta con una explotación de alrededor de 380 hectáreas, según datos recientes publicados sobre la empresa.
Aproximadamente 240 hectáreas están destinadas a olivar, con decenas de miles de árboles.
La producción se basa principalmente en cuatro variedades:
- hojiblanca;
- arbequina;
- picudo;
- cornicabra.
La hojiblanca tiene especial importancia por su fuerte vinculación con la comarca de Antequera.
Una producción que comienza con una cosecha temprana
Uno de los elementos que caracteriza a Finca La Torre es su apuesta por la recolección temprana.
Las aceitunas se recogen cuando todavía mantienen determinadas características de frescura y concentración aromática.
Durante episodios de altas temperaturas, la empresa ha llegado incluso a trasladar parte de la recolección a las horas nocturnas para proteger mejor el fruto.
El objetivo es reducir el tiempo entre la recogida y la molturación y evitar procesos que puedan deteriorar la calidad final del aceite.
De la aceituna a la almazara en el menor tiempo posible
La propia almazara está diseñada para procesar las aceitunas prácticamente desde el momento en que llegan.
Finca La Torre explica que trabaja sin almacenar el fruto durante largos periodos antes de la extracción.
Este sistema permite limitar la oxidación y conservar mejor aromas y sabores.
Después de la elaboración, el aceite se almacena en depósitos de acero inoxidable con control de temperatura y sistemas destinados a protegerlo del contacto con el oxígeno.
Agricultura ecológica y biodinámica
Otro de los pilares de la finca es su modelo agrícola.
La empresa trabaja bajo criterios de agricultura ecológica y biodinámica, dos conceptos que buscan reducir la dependencia de determinados productos químicos y mejorar el equilibrio entre suelo, cultivo y ecosistema.
En este modelo, el olivar no se entiende como una superficie aislada.
La vegetación, los animales, los nutrientes del suelo y el aprovechamiento de los residuos agrícolas forman parte de un sistema conectado.
Este enfoque se ha convertido además en uno de los elementos que diferencia a la marca en los mercados internacionales.
Numerosos premios nacionales e internacionales
La trayectoria de Finca La Torre ha estado acompañada por numerosos reconocimientos.
La almazara ha obtenido en diferentes campañas el Premio Alimentos de España al Mejor Aceite de Oliva Virgen Extra, concedido por el Ministerio de Agricultura.
También ha alcanzado puntuaciones máximas en la guía internacional Flos Olei, especializada en la evaluación de aceites de oliva de todo el mundo.
Estos premios han contribuido a reforzar el posicionamiento de la marca dentro del segmento de los AOVEs premium.
Andalucía como origen y argumento de venta
La compañía utiliza también su vinculación con Andalucía como parte fundamental de su identidad.
El aceite no se presenta únicamente como un producto alimentario.
Su origen, el paisaje del olivar, las variedades autóctonas y la historia agrícola de Antequera forman parte del relato que acompaña a cada botella.
Este componente resulta especialmente relevante cuando se comercializa en países donde el consumidor busca conocer no solo qué compra, sino también de dónde procede y cómo se ha producido.
Una tradición vinculada al aceite desde época romana
La finca se encuentra además en una zona con una larga relación histórica con el cultivo del olivo.
En su entorno se han localizado restos asociados a la antigua Singilia Barba, importante asentamiento romano situado en las proximidades de Antequera.
Distintas fuentes relacionadas con la finca señalan la existencia de vestigios de antiguas instalaciones vinculadas a la producción de aceite.
Aunque el proyecto empresarial actual es mucho más reciente, este contexto permite conectar la producción contemporánea con una tradición olivarera que se remonta a más de dos mil años.
El AOVE malagueño como producto de exportación
El caso de Corea del Sur muestra cómo el sector agroalimentario malagueño puede ir mucho más allá del mercado local.
Málaga es conocida internacionalmente por el turismo, pero productos agrícolas como el aceite, el vino o determinadas frutas tropicales forman también parte de sus exportaciones.
En el caso de Finca La Torre, la estrategia pasa por competir en un segmento donde el precio no es el único criterio.
La calidad, los premios, el origen y el método de producción forman parte del valor añadido con el que intenta diferenciarse.
De Antequera a un mercado situado a casi 10.000 kilómetros
La distancia entre Antequera y Seúl supera ampliamente los 9.000 kilómetros.
Ese recorrido resume de alguna manera la transformación del aceite de oliva español durante las últimas décadas.
Un producto profundamente local, ligado durante siglos a la cultura rural andaluza, puede terminar hoy en restaurantes y hogares situados al otro lado del mundo.
Los aproximadamente 10.000 litros que Finca La Torre envía anualmente a Corea del Sur son una muestra de esa evolución.
Para la empresa, el reconocimiento a S2food simboliza precisamente el papel de quienes han contribuido a convertir un AOVE elaborado en Bobadilla en un producto capaz de competir en mercados internacionales.
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