Pepa vuelve al mar en Benalmádena: la tortuga boba rescatada dos veces recibe una nueva oportunidad en el Mediterráneo


El ejemplar fue encontrado en marzo en Rincón de la Victoria con graves signos de deshidratación y problemas de flotabilidad. Tras meses de recuperación y una primera liberación en agosto, volvió a ser recogido apenas 24 horas después.

Pepa vuelve al mar en Benalmádena: la tortuga boba rescatada dos veces recibe una nueva oportunidad en el Mediterráneo
19 Septiembre 2026
Benalmádena
Alojamiento

Pepa vuelve a nadar en el Mediterráneo. Esta joven tortuga boba (Caretta caretta) ha regresado al mar desde la playa de La Morera, en Benalmádena, cerrando —por segunda vez— un largo proceso de recuperación que comenzó hace más de seis meses.

Su historia ha tenido varios capítulos. Primero apareció varada y en un estado delicado en una playa de Rincón de la Victoria. Después llegaron meses de tratamiento, una recuperación progresiva y una primera liberación en aguas de Marbella. Pero solo un día después de aquella suelta fue encontrada nuevamente cerca de la costa por unos bañistas.

Ahora, tras nuevos controles veterinarios y comprobar que se encuentra en condiciones adecuadas, Pepa ha vuelto a su hábitat natural.

Todo comenzó en una playa de Rincón de la Victoria

La historia de Pepa comenzó el 4 de marzo de 2026, cuando fue localizada varada en Rincón de la Victoria.

Se trataba de un ejemplar juvenil de tortuga boba que pesaba alrededor de 4,3 kilos y tenía un caparazón de unos 43 centímetros. Mostraba poca respuesta a los estímulos, problemas de flotabilidad y una importante deshidratación.

Agentes del Seprona realizaron las primeras actuaciones antes de que el animal fuera trasladado al Centro de Gestión del Medio Marino Andaluz (CEGMA) de Algeciras, donde comenzó su recuperación.

Durante las primeras semanas fue necesario aplicarle cuidados intensivos. Como no comía por sí misma, los profesionales tuvieron que recurrir temporalmente a alimentación asistida mediante una sonda.

Poco a poco, la situación empezó a cambiar.

A finales de marzo comenzó a alimentarse voluntariamente y fue recuperando peso hasta alcanzar aproximadamente los 5,9 kilos. También recibió tratamiento por una lesión superficial en el caparazón.

Del centro de recuperación al Acuario de Sevilla

La recuperación física no era el único aspecto que había que evaluar antes de devolverla al mar.

Los especialistas querían comprobar especialmente su comportamiento durante el buceo y la flotabilidad. Por ese motivo, Pepa pasó alrededor de un mes en el Acuario de Sevilla, donde pudo nadar en instalaciones de mayor tamaño y en unas condiciones más próximas a las que encontraría posteriormente en el medio natural.

Tras superar las diferentes evaluaciones, llegó el momento esperado.

El 13 de agosto, Pepa fue liberada desde una embarcación a varias millas de la costa de Marbella. Según la información difundida tras aquella suelta, el ejemplar entró en el agua con energía y parecía preparado para retomar su vida en el Mediterráneo.

Pero la historia todavía tenía reservado un giro inesperado.

Rescatada otra vez solo un día después

El 14 de agosto, apenas 24 horas después de su primera liberación, unos bañistas observaron una tortuga cerca de la costa, flotando en superficie.

Era Pepa.

Ante la preocupación por su estado, el animal fue recogido nuevamente y trasladado al CEGMA de Algeciras para una segunda revisión.

Allí se le realizaron radiografías, análisis de sangre y nuevas observaciones de su natación y flotabilidad. Esta vez, sin embargo, los veterinarios no encontraron patologías aparentes.

La explicación más probable es mucho más sencilla: Pepa podría haber estado simplemente soleándose en la superficie, un comportamiento que puede observarse en estos animales, cuando los bañistas interpretaron que necesitaba ayuda.

Aun así, su regreso al centro permitió mantenerla bajo vigilancia y confirmar nuevamente que estaba preparada para volver al mar.

Segunda liberación, esta vez en Benalmádena

La segunda oportunidad llegó el jueves 17 de septiembre.

Esta vez el escenario elegido fue la playa de La Morera, en Benalmádena, donde Pepa fue devuelta al Mediterráneo después de superar las revisiones correspondientes.

En la suelta participaron representantes de la Junta de Andalucía y del Ayuntamiento de Benalmádena, junto con los profesionales vinculados a la recuperación de fauna marina.

Su liberación representa también el trabajo que se realiza detrás de cada animal marino encontrado herido, enfermo o desorientado en las costas andaluzas.

Los centros CEGMA trabajan precisamente en la recuperación de fauna marina amenazada, la investigación de los problemas que afectan a estas especies y la sensibilización sobre su conservación.

Más de 30 tortugas bobas han vuelto al mar en Andalucía este año

Pepa no es el único ejemplar que ha pasado por estos centros durante 2026.

Hasta finales de agosto, la Junta de Andalucía había liberado 35 tortugas bobas después de diferentes procesos de cuidado y recuperación. Algunas habían sido encontradas con lesiones o problemas de movilidad, mientras que otras procedían de capturas accidentales o de nidos localizados en el litoral andaluz.

Antes de recibir el alta, los equipos veterinarios analizan aspectos como su estado sanitario, condición física, capacidad de natación, comportamiento y evolución del peso.

La historia de Pepa recuerda además algo importante para quienes se encuentren con fauna marina: ver una tortuga en la superficie no implica necesariamente que esté herida. Ante cualquier situación dudosa, lo recomendable es evitar manipular al animal por cuenta propia y avisar a los servicios especializados.

Después de dos rescates, meses de cuidados y muchas revisiones, Pepa vuelve ahora a tener por delante lo más importante: el Mediterráneo abierto.

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